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El ‘Open Arms’ aumenta la presión sobre la UE con un nuevo rescate

El buque español, que lleva nueve días en espera de puerto para 121 migrantes, auxilia a 39 personas más en aguas de responsabilidad maltesa

Migrantes a bordo del Open Arms. En vídeo, declaraciones del director de la ONG, Óscar Camps.

El buque español Open Arms redobla la presión sobre la Unión Europea desde el Mediterráneo. Bloqueado por la negativa de Malta e Italia, los puertos más cercanos, a dejarles desembarcar, el barco realizó un nuevo rescate durante la madrugada del sábado y socorrió a 39 hombres que viajaban en una embarcación de madera. Con esta nueva operación se eleva a 160 el número de migrantes a bordo y se agrava la ya delicada convivencia en cubierta. La UE sigue sin ofrecer una solución y el barco está a punto de cumplir su décima noche en altamar. La ONG anunció en rueda de prensa que resistirá para continuar protegiendo vidas en el mar.

Malta, responsable de la coordinación del salvamento en las aguas en las que se realizó el rescate de la madrugada del sábado, ofreció desembarcar en uno de sus puertos a los últimos 39 náufragos, pero se negó a asumir a los otros 121, entre los que hay dos bebés de nueve meses y otros 30 menores de edad. “El Centro de Coordinación de Rescate de Malta no es el competente en los otros casos. Estamos haciendo más de lo que nos corresponde”, advirtieron los guardacostas malteses en un correo electrónico que remitieron al barco español.

La Valeta envió una patrullera que tardó nueve horas en llegar y que acabó volviendo con el barco vacío. Tras sopesar qué decisión tomar, después de sufrir varios incidentes violentos y ante la posibilidad de una revuelta en cubierta, el capitán del buque catalán decidió mantener a bordo a todos los rescatados “por razones de estricta seguridad”. “Es inadmisible y un riesgo para la seguridad del barco que se acerquen los guardacostas para llevarse solo a una parte de ellos cuando el resto lleva tanto tiempo a bordo”, defendió el director de la ONG Proactiva Open Arms, Óscar Camps.

La llegada del barco militar maltés provocó mucha tensión en cubierta porque alentó los temores de los rescatados a ser devueltos a Libia, donde muchos de ellos han sufrido todo tipo de abusos. La convivencia en una cubierta de unos 180 metros cuadrados ya era una preocupación para los 19 tripulantes que viajan a bordo. El viernes hubo una pelea, que les fue difícil disolver, ha relatado la tripulación desde el barco. Tras 10 días en altamar, donde algo tan básico como un lugar de sombra es uno de los bienes más codiciados, una mirada es capaz de desencadenar un conflicto.

El centro de coordinación maltés insistió en sus comunicaciones con el barco en que debe buscar una solución en España. “En caso de que considere que tiene problemas de seguridad, debe comunicarse con su Estado de bandera”, recomendaron los guardacostas. “Tendrá que llegar a acuerdos para su desembarque con su Estado de bandera”.

El gesto fallido del ‘Aquarius'

La primera decisión de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno fue ofrecer el puerto de Valencia a las 630 personas rescatadas por el Aquarius a finales de junio. En su libro Manual de resistencia, Sánchez se refería así al episodio: “A mí, personalmente, el haber salvado la vida a 630 personas hace que piense que vale la pena dedicarse a la política”. La decisión, defiende el presidente en su libro, respondía a una “cuestión humanitaria urgente” y enviaba un mensaje político a Europa. “Era una forma de decir [...] 'Esto es un asunto europeo y hemos de responder desde la solidaridad de todos los países de la UE”.

En agosto el Aquarius volvía a comprometer a la UE y se ensayó por primera vez un acuerdo de reparto de los rescatados para que Malta aceptase recibir el barco. “España ha coordinado un acuerdo pionero con seis países para distribuir la acogida de las personas del #Aquarius. Ha sido posible gracias al camino que emprendimos en junio, impulsando una salida común y solidaria a los flujos migratorios”. Desde entonces ese “acuerdo pionero” se improvisa y se arrastra durante días y hasta semanas. Un año después, España ha visto cómo su gesto no obtuvo la respuesta común que esperaba de Europa.

Pero la situación a bordo, de momento, no va a hacer al Gobierno de España en funciones replantearse su negativa a intervenir para resolver el bloqueo, informa Eva Saiz. “Somos el país que hace el mayor esfuerzo en cumplir las normas, en asegurar las fronteras y en rescates humanitarios y lo hacemos observando todas las normas”, defendió este sábado la vicepresidenta en funciones Carmen Calvo. “Eso es lo que pedimos al resto de los Estados, Gobiernos y personas físicas y jurídicas para no poner en riesgo la vida de nadie. Es la responsabilidad que exigimos al resto con las leyes en la mano, que exigen ir a puerto seguro y que es el más cercano”, mantuvo Calvo en referencia a Italia.

El Open Arms no está solo. El Ocean Viking, fletado por Médicos Sin Fronteras y SOS Méditerranée, realizó este sábado su segundo rescate en aguas de responsabilidad libia en menos de 24 horas y sumó 85 personas a las 85 que esperaban a bordo un puerto seguro donde desembarcar.

La ruta migratoria más mortífera del mundo se convierte así una vez más en una arena política en la que se disputan las divisiones en la UE. La Italia de Matteo Salvini, en precampaña para hacerse con el Gobierno, resiste y mantiene su veto a los barcos de las ONG, mientras España, que hace un año acogió el Aquarius, se niega ahora a asumir responsabilidades más allá del Estrecho y el mar de Alborán. Ningún país comunitario ha pedido hasta ahora a la Comisión Europea que medie una negociación para reubicar a los migrantes y acabar con el bloqueo.

Las ONG ya están preparadas para resistir ante estas crisis, agotan todos los recursos jurídicos para sortear las trabas de los Gobiernos y despliegan toda su capacidad mediática para presionar. Este viernes, el Open Arms recibió la visita del actor de Hollywood Richard Gere que, rodeado de sus “hermanos y hermanas”, pidió un puerto seguro para desembarcar. Pocas horas después salía del puerto de Badalona el Astral, el velero que la ONG usa como barco de apoyo en sus operaciones. Con 11 tripulantes a bordo, el objetivo es llevar alimentos y reforzar a la exausta tripulación del buque.

La situación del Open Arms empuja a la UE y a los Estados miembros hacia sus contradicciones. Tras la crisis de los refugiados de 2015, un conjunto de países (Italia, Grecia, Alemania o Suecia)  asumió el mayor peso, mientras sus vecinos y socios se ponían de perfil. Desde entonces, la UE ha demostrado su incapacidad para llegar a acuerdos y perfilar una política migratoria común, desde la reforma del sistema de asilo actual hasta las operaciones de rescate en el Mediterráneo central.

Cronología de los rescates

1 de agosto. Por la tarde, el Open Arms rescata la primera barca con 55 personas, entre ellos 30 menores.Se encuentran en la zona de rescate de Libia, en quien la UE ha delegado el salvamento a pesar de ser un Estado fallido inmerso en una guerra civil.

2 de agosto. Durante la madrugada el buque auxilia a otra patera en la que viajan 59 adultos y 10 niños. La ONG asegura que la operación se realizó en aguas de responsabilidad maltesa, lo que obligaría al país a asumir la coordinación, pero Malta replica que la barca rescatada quedaba fuera de ella por media milla náutica, unos 600 metros. Tras este rescate, ya hay 124 personas a bordo de Eritrea, Etiopía, Egipto, Somalia, Ghana, Costa de Marfil... El buque pide puerto a Italia y Malta que se niegan a recibirlo.

4 agosto. Italia acepta evacuar a dos mujeres embarazadas y a la hermana de una de ellas. Esa noche parte de Marsella el Ocean Viking, fletado por Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée, el sustituto del Aquarius.

7 agosto. La ONG catalana recurre al Tribunal de Menores italiano para conseguir desembarcar a los 32 niños que viajan a bordo, entre ellos dos bebés de nueve meses. No hay respuesta.

8 de agosto. La organización hace llegar formalmente al Centro de Coordinación de Rescate de Roma y a la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) la intención de los 89 adultos a bordo de solicitar asilo para forzar su desembarco. El procedimiento está recogido en la guía de actuación de Acnur de rescates en el mar, pero hasta ahora no ha conseguido ningún resultado.

]9 de agosto. El Ocean Viking rescata 85 personas. Menos de 24 horas después auxilia a 80 más.

10 de agosto. Durante la madrugada, el Open Arms rescata a otras 39 personas de una embarcación de madera en aguas de responsabilidad maltesa.

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