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El curso parlamentario comienza con acusaciones cruzadas de “secuestro” y torpeza política

El PSOE defiende como "lógico" que sus iniciativas se antepongan en el Congreso a las presentadas por PP, Cs y Vox

Imagen del pleno de investidura de Pedro Sánchez en julio.
Imagen del pleno de investidura de Pedro Sánchez en julio.

El curso político ha comenzado este martes con una sesión "agria y dura" en la Junta de Portavoces en plena fase final de las negociación para intentar otra investidura antes del 23 de septiembre.

La reunión ha terminado con fuertes acusaciones cruzadas entre la izquierda y la derecha. PP, Ciudadanos y Vox han denunciado al unísono que el Gobierno y el PSOE de Pedro Sánchez han logrado el "secuestro" del Parlamento para no tramitar sus iniciativas parlamentarias. Y meten en esa queja el comportamiento de la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet. El PSOE reprocha a la derecha "torpeza e inexperiencia" a la hora de registrar en tiempo y forma sus propuestas.

La primera en denunciar la situación de "bloqueo" del Congreso y las injerencias del Gobierno y del PSOE en la Cámara ha sido la nueva portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas. "Se parece muchísimo a lo que hace el separatismo en el Parlamento", llegó a protestar Arrimadas tras reconocer que esa "indignación" era compartida por la toda la oposición. Todo eso lo dijo incluso antes de la reunión de la Junta de Portavoces y luego lo repitió dentro.

Arrimadas expuso que Ciudadanos había registrado hasta cuatro proposiciones de ley incluso y que ninguna había logrado conseguir el informe preceptivo previo de conformidad del Gobierno a su calificación por parte de la Mesa del Congreso. El Ejecutivo tiene reglamentariamente un plazo de un mes para comunicar si las proposiciones de ley que registran los grupos pueden tener algún efecto sobre los ingresos o los gastos del Estado. Si juzga que es así, los textos no pueden ser calificados por la Mesa de la Cámara y, por tanto, el Pleno no puede pronunciarse sobre su toma en consideración.

Pero lo que destacó primero Arrimadas y luego los portavoces respectivos de PP, Cayetana Álvarez de Toledo, y de Vox, en este caso su secretaria general, Macarena Olona, fue que el Ejecutivo "sorpresivamente" sí hubiese dado el visto bueno a las proposiciones de ley planteadas por el PSOE y que habían sido registradas incluso después de las suyas o de las de los otros partidos de la derecha. "Es una auténtica vergüenza, se trata de una injerencia gubernamental en el Poder Legislativo que es intolerable y que merecería una respuesta conjunta de toda la oposición porque es un problema de primera magnitud a nivel democrático", avanzó Arrimadas. Y la logró.

La portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, habló despectivamente de "la Cámara de la soberanía socialista" y de que el PSOE solo había permitido calificar propuestas "en función de sí era suyas o de sus socios" en alusión a Podemos y el PNV. Pero Álvarez de Toledo fue incluso un paso más allá y apuntó con "estupor" hacia la intervención dentro de la sala del portavoz socialista, Rafael Simancas, del que reveló una frase literal en la que éste habría reconocido que era "lógico y evidente que un Gobierno socialista dé prioridad a las iniciativas del PSOE". La dirigente de Vox también explicó que Simancas había dicho una frase muy parecida a esa, algo que reconoció incluso un dirigente presente de uno de los partidos teóricamente socios del Ejecutivo de Sánchez.

Esa unión puntual de toda la derecha contra Sánchez, el Gobierno, el PSOE y la presidenta del Congreso sirvió a Álvarez de Toledo para insistir en lo buena idea que sería España Suma y para invitar mediáticamente a esos partidos y a dirigentes socialistas contrarios a la línea oficial actual del partido a un acto que su grupo parlamentario ha convocado en favor de la unidad de España el jueves en el Congreso. Cs y Vox aún miran con recelo esa propuesta.

Macarena Olona, de Vox, lo que sí suscribió fue la acusación de "veto a las iniciativas legislativas" de esas formaciones frente a las del PSOE y sus aliados y no dio crédito al reconocimiento de Simancas en la prioridad a las propuestas socialistas. Vox ha registrado en estos meses cuatro proposiciones, algunas como la que persigue un reconocimiento especial a los denunciantes de casos de corrupción o la que pide una reforma de la ley penitenciaria. Ciudadanos tiene cuatro proposiciones en espera. El PP otras tantas.

Rafael Simancas contextualiza de otra manera muy diferente su intervención dentro de la sala y habla de que a PP y Ciudadanos les falta "experiencia" y dominio de los procedimientos. El portavoz del PSOE reconoce que esos partidos pudieron registrar sus iniciativas incluso antes de lo que lo hizo su formación pero con fallos formales muy evidentes.  El portavoz del PSOE niega así que reconociera que su partido debe tener preferencia en sus propuestas en el Congreso: "Secuestro fue lo que practicaron PP y Ciudadanos la legislatura pasada y lo que yo sí les he dicho, con un tono duro, es que no les debería sorprender ni extrañar que un Gobierno socialista sí le dé conformidad a iniciativas de su grupo socialista, que ya conoce de la legislatura pasada y que sí se han pedido en tiempo y forma".

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