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Sánchez desiste de la negociación con Podemos y busca otras opciones

El presidente en funciones se centra en lograr la abstención de la derecha y la izquierda

El líder socialista y presidente en funciones del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este lunes que da por rota la negociación con Pablo Iglesias para intentar la investidura, después de que, según dijo, el secretario general de Podemos rechazara “cinco ofertas” y convocara una consulta a su militancia con preguntas “falsas”. El candidato socialista no encuentra asideros para continuar en el intento de que Iglesias sea su socio preferente, y emprende ahora la búsqueda de la abstención del PP, Cs y también de Podemos. El partido de Iglesias, sin embargo, aboga por seguir negociando y culpa a Sánchez de justificar la ruptura.

Pedro Sánchez y Aimar Bretos, esta mañana durante la entrevista en la cadena SER.

Todo cambió tras la convocatoria, el pasado jueves, de la consulta a los inscritos de Podemos, en la que no se recoge expresamente la propuesta de que entren en el futuro Ejecutivo miembros de Podemos sin perfil político y tampoco la opción de abstenerse en la investidura. Sánchez se ha tomado este fin de semana para pensar qué respuesta podía dar a lo que ayer calificó de “mascarada” de consulta, y la conclusión ha sido dar por rotas las negociaciones, según ha anunciado este lunes en la Cadena SER.

Con este panorama, las posibilidades de que Pedro Sánchez sea investido presidente en la votación del próximo martes, día 23, o en la segunda sesión dos días después, nunca han estado más en el aire. La consulta de Podemos, según Sánchez, está dirigida a justificar el voto en contra del partido de Iglesias, que compartirá sentido del voto “con Vox”, ha apostillado.

La ruptura, si es que llega a término, se producirá al negarse Sánchez a atender la primera e indeclinable propuesta de Iglesias: un Gobierno de coalición. Ello significaría una vicepresidencia para Podemos y varias carteras. Sánchez le ha ofrecido carteras sectoriales para afiliados de Podemos con una especialización clara, pero no miembros de la dirección. Es decir, Iglesias no podría estar en el Gabinete, y tampoco su equipo.

Ahora Sánchez tratará de que los líderes del PP y Ciudadanos, Pablo Casado y Albert Rivera, accedan a que sus grupos se abstengan para que empiece la XIII legislatura. Hasta ahora, ambos partidos se han negado rotundamente a esa posibilidad. Este lunes, el PP reiteró su negativa.
Esa vía de la búsqueda de abstenciones supone dar por muerto el camino de un Gobierno de “cooperación”, y mucho menos de coalición, y basar toda su estrategia en pedir al PP y a Ciudadanos su abstención para que empiece a andar el Gobierno y ellos emprendan su tarea de oposición. El presidente en funciones se cree con fuerza para reclamar a Casado y a Rivera que asuman la responsabilidad de que no haya elecciones con su abstención en la investidura de Sánchez, que tendría que ir acompañada, si uno de esos dos grupos falla, de la de Unidas Podemos.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias durante su encuentro en Moncloa la semana pasada. En vídeo, recopilación de las frases más destacadas de Sánchez sobre Iglesias en la entrevista en 'Hoy por hoy', de la Cadena Ser.

Desde el fin de semana, para Pedro Sánchez, Podemos ha pasado al bloque de los partidos a los que se le pide la abstención, nada más. Si para Iglesias la oferta última de Sánchez —ministros técnicos— es “una idiotez”, no tiene sentido sostener que la negociación continúa, siempre según la posición del PSOE.

Tanta determinación en subrayar la ruptura chocó casi inmediatamente con la respuesta de Unidas Podemos. “Por nuestra parte no están rotas las negociaciones”, ha señalado en La Sexta Pablo Echenique, secretario de Acción de Gobierno de Podemos. “Estamos dispuestos a sentarnos dentro de 15 minutos si se pone en contacto con nosotros el candidato designado por el Rey; estaríamos encantados”, insistió. Echenique ha lamentado que Sánchez ponga vetos a políticos en beneficio de “técnicos acreditados” o “independientes de reconocido prestigio”, y se preguntó quién establecería esos criterios y con qué argumento se puede pedir a los dirigentes de Podemos —que se presentaron a las elecciones y fueron votados— que tienen que apartarse en favor de los técnicos a la hora de conformar un Gobierno.

Sánchez tiene su punto de vista al respecto y puso ejemplos. Los actuales ministros en funciones de Transición Energética y Cultura, Teresa Ribera y José Guirao, respectivamente, son autoridades reconocidas en sus materias por las que gozan de reconocido prestigio, al margen de que tengan carné del PSOE. Ese sería el modelo de propuestas que ofrece a Iglesias.

Las ofertas decaen

Pero eso fue hasta el pasado jueves. Todas las ofertas “decayeron” tras el anuncio de la consulta a la militancia de Podemos, sentenció el presidente en funciones. La ruptura, al menos por parte del PSOE, ha desconcertado al resto de fuerzas políticas, que ya no han insistido, al menos ayer, en que todo era un teatro y que el pacto de investidura estaba hecho.

Sí quiso recordar el líder de UPN, Javier Esparza, que la llamada de Pedro Sánchez al PP y a Cs para que faciliten su investidura tiene contraindicaciones. Ambas formaciones han firmado, por separado, un documento según el cual si el PSN-PSOE gobierna en Navarra, en detrimento de Navarra Suma, estos partidos no podrán facilitar la investidura del presidente del Gobierno de España. No solo Navarra está expectante. El presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page, elogió “los esfuerzos de Pedro Sánchez para evitar que la investidura dependa de los independentistas”.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha abogado, por su parte, por ir a elecciones si la alternativa es la crisis permanente. Si unos nuevos comicios aportan claridad y estabilidad, “háganse elecciones”, dijo en RNE. Su principal apuesta, en todo caso, es un pacto del PSOE con Ciudadanos.

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