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El PSOE se lanza a por el electorado más moderado de Ciudadanos

Los responsables de la estrategia socialista calculan que para seguir en el Gobierno necesitan, además de movilizar a sus votantes, recuperar el voto de los descontentos que en 2015 y 2016 optaron por el partido de Rivera

El secretario de Organización y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, este lunes.

El PSOE ya no disimula su ambición de atraer al electorado moderado de Ciudadanos. Los responsables de la estrategia calculan que para seguir en el Gobierno necesitan, además de movilizar a sus votantes, recuperar el voto de los descontentos que en 2015 y 2016 optaron por el partido de Albert Rivera. Para conseguirlo, el plan de los socialistas es insistir en la predisposición de Cs a pactar con Vox. “Sentimos que hay un espacio de centralidad que no tiene una referencia política”, enfatizó este lunes su secretario de Organización, José Luis Ábalos. Cristina Narbona, presidenta del PSOE, pidió a Cs que reconsidere el veto a los socialistas.

El escoramiento de Ciudadanos a la derecha ha abierto un escenario inesperado en el que el PSOE, tras la sorpresa inicial que causó el veto de Rivera y su voluntad tácita de llegar a acuerdos con la extrema derecha tras las elecciones generales, tratará de obtener la máxima ventaja el 28 de abril. “Los votantes de Ciudadanos nos merecen el máximo respeto y vamos a tratar de que encuentren una oferta que se adecue a sus características mientras Rivera se reduce a caer bien a Vox y hacerle eco”, les apeló este lunes Ábalos.

El perfil del votante al que el PSOE se dirige con sus llamamientos constantes a la moderación desde que Pedro Sánchez convocó las elecciones responde al de una persona que reside en un espacio urbano, centrista, moderada y con inquietudes como la regeneración política. Y, sobre todo, un prototipo de ciudadano que penaliza los pactos con la extrema derecha, escenario que tiene su precedente más claro en el relevo en la Junta de Andalucía, donde gobiernan PP y Ciudadanos con el apoyo de la ultraderecha, y que Rivera no desdeña para España tras las generales.

Un cuarto de millón de votos en juego

El comité electoral del PSOE estima que en la pugna con Ciudadanos están en juego al menos 250.000 votos que podrían abandonar el partido de Albert Rivera y optar por los socialistas el 28 de abril. Una cifra que en la época dorada del bipartidismo resultaría anecdótica pero que en un escenario político como el actual, con un quinto actor nacional en escena como Vox, puede resultar determinante en el reparto de hasta una veintena de escaños. El trasvase de votos de Ciudadanos, en mayor medida a Vox y PP que al PSOE, justificaría el giro estratégico de Rivera, de acuerdo con los datos que maneja su ejecutiva.

Dirigentes territoriales del PP y del PSOE advierten de que en circunscripciones del interior de la península los últimos escaños, los conocidos como restos, se pueden decidir por un margen mínimo, del 1% de votos. En la práctica esto supondría que un diputado resulte elegido por una diferencia que puede llegar a ser inferior a los mil votos. En un panorama tan reñido, cuanto mayor sea la distancia entre el partido más votado y el resto, más probabilidades tendrá de aumentar su representación en el Congreso gracias a los restos. Y, en ese supuesto, decidir la viabilidad del Gobierno y el grado de dependencia de otras formaciones.

En este contexto, el PSOE ha incrementado la ofensiva por el voto de Ciudadanos. Lo hizo a primera hora, mediante una carta de la presidenta del partido, Cristina Narbona, a Rivera. En ella le transmitía su “pesar” por optar por una “suerte de cordón sanitario para aislar” a los socialistas en los acuerdos postelectorales del 28 de abril. “Su decisión de priorizar los acuerdos con fuerzas de la extrema derecha no solo es imposible de explicar; es imposible de entender viniendo de una organización que se dice a sí misma liberal y europeísta”, cargó Narbona. “No me merece ningún respeto quien pacta con quienes quieren liquidar este país”, fue la respuesta de Rivera. “El que ha roto el consenso constitucionalista ha sido el señor Sánchez”, incidió Inés Arrimadas.

Al dirigirse al votante más transversal de Ciudadanos, el PSOE persigue además debilitar el bloque de los partidos de derechas. En La Moncloa y Ferraz creen que de esta manera se podría compensar la caída de Podemos y sus confluencias que todas las encuestas pronostican. El PSOE ha recrudecido sus ataques a Ciudadanos desde que Sánchez anunció la fecha de las elecciones generales; en cambio, apenas ha hecho menciones a la crisis de Podemos, socio principal del Gobierno desde la moción de censura.

Desde que anunció el adelanto de las elecciones, Sánchez se ha afanado en cultivar un discurso moderado que, con sus guiños a la izquierda, no espantase a los potenciales votantes de centro que rechazan los acuerdos con la extrema derecha. “Lo único que os pido es movilización, movilización y movilización. Somos muchos más que aquellos que lo que quieren es involucionar. Nos tenemos que movilizar todos. Cada voto irá a favor del progreso y la abstención a favor del regreso a una España de hace 40 años”, cerró Sánchez la convención de los socialdemócratas europeos este fin de semana.

La modulación de los mensajes del presidente del Gobierno y líder del PSOE ha sido la tónica las últimas semanas. Desde los mítines de partido en Sevilla y Mérida a los homenajes de Estado a Manuel Azaña, Antonio Machado y el exilio republicano, donde sufrió el intento de boicot de independentistas catalanes. Miembros del Gobierno y de la dirección del PSOE remarcan que la imagen que dieron los secesionistas desmonta las concesiones que PP y Cs le achacan al Ejecutivo en su gestión de la crisis territorial. Y que, por tanto, contribuiría a convencer a aquel segmento de votantes de Cs que da importancia a las políticas sociales y también presta atención al conflicto en Cataluña. El rechazo a los Presupuestos, a los que ERC y PDeCAT presentaron enmiendas a la totalidad, abocando al adelanto de las elecciones, reforzaría la idea que el PSOE quiere trasladar.

Dirigentes del entorno de Rivera creen en cambio que al PSOE le pasará factura haber llegado tan lejos con los independentistas, porque su ruptura fue en el último momento por el desacuerdo presupuestario, tras meses de política de apaciguamiento y rectificaciones como la del relator. El líder de Ciudadanos calcula además que al excluir a los socialistas para llegar a acuerdos puede acorralar a Sánchez obligándole a admitir que tendrá que pactar de nuevo con estos partidos si quiere gobernar. En la cúpula de Ciudadanos destacan que ni el presidente ni el PSOE se han pronunciado aún sobre las fuerzas con las que quieren pactar tras las generales. Y en ninguna encuesta hasta la fecha PSOE y Podemos suman por sí solos para gobernar.

Lucha por el centro

Ciudadanos asume que compromete su voto centrista con el no al PSOE, pero no renunciará a apelar al centro. Arrimadas sacó pecho este lunes de los fichajes del exdirigente del PSOE Joan Mesquida y la expresidenta de las Cortes de Castilla y León, Silvia Clemente, del PP, como ejemplo de que Cs es el “centro”. Cs tiene previsto, además, poner en marcha una estrategia de diferenciación respecto a Vox. Endurecerá el tono contra esta formación. Rivera esgrimirá además su defensa de derechos civiles como la eutanasia, los derechos de los homosexuales o los vientres de alquiler para buscar una posición más moderada. El tándem con Inés Arrimadas, líder de la oposición en Cataluña, también se explica en ese marco de buscar ampliar su electorado. Aunque la dirigente catalana es muy firme contra el separatismo, proyecta una imagen más amable que el líder del partido.

Los socialistas sustentarán su estrategia en los dos meses que restan para las generales en su condición hegemónica en la izquierda y en la imagen moderada que le otorga ser el partido que más años ha gobernado España desde la restauración de la democracia. En esta línea, Ábalos hizo hincapié en definir a los socialistas como un partido de “centroizquierda”. El barómetro de enero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) les sitúa en el 4,2, siendo el 1 la posición más a la izquierda en la escala y el 10 la más conservadora. En el caso de Ciudadanos la media era de 7, muy pareja a la del PP (8). Vox era la formación que se ubicada más a la derecha (9,3). La mayoría de encuestados (20,8%), se colocaba en el centro político (5) y el 12,8% ligeramente a la izquierda.

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