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El candidato que por fin pactó con el diablo

El estrafalario líder del partido local Democracia Ourensana logra la alcaldía de Ourense gracias a sus enemigos del PP de Baltar

El nuevo alcalde de Ourense, con el bastón de mando.

Casi dos décadas después de haber registrado con un grupo de amigos el partido Democracia Ourensana (“ni de derechas ni de izquierdas, de Ourense”), Gonzalo Pérez Jácome, dueño de una televisión local y de un comercio de instrumentos musicales, cumplió su sueño de ser proclamado alcalde. Aunque para ello tuviese que “pactar con el diablo”: el que ha sido su demonio político durante años, el presidente de la Diputación y del PP provincial, José Manuel Baltar, al que ha atacado con toda clase de insultos tanto desde sus tribunas políticas como desde sus programas en Auria TV. Jácome, de 49 años, con su estilo estrafalario —“friki”, lo llaman sus rivales— gobernará la tercera ciudad de Galicia gracias al PP, pese a que hace un mes el líder regional del partido, Alberto Núñez Feijóo, advertía en el diario local La Región: “Sería letal para Ourense tener a Jácome de alcalde”.

“¡Mírenlo, estamos ante un loco!”, exclamaba Jácome señalando a Baltar en un acto en la Diputación repleto de cargos institucionales del PP. “Es un showman patético”, “es un psicópata de corbata”, lo definía sucesivamente junto a otros calificativos similares en los debates plenarios, cara a cara, con Baltar presidiendo impertérrito. “¿No ven que no se inmuta? Ese es un rasgo de los psicópatas”, afirmaba. Y hasta lo llevó a los juzgados acusándolo de corrupción.

Durante la campaña electoral, Jácome decidió contratar un robot para evidenciar su compromiso de llevar a Ourense alguna carrera universitaria relacionada con la inteligencia artificial. El autómata daba unos pequeños pasos por la calle más céntrica de la ciudad clamando “¡fuera caciques!” y pidiendo el voto a los viandantes con el objetivo de “echar a Baltar de la Diputación”. Como “cacique bueno” se definía José Luis Baltar, padre del actual presidente de la institución provincial, a quien cedió el mando en herencia política en 2012. Entre padre e hijo, suman 32 años gobernando la provincial.

Para el acto de cierre de campaña, Jácome emitió un vídeo en el que, situado ante un cartel electoral de Baltar, arremetía contra la saga. “Los Baltar ya estaban cuando yo era adolescente”, proclamó. “Creen que esta provincia les pertenece”, remató, antes de solicitar el voto para “acabar con paranoias de este tipo”.

El pequeño empresario local siempre había tenido claro su objetivo personal: la alcaldía. A toda costa. A cualquier precio. “Pactaré con el diablo si consigo traer el cielo para Ourense”, advirtió hace cuatro años. Y lo repitió días atrás.

El pasado viernes selló el acuerdo con Baltar. El PP le daría sus votos para hacerlo alcalde y él a su vez apuntalaría en la Diputación a Baltar, en apuros tras haber perdido por primera vez la mayoría absoluta. Los siete ediles populares y los otros siete de DO —tercera fuerza en sufragios— bastaron para cerrar el paso al PSOE, el más votado. Ya con el bastón de mando en la mano, anunció sus primeras medidas: unas escaleras mecánicas en uno de los barrios más empinados de la ciudad y un parque acuático.

De su estilo vociferante y sus maneras irreverentes, dejan constancia los vídeos de sus programas de televisión y de sus intervenciones en los debates municipales. En ese aspecto promete moderarse: “Estaré a la altura de las circunstancias; si el protocolo exige traje y corbata, me los pondré”.

En las elecciones de 2015 no pudo atender ese reclamo: ni PSOE ni PP, ambos en minoría, quisieron pactar con él. En esa situación ingobernable, el Ayuntamiento vivió cuatro años de parálisis. Pero esta vez Baltar necesitaba desesperadamente un apoyo para conservar la Diputación. Y Jácome vio el cielo abierto para poder, al fin, pactar con el diablo.

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