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María Gámez, la hija del farero que se mira en Victoria Kent

La nueva directora de la Guardia Civil da el salto a Madrid tras 12 años de cargos públicos en Andalucía

En foto, María Gámez, este viernes en Málaga. En vídeo, primeras valoraciones de Gámez tras su nombramiento.

Como subdelegada del Gobierno en Málaga, María Gámez (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 51 años) llevó hace justo un año las riendas del operativo desplegado durante 13 días para rescatar el cuerpo de Julen, el niño de dos años que murió tras caer en un pozo en Totalán. “Un curso acelerado”, como ella mismo dijo este viernes, que le permitió establecer un vínculo especial con la Guardia Civil y con el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Esos fueron los mimbres por los que ahora ha sido elegida directora general de la Guardia Civil —la primera mujer que ocupa este cargo—, nombramiento que fue ratificado ayer por el Consejo de Ministros.

“María llegó a la política desde la gestión”, destacan fuentes socialistas. Nunca fue militante de base ni se movió entre agrupaciones locales. No formó parte del PSOE hasta después de ocupar su primer cargo político en 2004. En su entorno del partido destacan su capacidad de transmitir y perspicacia. “Vende bien lo que sabe. Y sabe mucho”, cuentan.

Feminista convencida, ha indagado en la vida de mujeres de las que toma ejemplo como Simone de Beauvoir o Victoria Kent. Esta última fue en 1931 la primera mujer directora general de Prisiones. Gámez es ahora la primera mujer en dirigir la Guardia Civil. “Es un orgullo y una responsabilidad. Pero lo importante no es ser la primera, sino no ser la última”, subrayó ayer ante la prensa.

Nacida por casualidad en Sanlúcar el 9 de enero de 1969, es la menor de los once hijos del farero de Estepona. Su vida siempre ha estado ligada a Málaga. Estudió en el colegio Sagrada Familia gracias al apoyo económico de un benefactor al que nunca llegó a conocer. Se licenció en Derecho. Aprobó unas oposiciones de la Junta de Andalucía. Pasó por la Oficina del Defensor del Pueblo y varías consejerías. Y en 2004 ocupó su primer cargo político: delegada de Innovación de la Junta en Málaga.

En 2008 fue nombrada delegada del Gobierno andaluz, y en 2011 encabezó la candidatura socialista a la alcaldía de Málaga. Pagó su falta de experiencia con unos más que discretos resultados, perdiendo tres concejales. En 2015 le faltó un concejal para ser alcaldesa. Se llevó una gran decepción, que, unida a desavenencias internas en el partido, le hicieron abandonar la política en el verano de 2016, alegando motivos personales. Fue una gran sorpresa, incluso para sus rivales. “Ha hecho una buena labor en la oposición”, dijo entonces Elías Bendodo, del PP, actual consejero de Presidencia.

Retomó su plaza de funcionaria hasta que, año y medio después, Pedro Sánchez la nombró subdelegada del Gobierno. Ahora ha dado el salto definitivo a Madrid. Todavía no ha dibujado las líneas de su nuevo cargo. “Hay que respetar a la institución como es y, a partir de ahí, ver todo lo que podemos mejorar”, afirma.

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