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El sector más centrista de Cs asume que la estrategia del giro a la derecha funcionó

El ala progresista, favorable a un acuerdo con el PSOE, no tiene previsto abrir el debate para reconsiderar el veto al menos hasta después de las autonómicas

ciudadanos elecciones generales
Albert Rivera preside la reunión del comité permanente de Ciudadanos en la sede del partido. EL PAÍS

No comparten la euforia del círculo de Albert Rivera, pero el sector más centrista de Ciudadanos, al que inquietaba el giro a la derecha del partido, asume que el resultado de las elecciones generales ha avalado la estrategia. La poca distancia a la que ha quedado Cs del PP —nueve escaños, ocho décimas de voto y 200.000 papeletas— permite a Rivera mantener el rumbo sin resistencias internas. El ala progresista, favorable a un acuerdo con el PSOE, no tiene previsto abrir el debate para reconsiderar el veto al menos hasta después de las autonómicas.

“La estrategia era acertada”. Esta reflexión de un dirigente del ala progresista de la cúpula, expresada no sin cierta resignación, recorre al sector más centrista de Ciudadanos. El giro a la derecha del partido —que nació en Cataluña en 2006 con un ideario de centro izquierda no nacionalista, y que hace solo tres años llegó a un acuerdo de Gobierno con Pedro Sánchez, aunque no prosperó— tensionó al alma progresista, que discutió internamente el veto al PSOE y la postura ante Vox. Pero el crecimiento de Ciudadanos en las urnas ha dejado sin argumentos a este sector, que asume que Rivera no estaba tan equivocado.

Ciudadanos ha crecido un 80% en escaños —de 32 a 57— y en un millón de votos respecto a 2016, en un contexto complejo con un sistema a cinco partidos tras la irrupción de Vox, que empezó a morder con rapidez en su electorado más exaltado con la cuestión nacional. El 28 de abril, Rivera no logró sus objetivos — desalojar al PSOE del Gobierno, gobernar o superar al PP—, pero la distancia a la que ha quedado con respecto a los populares es tan pequeña, y la debacle en el partido conservador tan importante, que el escenario —y las tendencias— le permite mantener abierta la disputa por el liderazgo del centro derecha. Y además, queda aún la segunda vuelta: las elecciones autonómicas y municipales de mayo en las que esa batalla puede resultar también favorable a Rivera.

Quienes cuestionaron esa estrategia de derechización internamente no tienen argumentos ahora para ponerla en duda. “Estuviera yo más o menos de acuerdo, lo cierto es que ha resultado adecuada. Los resultados han sido muy buenos y dan pie a seguir creciendo”, estima un dirigente de este sector más centrista de Ciudadanos. El viaje a la derecha de Rivera empezó hace meses, en un giro progresivo que le hizo exaltar poco a poco su posición ante el independentismo catalán, abstenerse ante la exhumación de Franco, poner el acento en la bajada de impuestos y, lo más importante, evitar un cordón sanitario a Vox. El resultado de esta estrategia parecía muy incierto a solo unas semanas de las urnas, cuando se publicaron encuestas que decían que les podía superar la extrema derecha; por eso el resultado del 28-A ha sido recibido con tanta satisfacción entre los liberales.

“Lo significativo es el hundimiento del PP, porque los objetivos no se han cumplido y porque el 15,86% está por debajo del 17% que nos daban otros sondeos hace tres meses. A Cs le ha ido bien por la debacle del PP, por la tendencia ascendente mientras se desploma el PP, que ayuda a la percepción de victoria”, analiza otro dirigente del ala progresista. De forma aparentemente contradictoria, en la cúpula del PP la reflexión este martes era que el error fue haber perdido el centro por escorarse demasiado a la derecha. Pero a Cs, que partía del centro como partido bisagra capaz de pactar a izquierda y derecha, parece haberle funcionado bien el escoramiento. El círculo de Rivera cree que las urnas lo han avalado.

El principal debate en Cs entre sus dos almas está en el pacto con el PSOE. El sector más progresista cree que Rivera no tiene incentivos para rectificar y abrirse a un acuerdo con los socialistas, al tocar con los dedos el liderazgo en la derecha. Todavía queda mucha partida para aventurar lo que puede terminar pasando en la gobernabilidad española, pero los dirigentes consultados tienen claro que nadie abrirá ningún debate en Cs sobre reconsiderar el veto al PSOE hasta después de las elecciones autonómicas y municipales. “Hay muchísimo poder territorial en juego. Políticamente sería un error, de ninguna manera hasta que se celebren las autonómicas”, apunta uno de ellos, que también se lamenta de la actitud del PSOE. “Aquí todo el mundo juega, también Sánchez. Y la noche electoral su mujer aplaudía entusiasta al grito de ¡con Rivera no! de sus bases”. Cualquier discusión queda interrumpida hasta el 26 de mayo.

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