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PP

Casado intenta zanjar el debate interno: “Aquí no hay un PP duro y uno blando”

El líder del PP justifica ante sus barones el tono duro de sus últimas intervenciones y promete una oposición "sin estridencias" y alejada de Vox

Pablo Casado trató de calmar este lunes a sus barones, alarmados por su tono en la investidura, similar al de Vox, y por los llamamientos de Cayetana Álvarez de Toledo a agitar la calle. En la Junta Directiva Nacional, el líder del PP prometió por la mañana huir de “la bronca y los gritos”, en alusión al partido ultra y llamó a cerrar filas: “Aquí no hay un PP duro y uno blando; halcones y palomas. Hay un único PP”. Por la tarde, asistió a un acto con Jaime Mayor Oreja, que asegura que el Gobierno de coalición “ha pactado un proceso como el de Zapatero con ETA”.

El líder del PP, Pablo Casado, este lunes, en un desayuno informativo del Fórum Europa en Madrid.
El líder del PP, Pablo Casado, este lunes, en un desayuno informativo del Fórum Europa en Madrid. EFE

Durante el debate de investidura, Casado llamó “sociópata” a Pedro Sánchez y su número dos, Teodoro García Egea, aseguró que el presidente carecía de “legitimidad de origen”. El PSOE, Unidas Podemos y el PNV señalaron las coincidencias del discurso del PP con el de Vox. Eso, y las declaraciones de Cayetana Álvarez de Toledo llamando a organizar una “resistencia” con movilizaciones en la calle, encendió, como avanzó este diario, las alarmas entre los barones del PP, temerosos de que el líder volviera “a las andadas” y descuidara el centro por aproximarse demasiado a Santiago Abascal. Casado trató de zanjar ese debate durante la Junta Directiva Nacional justificando, primero, la dureza de sus últimas intervenciones, y prometiendo, a continuación, una oposición “sin estridencias ni trincheras”.

Barones consultados por este periódico advertían la semana pasada, como ya habían hecho en abril, que el tono de Casado desviaba la atención sobre las críticas al Gobierno. El líder del PP pidió este lunes a los suyos que no se dejaran “arredrar”: “Quieren hacernos el retrato de la derecha dura, crispadora, pero lo peor que podemos hacer en este momento es asumir las divisiones que nos quieren crear para neutralizar nuestra posición. No hay un PP duro y un PP blando. Halcones y palomas. Hay un único PP”, dijo.

Casado repitió varias veces las palabras “centro” y “moderación” y aseguró que no liderará un partido “bronco” o que “pierda de vista sus obligaciones de Estado” —los populares rechazan ahora negociar los grandes pactos que ofrecían al PSOE y la renovación del Poder Judicial— y se propuso, incluso, “acoger al votante de centro izquierda al que el socialismo ha engañado”. Durante su intervención, replicó algunas de las frases con las que manifestó su giro al centro tras las elecciones de abril, cuando el PP obtuvo 66 diputados con un discurso duro, similar al de Vox. “La política no consiste en gritar muy fuerte, sino en llegar muy lejos haciendo mucho. Nosotros no tenemos vocación de minoría indomable, sino de mayoría imbatible. Necesitamos un PP ampliado, más popular y menos partido, integrador, reconocible, moderado”. Por la tarde, no obstante, Casado asistió a un acto que no había anunciado en su agenda pública: una mesa redonda titulada La alternativa cultural al Frente Popular, una toma de conciencia. Uno de los ponentes era Jaime Mayor Oreja, que asegura que el pacto del Gobierno de coalición es “un proceso como el que pactó Zapatero con ETA: paz por poder”.

Al contrario que en abril, este lunes ningún barón pidió la palabra tras la intervención de Casado. “Ha sido un discurso oportuno, integrador, para los huérfanos del centro”, declaró uno de ellos. Otros líderes regionales pedían no “obsesionarse con Vox” y saber conjugar “la contundencia y la moderación”. El presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, también aludió al PP como “partido de Estado” frente a “los extremismos”.

Cambios internos

La Junta Directiva Nacional despidió este lunes a dos de los últimos exminsitros de Mariano Rajoy que permanecían en la ejecutiva, Isabel Garcia Tejerina y Rafael Catalá, que abandonan definitivamente la política. La primera, vicesecretaria de Sectorial, será sustituida por Elvira Rodríguez, ministra con José María Aznar; y el segundo, que el pasado verano fichó por la casa de apuestas Codere, será relevado al frente del área de Justicia e Interior del partido por Enrique López, el magistrado del Tribunal Constitucional que tuvo que dimitir por conducir ebrio y sin casco. Gabriel Elorriaga ocupará el escaño de Tejerina.

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