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Dirigentes del PSOE apremian a movilizar a los militantes por miedo a la abstención el 10-N

El partido confía en que la exhumación de Franco del Valle de los Caídos les ayude a reactivar al electorado más ideologizado

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en el Comité Federal del PSOE, el pasado Septiembre.

La desazón del electorado más fiel del PSOE ante la repetición electoral es, de lejos, la mayor preocupación de la dirección socialista. Representantes de distintas federaciones alertaron en el último comité federal de la urgencia de hacer “mucha pedagogía” y “terapia” ante el desencanto que aprecian entre militantes y simpatizantes al no haberse logrado un Gobierno de izquierda con Unidas Podemos. El reconocimiento de Pedro Sánchez a la labor de las bases ha sido constante en la primera semana de precampaña para las generales del 10-N.

Ampliar en las elecciones del 10 de noviembre los 123 escaños de la victoria electoral del 28 de abril, la primera del PSOE en unas generales en 11 años, no será posible si los militantes y simpatizantes más entregados no responden. El temor a que en el 10-N la desmotivación se traduzca en una abstención que penalice a la izquierda no se disipa. Así lo trasladaron varios cuadros orgánicos del PSOE en la reunión del pasado sábado del comité federal según la reconstrucción que ha realizado EL PAÍS con una docena de fuentes presentes.

“Es muy importante que hagamos mucha pedagogía entre la militancia y los ciudadanos. Tenemos que contar la verdad de lo ocurrido. No puede ser que al día siguiente de convocarse las elecciones todos los actores, incluso el que no estaba [en alusión a Íñigo Errejón y su plataforma de Más País], salgan diciendo que vienen a arreglar el problema, que tiene un culpable que fundamentalmente es el PSOE. Eso no es verdad. ¡Hemos hecho absolutamente todo lo que estaba en nuestras manos!”, recalcó Juan Cornejo. El secretario de Organización del PSOE de Andalucía fue el representante de más nivel de la federación socialista más poderosa. Su secretaria general, Susana Díaz, no asistió al comité federal argumentando razones familiares. Tampoco lo hicieron, por motivos personales o institucionales, cuatro de los nueve presidentes autonómicos: Adrián Barbón (Asturias), Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Francina Armengol (Baleares) y Guillermo Fernández Vara (Extremadura).

En su ausencia, la mayoría de las 20 intervenciones tuvieron un tono optimista. El 10-N se consideró una oportunidad para reforzar la posición del PSOE. Sin entrar en pánico pero sin caer en la complacencia, también hubo quienes advirtieron de las señales de peligro. “Las elecciones solamente se ganan cuando ilusionamos a la ciudadanía. Muchos de nosotros hemos tratado con compañeros con dudas, que decían que había que formar Gobierno a toda costa. Era difícil explicarles que esa no era la solución, que elegían el camino fácil y no el acertado: un Gobierno estable y que dé solvencia”, expuso Pablo Zuloaga, secretario general de Cantabria. “Quedan 40 días difíciles e intensos, tenemos que hacer mucha pedagogía y mucha terapia para que los militantes y simpatizantes vean la importancia de la segunda vuelta a la que nos enfrentamos”, le secundó Diego Conesa, líder del PSOE en Murcia. Gonzalo Caballero, secretario general de Galicia, también animó a motivar a la militancia. El 28-A los socialistas fueron por primera vez el partido más votado en unas generales en su comunidad. Un hito difícil de repetir en la única autonomía que el PP gobierna con mayoría absoluta.

En los actos de partido que, solo en esta semana, le llevarán por seis comunidades autónomas, Sánchez está resaltando la función de los militantes y expresando su “inmensa gratitud” por su labor. Poco a poco, La Moncloa y la maquinaria del PSOE esperan que los suyos “se enchufen”. El jefe de gabinete de Sánchez, Iván Redondo, confía en que el partido crezca gracias a la “mayoría cautelosa” que decide las elecciones decantándose con su voto “razonable” por el partido “institucional” del momento. Sin la movilización de las bases, estas expectativas se quedarán en un concepto teórico, advierten los líderes del partido.

El ‘efecto Franco’

El aparato del PSOE confía en que la exhumación de Franco del Valle de los Caídos les ayude a reactivar al electorado más ideologizado y, por tanto, el más desencantado con la repetición electoral. Las muestras de gratitud a Sánchez por poner fin a esa “indignidad” fueron una constante, coinciden distintas voces del comité federal. “Mi padre tiene 95 años, con 12 se llevaron a su padre a la cárcel en 1936. En su nombre, gracias”, agradeció Francisco Ocón, secretario general de La Rioja. “Para nuestros militantes en Europa, muchos hijos y nietos del exilio, sacar a Franco es una decisión con una carga simbólica importantísima y constituye un gesto de justicia histórica”, celebró Isabel Báez, secretaria general del PSOE en Europa, que engloba a las agrupaciones repartidas por el continente.

Más País, una “escisión” y “subdivisión” de Podemos

Nadie le mencionó, pero Íñigo Errejón fue uno de los protagonistas del comité federal. El cofundador de Podemos aspira a captar parte del voto del PSOE con Más País. “Un nuevo partido surge anunciando que son producto del no acuerdo, la inestabilidad y la falta de investidura. ¡Falso! ¿O es que no estaba Más Madrid ya formado? ¿No era ya una escisión, una ruptura ya dentro de Podemos?”, observó el andaluz Juan Cornejo. “En la otra izquierda, esta que se llamaba nueva política, se dedican a dividirse, subdividirse y llegar a límites inconcebibles de la subdivisión. Nosotros estamos cada vez más cohesionados”, intervino Abel Caballero, alcalde de Vigo. “No tenemos que hacerle la campaña a un nuevo partido que ha entrado en liza en esta ocasión. Nuestro adversario es la derecha”, zanjó Idoia Mendia, secretaria general de Euskadi.

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