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El PSOE cree que la pugna entre PP y Cs le deja libre el centro

Unidas Podemos, considera que empieza a contener la fuga hacia el PSOE y empieza a atraer votantes que estaban en la abstención

Los cuatro principales candidatos a presidente del Gobierno, este martes en el debate de Atresmedia. En vídeo, los mejores momentos. EL PAÍS | Vídeo: Atresmedia

El centro no es el espacio por el que debe temer el PSOE después de los debates electorales. Esta es la visión optimista que trasladan los estrategas socialistas al considerar que la pugna descarnada entre PP y Cs por el espacio conservador, junto a Vox, abre a Pedro Sánchez el campo para cosechar votos en el centro y el centroizquierda con postulados de estabilidad, moderación y alejamiento de la confrontación. Unidas Podemos, por su lado, cree que empieza a contener la fuga hacia el PSOE y empieza a atraer votantes que estaban en la abstención.

En el radar de la campaña socialista no entraban los debates y desde luego nunca dos como finalmente ha habido. El perfil bajo de Sánchez, con su aversión al riesgo, llevaba implícito la ausencia de este tipo de enfrentamientos en los que es difícil prever el resultado. Una vez superados, eso sí, el PSOE considera que han sido útiles para sus intereses. De los argumentos que se esgrimen para explicar esa conclusión se deduce que más que méritos propios las ventajas para el candidato Pedro Sánchez han llegado por vía indirecta: por lo que han hecho los demás. Si en el PSOE siempre consideraron que debían dirigirse a los “progresistas”, que sitúan en el centro y en el centro izquierda, desde los debates de RTVE y Atresmedia sentencian que Ciudadanos ha renunciado a esa amplia franja.

Todos los estudios de opinión ponen el énfasis en los casi seis millones de indecisos para evidenciar la dificultad de hacer pronósticos. En el PSOE calculan que hay una bolsa de casi 800.000 que se disputarán con Cs. Después de los debates, quieren creer que ese electorado no considerará a Rivera de centro.

Los socialistas no minusvaloran a los estrategas de Cs por haber tomado esa opción tan clara en su batalla con el PP. Pero tras los dos debates, en el PSOE creen que se les abre un espacio para ser primera fuerza con una ventaja considerable respecto al segundo partido. Detrás del enfrentamiento entre los líderes del PP y Ciudadanos se adivina la lucha sin cuartel entre ambos jóvenes dirigentes por hacerse con el espacio conservador.

De ahí el especial interés de Albert Rivera por afianzar los perfiles más conservadores —como el del presidente madrileño, Ángel Garrido— en el intento de achicar espacio con el PP y también con Vox: sí, también la fuerza ultraderechista muerde del electorado de Cs. En las últimas semanas, en Ciudadanos se apreció la necesidad de no dispersar esfuerzos ni mensajes que no fueran dirigidos a hacerse con ese caladero de votos más a la derecha. El contraataque de Pablo Casado se basó en poner en duda que Rivera fuera sincero cuando asegura que no pactará con el PSOE.

Con esta lucha por el espacio conservador en su punto álgido, Sánchez no se arrepiente de haber rechazado un cara a cara con Casado, pese a las críticas que le ha deparado. El líder socialista nunca le quiso reconocer a Casado el estatus de jefe de la oposición. Para desesperación del líder del PP, los rifirrafes más encarnizados en los debates fueron los de Sánchez con Rivera. Hasta Pablo Iglesias contribuyó a alejar a Rivera de cualquier marco de moderación al llamarle la atención de forma enérgica para que mantuviera las formas y fuera respetuoso en el debate. La intervención de Iglesias, la más elogiada por los expertos, no ofreció dudas. Su disputa es con Sánchez por el electorado que comparten. Y por recuperar a muchos de quienes votaron a Podemos en 2015 y 2016, que hasta ahora parecían más cerca de la abstención.

Moderación, estabilidad y convivencia

La campaña el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, empezó con postulados que puedan atraer a la inmensa mayoría, y así continuará hasta el último minuto del viernes. No aspiran los socialistas, por inalcanzables, a lograr los apoyos que recibieron Felipe Gonzáez e incluso José Luis Rodríguez Zapatero, pero sí a la transversalidad social que ellos consiguieron con apoyos del centro y de la izquierda.

Moderación, estabilidad y convivencia son las ofertas que Sánchez selló en la noche del martes al dirigirse a los militantes que le aguardaban en la sede del PSOE tras el debate. Un punto de preocupación, eso sí, asoma en el partido por la agresividad con la que se trata a Sánchez desde que se hizo con la presidencia. Por eso insiste en la convivencia.

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