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El pulso entre los partidos deja en el aire los debates y provoca una crisis en RTVE

El PSOE exige que sea el 23 en TVE. Rosa María Mateo acepta ese cambio de fecha y recibe duras críticas internas. PP y Ciudadanos rechazan indignados la modificación, mientras Podemos pide a la cadena pública que rectifique para que haya dos debates

Cuando se trata de debates electorales en España, todo lo que se puede complicar tiende a complicarse. El único encuentro previsto está ahora mismo en el aire en medio de un fortísimo pulso entre los partidos que este jueves derivó incluso en una grave crisis interna en RTVE. La polémica ha dado un vuelco a la campaña. En plena Semana Santa, con media España de vacaciones y escasa tensión electoral, el debate, a apenas cinco días del voto, será el momento cumbre antes del 28-A. Todas las estrategias de los partidos se concentran en ese encuentro. Y es posible que ni siquiera se produzca, porque nadie parece dispuesto a ceder.

FOTO: Pedro Sánchez, durante un acto electoral en Mallorca. / VÍDEO: Declaraciones de Sánchez en Onda Cero este jueves.

Los debates siempre han sido un problema en España, que no tiene regulado este asunto. En varias ocasiones no hubo debate entre los líderes porque los favoritos, primero José María Aznar en 1996 y 2000 y después Mariano Rajoy en 2004, se negaron. Pero desde 2008, cuando José Luis Rodríguez Zapatero, entonces en cabeza, sí lo quiso, siempre ha habido un encuentro de líderes en uno u otro formato.

Esta vez se ha complicado mucho y todos mantienen el pulso, pero también son conscientes de que la presión es muy fuerte para que haya al menos un encuentro a cuatro. Todos caminan de momento decididos hacia el precipicio y nadie quiere ser el primero en frenar, pero también todos asumen que alguien tendrá que hacerlo para evitar el fiasco de quedarse sin debate.

El PSOE, que tiene la sartén por el mango porque es el favorito y el que menos tiene que ganar en ese debate, exige que sea el 23 en RTVE. Al colocar esa fecha —la misma que el de Atresmedia—, Sánchez intenta evitar que esta cadena haga un debate con los otros tres contendientes y deje una silla vacía del PSOE. El presidente del Gobierno mantuvo su posición aunque confió en que haya acuerdo: “Creo que vamos a encontrar una solución para celebrar el debate y debe ser el 23 en RTVE”, sostuvo en Onda Cero.

El equipo del presidente jugó muy fuerte y su presión —el 23 o nada— hizo que la presidenta del ente público, Rosa María Mateo, cambiara su posición, lo que provocó una inesperada tormenta interna en RTVE. El miércoles, Mateo mantenía su propuesta de celebrar su encuentro el día 22, como estaba previsto, pero se mostraba abierta al 23 “siempre que las diferentes formaciones invitadas lo consensúen entre ellas”. Pero este jueves, sin acuerdo y, según denuncian los partidos, sin ni siquiera llamarles antes de anunciarlo, Mateo hizo público un comunicado en el que cambiaba la fecha al 23, como quería el PSOE.

Esa decisión no negociada provocó la indignación del PP, Ciudadanos y Podemos. Y algo más grave para la presidenta: una crisis interna que empezó con el rechazo del Consejo de Informativos, el órgano que representa a los trabajadores del ente público, que acusa a Mateo de adaptarse a las exigencias del PSOE. “El Consejo de Informativos cree que RTVE debe apostar por la imparcialidad y no ajustar su programación a la propuesta de un único partido político”, señaló en un comunicado. A esta crítica se sumaron después varias estrellas de la casa como Carlos Franganillo, director del principal telediario, y sobre todo, en un tono muy duro, Xabier Fortes, destinado a ser el moderador de ese debate en la televisión pública que ahora está en el aire. “Quiero expresar mi más absoluto desacuerdo con la decisión de la presidenta de RTVE de modificar la fecha fijada para el debate y pasarlo al día previsto por una cadena privada, poniendo en entredicho la imagen de independencia de RTVE por la que tanto hemos peleado”, escribió Fortes.

Los periodistas de la casa rechazaban así la decisión de su presidenta porque entienden que el ente público se inmiscuye en una batalla entre los partidos que perjudica su imagen. Mateo se quedó así sola en su decisión. Las cosas están llegando tan lejos que cada vez parece más difícil encontrar un punto intermedio y la crisis se agrava por momentos. Ya no es solo una cuestión política: ahora afecta de lleno al corazón de RTVE.

Queda poco margen para encontrar ese punto intermedio, y más ahora que tres de los cuatro partidos en liza se han lanzado a criticar a RTVE, a la que acusan de plegarse a los intereses de los socialistas. El PSOE no quiere aceptar el día 22 porque entonces sabe que Atresmedia haría el suyo el 23 con la silla vacía de Sánchez. Por eso aguanta el pulso para evitar esa imagen. Si no, tendría que aceptar dos debates, algo que Sánchez rechazó abiertamente porque cree que no tiene sentido hacer dos con el mismo formato dos días seguidos. En cualquier caso todo está abierto y las caravanas de los partidos, también la del PSOE, tienen despejadas tanto la fecha del lunes como la del martes.

Por tanto, de momento no hay ningún debate pactado y se corre el riesgo de que haya uno o dos con sillas vacías. O incluso que no haya ninguno. Desde el PP trasladan que un debate habrá seguro: el 23 en Atresmedia con tres: PP, Ciudadanos y Podemos. Pero habrá que ver si todos aguantan ese pulso. Todos juegan sus bazas en una larga partida de ajedrez que ha dejado el resto de la campaña en un segundo plano. El PSOE tiene una posición de fuerza porque es el que menos necesita el debate. Pero también tendría que asumir costes si no hay debate por su culpa o si tiene que asumir en la última semana de campaña la dura imagen de un encuentro a tres con la silla del presidente vacía.

Podemos, que siempre ha defendido la televisión pública, tiene muchas dificultades para no ir al debate del 23 en RTVE si Mateo lo mantiene, pero quiere hacer dos encuentros, y por eso ha pedido a la presidenta de la corporación pública que rectifique. PP y Ciudadanos, los que más necesitan el debate y además los más beneficiados por la exclusión a Vox, mantienen su reto para tratar de debilitar la posición del PSOE en un momento especialmente delicado, a solo 10 días de las elecciones. Atresmedia también aguanta su posición, y no retira su debate el 23. Mientras, RTVE sufre una presión muy fuerte de los tres partidos para que devuelva su debate al 22, pero si lo hiciera correría el riesgo de que Sánchez no acuda.

Críticas

La partida sigue pero no le quedan demasiados movimientos: el lunes 22 se acerca. Después del giro de RTVE, todos fijaron sus posiciones con gran dureza para la corporación pública. En un comunicado, el PP denunció que RTVE ha decidido cambiar el día “antes de ponerse en contacto” con ellos, “alterando unilateralmente la fecha inicialmente establecida y que es la que quiere Pedro Sánchez”. “Nos parece inaceptable que la televisión pública, de la que se espera esté al servicio de todos, actúe al dictado del candidato socialista”, criticaron.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, también ha criticado a RTVE por comportarse como un “instrumento partidista” al servicio del Gobierno. “Rosa María Mateo debe rectificar”, aseguró. “Nos invitó a cuatro candidatos el 22. Tres aceptamos ir ese día y ahora, tras una llamada de Moncloa, RTVE pretende cambiar el debate al 23 porque Sánchez no quiere dos debates”, reprochó.

“Sánchez quiere esconderse de los españoles y no hacer debates, utilizando a la TVE que pagamos todos para intentar salirse con la suya. Para eso se cargó el concurso público. Es un escándalo. Mantenemos nuestro compromiso con Atresmedia el 23 y con TVE el 22”, aseguró el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. La decisión de la Junta Electoral Central (JEC) de prohibir el debate a cinco —con Vox— en Atresmedia ha desatado pues una tormenta en apariencia incontrolable. Aún así, varios dirigentes consultados creen que se acabará encontrando una solución porque en el fondo todos quieren debatir, aunque cada uno quiera poner sus condiciones.

Con Información de Natalia Junquera, Elsa García de Blas, Tom C. Avendaño, Rosario G. Gómez y Ana Marcos

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