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La fiscal pide hasta seis años de cárcel por una noche de disturbios tras rodear el Congreso

Los 12 acusados, que rechazan un pacto con el Ministerio Público, niegan las imputaciones de los agentes

disturbios congreso madrid
Varios manifestantes, con las caras tapadas, junto al coche de la Policía Municipal atacado el 14 de diciembre de 2013 en el centro de Madrid.

Casi seis años después, en el Juzgado de lo Penal 11 de Madrid, ha arrancado este miércoles la vista oral contra 12 personas acusadas de protagonizar los disturbios sucedidos el pasado 14 de diciembre de 2013, cuando un grupo de manifestantes se enfrentó a la Policía tras una concentración convocada para rodear el Congreso. Una protesta contra la Ley Mordaza que acabó con carreras, cargas de los antidisturbios, lanzamientos de objetos y media docena de agentes heridos. "Llegó un momento en el que todo era muy peligroso", ha afirmado uno de los lesionados esta mañana, durante una sesión que ha dejado versiones muy opuestas. Por un lado, la de los policías, que han respaldado los arrestos. Y, por otro, la de los procesados, que niegan las imputaciones de la Fiscalía, que pide penas de hasta seis años de cárcel. "Totalmente desproporcionadas", según la defensa.

— Pero, a ver, ¿cómo creen que lo han identificado?

— Pues eso me pregunto yo.

La línea de defensa de los 12 acusados ha resultado muy similar: los agentes se equivocaron al reconocer a los culpables. Ellos no les agredieron, ni les lanzaron botellas de vidrio —solo uno ha reconocido que lanzó "envases de papel" tras recibir supuestamente un pelotazo de goma—, ni participaron en el destrozo de un coche de la policía municipal. "No sé si me habrán confundido con otro", ha asegurado Daniel M., uno de los imputados, al que dos de los antidisturbios han reconocido durante su interrogatorio. "Yo ni siquiera fui a esa manifestación", ha dicho también Jaime M., al que no arrestaron hasta cuatro meses después: "Me identificaron por la calle y me dijeron que les salía que tenía una causa pendiente". El resto sí admite que estuvo. Aunque, según insisten, se comportaron de forma "pacífica".

Una versión que contrasta radicalmente con la ofrecida por los efectivos de la Policía Nacional. Su relato ha dibujado una noche de "violencia" en el cruce de la calle de Atocha con la calle de San Sebastián, donde un coche de los municipales quedó atrapado entre la multitud con dos agentes dentro. "En ese momento, los acusados Raúl R. y Daniel M., con otras personas no identificadas, aprovecharon para golpearlo con palos, piedras y patadas", describe la Fiscalía. Cuando llegaron los antidisturbios, vieron a los dos locales "muy asustados" —aunque uno de dicho en el juicio que estaba "tranquilo"—. Y entonces, tras volcar un contenedor, comenzó el lanzamiento de botellas de cristal contra ellos.

"Estuvimos aguantando debajo de los escudos una barbaridad. Mínimo, cinco minutos, que se hicieron interminables", ha afirmado un agente, que ha calificado los incidentes como una "agresión brutal".  "Algunos escudos se rompieron", ha añadido otro policía. "Se cargó finalmente porque el lanzamiento de objetos era muy profuso, la gente no se marchaba del lugar y estábamos empezando a tener heridos", ha remachado el jefe del operativo.

Un extremo que no niegan las defensas, que han centrado su estrategia en los presuntos errores de la policía a la hora de reconocer a los culpables de los disturbios. "Las identificaciones no se corresponden a los vídeos aportados, que han sido cogidos de Internet o habrá que ver la cadena de custodia", ha dudado el abogado de varios acusados, que también han destacado las altas penas que se solicitan para ellos. Por ejemplo, la Fiscalía pide tres años de prisión para Guillermo U., arrestado por empujar y obstaculizar supuestamente la línea de antidisturbios, según ha explicado el propio agente que lo arrestó.

El Ministerio Público, que ha tratado de alcanzar un acuerdo con los 12 acusados antes de la vista oral, solicitó la apertura del juicio por los delitos de atentado, resistencia a la autoridad, desórdenes públicos, daños y lesiones.

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