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ERC rechaza la comisión bilateral que ofrece el Gobierno para negociar

Aragonès avisa de que las conversaciones durarán “semanas”

ERC
Desde la izquierda, los dirigentes de ERC Marta Vilalta, Pere Aragonès, Carolina Telechea y Gabriel Rufián, el lunes, ante el Congreso.

Los equipos de PSOE y ERC volverán a encontrarse este martes para intentar desbloquear la investidura de Pedro Sánchez. El líder de ERC, Pere Aragonès, lanzó ayer dos mensajes a modo de prólogo. Primero, que la negociación podría alargarse “semanas”. Segundo, que su objetivo es “abordar el conflicto político en Cataluña” y no un debate “sobre una competencia más o menos”. En esa línea, fuentes de ERC señalan que la “mesa entre Gobiernos” que ellos exigen va más allá de la actual comisión bilateral Estado-Generalitat que ofrece Sánchez.

Desde el inicio de los contactos sobre la investidura, ERC avisó de que a cambio de su abstención exigía una mesa de negociación “de igual a igual” entre el Gobierno y la Generalitat para hablar “de todo”, incluida la autodeterminación. La vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, respondió ofreciendo que la comisión bilateral —un órgano ya existente, que el Ejecutivo mantiene con la Generalitat de Cataluña como con otras autonomías— se convirtiera en ese foro de encuentro entre Gobiernos, aunque subrayó que el PSOE nunca negociaría la autodeterminación.

La comisión bilateral, que había hibernado durante el mandato de Mariano Rajoy, fue reactivada por Sánchez tras llegar al poder en 2018 a través de una moción de censura. Su puesta en marcha permitió, por ejemplo, retirar total o parcialmente algunos recursos de inconstitucionalidad que pesaban sobre varias leyes (no vinculadas al procés) promulgadas por el Parlament. Pero en ese foro no participan los presidentes de los respectivos Gobiernos, y el contenido de los debates está muy acotado por lo que ya regula el Estatut.

“Comisión bilateral ya tenemos una”, resumen fuentes de la dirección de ERC, que creen que esta propuesta queda “desfasada” en la situación actual. Los republicanos temen que el PSOE intente diluir la trascendencia de la mesa de diálogo que ellos piden.

Ni Aragonès ni el jefe de filas de ERC en Madrid, Gabriel Rufián, entraron a valorar ayer las posibles ofertas del PSOE (desarrollo del Estatut y más inversiones) ni las peticiones de los socialistas (garantizar el voto de ERC no solo a la investidura, sino también a los nuevos Presupuestos). “Es hora de negociar y por lo tanto en las próximas semanas veremos si el PSOE está abierto a abrir esta negociación sincera. Vamos a trabajar para que si hay un acuerdo sea sólido, con garantías; un buen acuerdo. Esto a veces es incompatible con que sea también un acuerdo rápido”, dijo Aragonès a las puertas del Congreso, donde se reunió con los 23 diputados y senadores de ERC. Su planteamiento es muy distinto al del PSOE, que aspira a tener cerrada la investidura antes de Navidad. En la anterior reunión ambas partes aceptaron que tenían puntos de encuentro pero mucho camino por recorrer.

Rufián quiso situarse en un punto intermedio: “Estamos frente a un conflicto político tan enorme que no se puede cerrar en una reunión, tampoco vamos a dilatar artificialmente ningún tipo de negociación”, afirmó. Aragonès insistió en que su formación solo abandonará el no a Sánchez si se crea una mesa de negociación entre Gobiernos y con un calendario y maneras de comprobar que se cumple lo que se acuerde. “Queremos una mesa en la que se puedan plantear todas las propuestas: la nuestra es el ejercicio del derecho a la autodeterminación”, remarcó.

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