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La militancia del PSOE tendrá la última palabra en todos los pactos de gobierno

Los socialistas establecieron esta condición, que es vinculante, en el congreso posterior a las primarias de 2017 en las que Sánchez fue reelegido secretario general

Pedro Sánchez con Josep Borrell en la noche electoral del 26-M.
Pedro Sánchez con Josep Borrell en la noche electoral del 26-M. AFP

La militancia socialista tendrá la última palabra para decidir los pactos de gobierno que sus dirigentes adopten en Ayuntamientos, comunidades autónomas y el Gobierno de España. La dirección del PSOE lleva días barajando las diferentes fechas para conocer las preferencias de las bases sobre los acuerdos postelectorales necesarios para la gobernabilidad en la mayoría de instituciones. En Ferraz son muy conscientes de que sus militantes se inclinan por los pactos con Unidas Podemos antes que con Ciudadanos pese a que varios gobiernos dependen de Albert Rivera

El PSOE será fiel a sus esencias, al menos desde la resurrección política de Pedro Sánchez en las primarias de 2017, posible por el sentir mayoritario de los militantes. Serán las bases del partido quienes determinen los pactos postelectorales. Las consultas serán “vinculantes” y “de obligado cumplimiento” según establece el reglamento federal de desarrollo de los estatutos federales en su artículo 478. Así lo aprobó el PSOE en el congreso federal posterior a la victoria de Sánchez en el proceso interno de hace dos años, cuando fue reelegido secretario general con el apoyo de más de la mitad de los militantes que participaron en las primarias, en las que Susana Díaz partía como favorita al contar con el establishment del partido. “El reglamento se aplicará”, fue este lunes contundente José Luis Ábalos.

La previsión es que primero se resuelvan las alianzas locales y regionales donde sea necesario antes de acometer los pactos estatales con otras fuerzas. En el caso de los Ayuntamientos, su constitución está prevista para el 15 de junio excepto en el caso de presentación de un recurso contencioso-electoral, en cuyo caso se constituirán el 5 de julio. El artículo 53 de los estatutos federales establece que “en todo caso, será obligatoria la consulta a la militancia, al nivel territorial que corresponda, sobre los acuerdos de Gobierno en los que sea parte el PSOE o sobre el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el gobierno a otro partido político”. Otro artículo, el 36 (apartado U), regula también que entre las competencias de la ejecutiva federal se encuentra “convocar las consultas a la militancia sobre aquellos asuntos de especial trascendencia que se determinen reglamentariamente”.

La intención de Sánchez es gobernar en solitario con Unidas Podemos como socio preferente, igual que en los meses transcurridos desde la moción de censura que impulsó hace un año contra Mariano Rajoy. Pablo Iglesias, en cambio, exige un gobierno de coalición, aunque los malos resultados de la formación que lidera y sus confluencias el 26-M le resta capacidad de influencia en las negociaciones. Ábalos mantenía este lunes la consideración a Pablo Iglesias como “socio preferente” pero le pidió “ser humildes y realistas” a tenor de sus exigencias para un gobierno de coalición tras el desplome electoral de Podemos y sus satélites.

“¡Con Rivera no! ¡Con Rivera no!”, clamaron miles de simpatizantes, expresando así su rechazo a un acuerdo con Ciudadanos, la noche electoral del 28 de abril delante de la sede de los socialistas en Ferraz tras vencer en las generales después de 11 años. Esas mismas exigencias le han sido recordadas a Sánchez durante el último mes. “Creo que ha quedado claro, ¿no?”, les respondió el presidente en funciones. “Está claro, compañeros”, repitió en la plaza de toros de Mérida tras escuchar las mismas pláticas en el acto principal de la campaña para el 26-M.

No obstante, Sánchez pidió a Rivera la noche del 26-M que levantase el veto al PSOE. De Ciudadanos depende que el PSOE gobierne en comunidades como Aragón, Castilla y León, Murcia y Madrid, bajo el control del PP desde hace décadas. Ábalos diferenció la mala relación con Ciudadanos a nivel nacional de “las singularidades” en los territorios. Y remarcó que serán las federaciones territoriales las que propongan acuerdos “en función de su viabilidad”.

El PSOE se jugaba el 26 de mayo cinco de los gobiernos autonómicos que preside (Ximo Puig adelantó las elecciones de la Comunidad Valenciana y las hizo coincidir con las generales). En dos comunidades, Castilla-La Mancha y Extremadura, sus presidentes Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara revalidaron su pujanza logrando la mayoría absoluta. En Asturias y Baleares también se mejoraron notablemente los resultados y los gobiernos parecen asegurados, aunque requieren de acuerdos con formaciones a la izquierda del PSOE. Lo mismo ha sucedido en La Rioja y Canarias, al alcance de la mano del PSOE por primera vez en décadas. Más compleja resulta la situación en Aragón, donde Javier Lambán depende de Ciudadanos para retener el Ejecutivo, y en Castilla y León, donde el PP gobierna desde 1987 y pese a su victoria en las urnas Luis Tudanca depende del partido de Rivera.

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