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Rusia niega interferencia en Cataluña tras la investigación judicial sobre la presencia de supuestos espías

El Ministerio de Exteriores acusa a los medios de "interés enfermizo" en el tema de la injerencia rusa y asegura que existe "rusofobia"

El ministro de Exteriores Josep Borrell en una reunión con Serguéi Lavrov, la semana pasada en Nagoya, Japón. En vídeo, declaraciones de María Zajárova, portavoz del ministerio de Exteriores ruso.

El Ministerio de Exteriores de Rusia ha negado este jueves rotundamente cualquier tipo de interferencia en Cataluña y en los asuntos internos de España. Una semana después de conocerse que la Audiencia Nacional investiga los movimientos de espías rusos en Cataluña, como reveló EL PAIS, la portavoz de Exteriores, María Zajárova, ha cargado contra lo que ha definido como un "interés enfermizo" de algunos medios españoles en "resucitar" un "tema medio olvidado". Y ha hablado de una "campaña anti-rusa".

"Observamos un interés enfermizo de determinados medios españoles y blogs en el retorno, o la reencarnación, del tema medio olvidado de la injerencia de Rusia en los asuntos internos de España en relación a los acontecimientos en Cataluña", ha dicho Zajárova en su rueda de prensa semana. "Además de publicaciones interesadas sobre una supuesta participación de los servicios secretos rusos en el llamado proceso soberanista de Cataluña, se repite la idea de los intentos por parte de nuestro país de debilitar la UE mediante desinformación, noticias falsas, etc", ha añadido.

La del ministerio dirigido por Serguéi Lavrov, uno de los ministros más cercanos al presidente ruso, Vládimir Putin, es la primera reacción desde Moscú a la investigación de la Audiencia Nacional sobre la llamada unidad 29155, un grupo de élite de la inteligencia militar rusa (conocido como GRU) al que varios servicios secretos occidentales vinculan a otras operaciones graves: desde el envenenamiento del ex agente ruso Serguéi Skripal en suelo británico a un intento de golpe de Estado en Montenegro o el pirateo de la organización anti-dopaje. 

Según la investigación que la Audiencia Nacional inicio en septiembre, la policía detectó en Barcelona a un hombre que distintas agencias de inteligencia europeas, que le seguían la pista, consideran un miembro destacado de esta Unidad: Denís Serguéyev, alias Serguéi Fedótov. Un general del GRU que también estuvo en Reino Unido en el momento del intento de asesinato de Serguéi Skripal.

La portavoz de Exteriores también criticó la información dada a conocer por este diario sobre la renuncia de España de crear un grupo de trabajo con Rusia para luchar contra las amenazas de ciberseguridad y manipulación informativa, que hace un año acordaron Serguéi Lavrov y su homólogo español, Josep Borrel. El ministro español, que manifestó no conocer la investigación de la Audiencia nacional y se mostró escéptico, descalificó esa información sobre la colaboración hispano-ruso. Un portavoz de la Oficina de Información Diplomática admite que el grupo de trabajo no se ha creado ni se creará, aunque eso no implica que España no coopere con Rusia en el combate contra las noticias falsas.

"El ministro de Exteriores de España calificó estas fabricaciones de 'puras patrañas' y 'el fruto de la imaginación febril'. Compartimos plenamente tales estimaciones", ha dicho Zajárova, aunque Borrell se refería únicamente a la colaboración hispano-rusa. "Hemos dicho repetidamente que la campaña anti-rusa histérica y ondulante en los medios extranjeros que acusan a Moscú de cualquier interferencia afectará a sus autores", ha dicho también la portavoz de Exteriores.

Además de la investigación judicial española, Moscú tiene sobre la mesa otro escándalo de espionaje. Y este muy fresco. El jueves pasado, se hizo público un vídeo en el que se ve cómo un ex agregado militar ruso en Belgrado, y según sospecha su agencia de inteligencia miembro del GRU, entrega una bolsa de dinero a un funcionario serbio a modo de soborno. El incidente, a solo unos días de la visita prevista a Moscú del presidente serbio, Aleksandar Vucic, ha causado un gran malestar en Belgrado. Rusia asegura que todo se trata de una fabricación para dañar la relación bilateral entre ambos países, tradicionalmente muy estrechas.

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