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Choques entre la policía y los grupos que querían rodear el Congreso

Alrededor de 2.000 personas secundan la convocatoria para protestar por la ley Fernández

Una alfombra de cristales, olor a humo y gasolina y un charco de sangre. Es el escenario que ha quedado tras la batalla campal librada entre la policía y un grupo de manifestantes de la concentración Rodea el Congreso, que ha reunido a entre 2.000 y 5.000 personas, según diversas fuentes, y para la que se han movilizado alrededor de 1.500 agentes antidisturbios.

El acto, convocado la tarde del sábado por la plataforma Coordinadora 25S para rodear el Congreso de los Diputados para rechazar la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, que limitará las protestas sociales, ha desembocado esta noche en una sucesión de carreras, cargas policiales y enfrentamientos entre algunos de los concentrados y las fuerzas antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía. En las refriegas 23 personas han resultado heridas (14 de ellas policías nacionales) y siete personas han sido detenidas, informa Efe.

La chispa ha prendido cuando un coche de policía municipal ha sido rodeado entre las calles Atocha y San Sebastián por unas veinte personas que han zarandeado y apaleado el vehículo violentamente con los agentes dentro llegando a romper la luna trasera mientras otras personas lanzaban petardos.

Cuando han llegado los refuerzos de la UIP, los manifestantes se han atrincherado detrás de varios contenedores de vidrio, los han volcado y han utilizado su contenido como arma arrojadiza. Durante unos minutos, la policía ha recibido una lluvia de botellas hasta que los agentes han cargado con las porras, dispersando a los dos centenares de personas que observaban la escena y gritaban consignas de protesta.

Durante la protesta, los manifestantes han cortado al tráfico en la plaza de Cibeles y la calle de Alcalá para tratar de llegar a la Cámara Baja por la parte posterior debido al fuerte dispositivo policial que impide el acceso a la Cámara. Unas dos mil personas han tratado de acceder al palacio de la Carrera de San Jerónimo desde la Puerta del Sol, lo que no han permitido los cientos de agentes de la UIP movilizados desde varias provincias como Sevilla, Valladolid y Valencia.

La llegada a la Puerta del Sol del grueso de la protesta ha provocado inquietud en los comerciantes de la zona que han ido bajando sus persianas, con los clientes dentro, para evitar problemas. Miles de personas han marchado detrás de una pancarta, suscrita por la Coordinadora 25S, en la que se lee: "No pasarán. El fascismo quiere amordazar al pueblo. Madrid será la tumba del fascismo".

En la Puerta del Sol, los manifestantes se han dispersado y varios grupos han formado barricadas en la plaza Jacinto Benavante y en la plaza de Atocha que han acabado con lanzamientos de piedras a los coches policiales y destrozo de mobiliario urbano y señales de tráfico.

Estos altercados han roto el ambiente pacífico que se había mantenido durante toda la tarde. La plataforma Coordinadora 25S había insistido en el carácter no violento de la protesta, apoyada por otros 70 colectivos sociales, y así había sido desde las siete de la tarde, hora en que se inició en la plaza de Neptuno. Pancartas, lemas de protesta y la actuación de Jill Love, una activista que se ha subido desnuda a una de las vallas que blindan el Congreso, han sido las únicas muestras ciudadanas de la protesta.

Al inicio de la concentración, un portavoz de la Coordinadora 25S leyó un manifiesto en el que tildó la ya conocida como ley mordaza de "fascista" y aseguró que supone un recorte a las libertades de los ciudadanos que no va a servir para evitar que sigan produciéndose protestas. "Por muchas leyes mordaza que aprueben, la gente seguirá saliendo a la calle" , aseguró.

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