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El ‘Open Arms’ desembarca en la isla de Lampedusa tras la orden del fiscal italiano

El ministerio público también dictó la incautación de la embarcación

Migrantes a bordo del 'Open Arms' tras conocer la orden de desembarco. En vídeo, los 20 días a bordo del barco de la ONG.
Lampedusa / Madrid

Nuevo e inesperado giro para resolver la crisis del Open Arms. Después de 20 días de bloqueo, los 83 migrantes que aún seguían a bordo del barco español han podido pisar esta madrugada tierra firme en la isla italiana de Lampedusa. Horas antes, el fiscal de Agrigento (Sicilia), Luigi Patronaggio, había ordenado, tras realizar una inspección del buque, su incautación y el desembarco inmediato de los náufragos. Minutos antes de que llegase la orden del fiscal italiano, había zarpado de la base naval de Rota (Cádiz) el buque de la Armada española Audaz con la misión de recoger a los 83 migrantes. "En principio", la embarcación "continúa" su ruta hacia Lampedusa.

El Open Arms entró lentamente en el puerto de Lampedusa cerca de medianoche escoltado por dos patrulleras de la Guardia Costera italiana. Comenzó entonces el desembarco de los migrantes, que habían celebrado a bordo entre aplausos y abrazos la decisión del fiscal Patronaggio, como se aprecia en un vídeo difundido por la ONG que gestiona el barco. Cuando por fin entraron en el fondeadero de la isla, donde un grupo de personas los recibió con aplausos y gritos de “ciao ragazzi” (“hola chicos”), algunos en la nave comenzaron a cantar Bella Ciao,el himno partisano italiano, mientras el buque surcaba los últimos metros antes de atracar.

Tras una breve inspección de la policía portuaria, los 83 náufragos comenzaron a desembarcar uno a uno. Algunos descendían las escalerillas con dificultad; otros se tenían que detener a la mitad, deslumbrados por los focos que las autoridades habían colocado poco antes en el puerto. Y todos se despedían de la tripulación con abrazos y sonrisas.

Los agentes italianos los fueron llevando progresivamente en pequeños grupos en furgonetas al centro de acogida de la isla, donde pasarán uno o dos días antes de ser trasladados a otro centro del sistema nacional de acogida. Cuando las furgonetas salían del puerto, otro grupo aún más grande de personas los recibía con más aplausos y gritos de “bienvenidos” y, esta vez, algún abucheo. El desembarco se prolongó algo más de una hora y ha concluido pasada las 1.15. A medida que iban bajando, los náufragos pasaban primero por un control médico en una ambulancia y de allí subían a la furgoneta que los llevaría al centro, algunos asustados, otros emocionados y sonrientes.

La situación en el barco es explosiva, de máxima urgencia”, había recalcado sobre su decisión el fiscal Patronaggio, quien llegó a Lampedusa en helicóptero acompañado de dos médicos. Fuentes al tanto del procedimiento citadas por la agencia Efe señalan que Patronaggio investiga si se ha cometido un delito del artículo 328 del Código Penal italiano, que castiga con hasta dos años de cárcel al funcionario que haya omitido el cumplimiento de un deber que, “por razones de justicia o de seguridad pública, de orden público o de higiene y salud, debe ser cumplido sin retraso”. Aunque no se le cita expresamente, todo apunta al ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, quien se obcecó en prohibir el desembarco de los inmigrantes, pese a su dramática situación.

El ‘Open Arms’ desembarca en la isla de Lampedusa tras la orden del fiscal italiano

El propio Salvini anticipó la posibilidad de que el fiscal tomase medidas y dijo estar dispuesto a asumir el “riesgo personal” de mantener su política de puertos cerrados. El líder ultra cargó contra sus todavía compañeros de Gobierno que abogaban por permitir el desembarco, especialmente después de que “convenciera” a España de que mandase un barco para los inmigrantes, y acusó a la ONG de atentar contra la soberanía de su país.

El 'Open Arms' se expone en España a una multa de 901.000 euros

La ONG Proactiva Open Arms se expone a una multa de 901.000 euros por incumplir la prohibición de Fomento de “realizar operaciones de búsqueda y salvamento”. El buque humanitario estuvo retenido desde principios de enero hasta mediados de abril en el puerto de Barcelona por razones de seguridad, ya que no reunía los requisitos para realizar largas travesías con pasaje ni tenía permiso de los puertos próximos del Mediterráneo central (Malta e Italia) para desembarcar a los rescatados. Fomento autorizó finalmente al Open Arms a zarpar con la exclusiva misión de llevar ayuda humanitaria a las islas griegas de Samos y Lesbos. A finales de junio, cuando estaba en unas jornadas en Nápoles (Italia), el buque humanitario decidió saltarse la prohibición y dirigirse hacia las costas libias. El 1 de agosto rescató a 55 personas (entre ellas, dos bebés y una embarazada), al día siguiente a 69 (dos niños y dos embarazadas) y el día 10 a 39. En total, 163.

Si regresa a España, el buque podría enfrentarse a una multa de hasta 901.000 euros por cometer una “infracción muy grave contra la seguridad marítima”, según la Ley de Puertos y Marina Mercante. También el capitán del buque podría perder su título profesional por cinco años. El Open Arms podrá alegar, sin embargo, que la ley del mar le obliga a rescatar a los náufragos. La cuestión a dirimir es si los encontró o fue a buscarlos.

Envío del ‘Audaz’

En las últimas horas la situación había seguido deteriorándose en el buque. Después de que el fiscal subiese a bordo, otros dos inmigrantes fueron evacuados por razones médicas. Estas evacuaciones se sumaron a las ocho registradas la noche del lunes, por requerir los afectados “asistencia médica urgente”. A primera hora de este martes, uno de los migrantes, de nacionalidad siria, se lanzó al agua y fue rescatado por la Guardia Costera italiana, que lo llevó a puerto, donde lo recogió una ambulancia. Las cámaras que transmitían en directo la situación del buque captaron el goteo de refugiados que se lanzaban al mar para intentar ganar la costa a nado. Por la mañana lo hizo un grupo de nueve y, a primera hora de la tarde, cinco más saltaron por la borda. Todos fueron rescatados por la patrullera italiana o las lanchas del barco y cinco conducidos a tierra.

A primera hora de la tarde, el Gobierno español en funciones había anunciado el envío de un buque de la Armada para recoger a los inmigrantes. “Tras analizar distintas opciones”, se consideró que era la mejor forma de resolver “esta misma semana” la emergencia en el buque de la ONG, argumentó La Moncloa. El objetivo del Gobierno era que el Audaz no solo embarcase a los migrantes, sino que acompañase al Open Arms de vuelta a España, lo que resultará imposible tras la incautación del barco ordenada por el fiscal.

El Audaz zarpó con hora y media de retraso una vez se completaron las tareas de preparación y aprovisionamiento, que incluían el embarque de personal médico para atender a los náufragos y un equipo de seguridad. Inicialmente, estaba previsto que el viaje hasta Lampedusa durase tres días y que estuviese de vuelta, a partir del domingo, en Palma, donde el Gobierno balear ya preparaba un albergue temporal para los inmigrantes.

"La situación en el barco es explosiva, de máxima urgencia", declaró el fiscal Patronaggio

“Lo que sé es que tengo que ir a Lampedusa y, una vez allí, ya recibiré instrucciones más concretas y, en función de cómo evolucione todo y lo que determine el Gobierno, así haremos”, dijo antes de zarpar el comandante del buque, Emilio Damiá.

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