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Rivera se lo juega todo a conseguir el ‘sorpasso’ al PP

Albert Rivera usa la baza de Inés Arrimadas para lograr la hegemonía en la derecha

Salvo Vox, que parte de cero, todos los partidos se juegan mucho en las próximas elecciones generales. Pero Ciudadanos va al 28 de abril en una suerte de todo o nada. Albert Rivera se la juega a conseguir la hegemonía de la derecha y gobernar, o quedarse en tierra de nadie sin Gobierno ni liderar la oposición. El problema es Vox, que muerde en su electorado más agitado por el combate al nacionalismo. Rivera ha reaccionado y ha decidido echar el resto: en la misma semana ha cerrado la puerta a pactar con el PSOE y ha promovido el salto a Madrid de su activo más importante, Inés Arrimadas.

Inés Arrimadas y Albert Rivera, durante el mitin en Madrid de este sábado. En vídeo, Arrimadas anuncia, emocionada, su salto al Congreso.

Cuando a las diez y media de la mañana del pasado lunes Albert Rivera entró en la sala circular de la quinta planta de la sede de Ciudadanos, donde se celebran las ejecutivas ampliadas, ya barruntaba que Inés Arrimadas le acompañaría en la lista al Congreso de los Diputados. Venía de compartir el domingo un mitin en Barcelona con ella y con Lorena Roldán, una diputada del Parlament con escasísima proyección en Cataluña a la que quiere dejar el testigo del liderazgo de la oposición, en lo que algunas fuentes ven un intento de clonar a Arrimadas. Las dos tienen la misma edad, 37 años, la misma formación como abogadas, y son mujeres con buena imagen y capacidad comunicativa. Roldán no estaba en ese acto por casualidad.

La diputada les acompañó como cartel en ese mitin porque Rivera pensaba ya en hacer tándem con Arrimadas. Lo sopesaba desde que el viernes 15 Pedro Sánchez convocó sorpresivamente las elecciones generales para pillarle a él con el pie cambiado después de su foto con Vox en la manifestación de Colón. Rivera decidió manejar la Operación Arrimadas con muchísima discreción, hasta el punto de que la ocultó a dirigentes de su máxima confianza, que no supieron nada hasta bien entrado el jueves, cuando ya había saltado hacía horas la especulación a algunos diarios desde Cataluña. El entorno de Arrimadas fue menos discreto.

La líder de la oposición en Cataluña le acompañará encantada en un ticket electoral de probado tirón —ambos son líderes con carisma y oratoria— pero de cohabitación incierta luego en el Congreso de los Diputados. Aún no está claro el papel de Arrimadas después de las generales, que en todo caso dependerá de si Ciudadanos llega o no al Gobierno. La portavocía parlamentaria de Ciudadanos la ocupa ahora Juan Carlos Girauta, uno de los dirigentes más próximos al líder e integrante del partido desde el principio. Ese será un asunto difícil de dilucidar.

Ella da el salto a la política nacional con ganas. También le encaja mover su residencia. Su marido, el exdiputado de CiU David Cima, se trasladó a finales de noviembre a trabajar a la capital. Pero, además, porque el desgaste de combatir al secesionismo en Cataluña es muy fuerte. “No es nada fácil ser de Ciudadanos ahora mismo en Cataluña”, reconoció este sábado Arrimadas en el acto en Madrid junto a Rivera en el que confirmó que se presentará a las primarias para encabezar la lista a las generales por Barcelona. A pesar de ello, no ha dejado de protagonizar actos de agitación —el último, este domingo en Waterloo (Bélgica), frente a la casa de Carles Puigdemont—, algo que el partido defiende como una acción necesaria para “dar voz” a los unionistas en un ambiente de hegemonía mediática y cultural independentista.

El movimiento de Arrimadas para las generales se explica en el intento de aumentar los diputados que Ciudadanos puede lograr por Cataluña el 28 de abril. Aunque ganaron las últimas elecciones autonómicas, en las generales de 2016 el partido logró solo cinco escaños de los 47 que Cataluña aporta en total al Congreso. La decisión es arriesgada, porque aunque el reemplazo de Arrimadas por Lorena Roldán esté ya en marcha, de momento deja descabezado el partido en Cataluña.

Rivera echa el resto con Arrimadas y con el no al PSOE con el que arrancó esta semana convulsa para Ciudadanos. El pasado lunes, cuando se sentó con ella a su izquierda en la mesa circular de la ejecutiva, el líder tenía otro objetivo igualmente importante. Quería convencer a la dirección de pegar un volantazo de mucho calado político: el de cerrar la puerta al PSOE para cualquier pacto. Lo consiguió exponiendo a la dirección la evidencia aplastante de los datos. La vía de agua hacia Vox se agranda desde las andaluzas y su electorado rechaza más a Pedro Sánchez incluso de lo que lo hace el electorado de Vox. Había que neutralizar el punto débil que ataca el PP: que volverán a pactar con los socialistas, como hicieron en 2016 para la investidura fallida de Sánchez.

Rivera y Arrimadas, el sábado en Madrid. GTRES

Los dos movimientos de Rivera tienen mucho de ambición de victoria el 28 de abril, pero también de evitar el riesgo de un fracaso. La bestia parda de Ciudadanos es Vox. Desde que el partido de extrema derecha se consolidó en las elecciones andaluzas, Ciudadanos, que ha unido sus votos a los de Vox para lograr el Gobierno de la Junta, sufre una fuga en los electores más españolistas. Antes de las andaluzas, Ciudadanos estaba por delante del PP en las encuestas; ahora parte por detrás de los populares. Si Rivera quiere ser presidente, tiene que mejorar mucho los resultados de 2016, cuando Ciudadanos logró el 13% de los votos y 32 escaños.

La pregunta, también, no es solo hasta dónde acertará su apuesta por la hegemonía de la derecha en las generales, sino hasta qué punto el partido está mutando de forma definitiva. “No caracterizaría la evolución en términos inquietantes. Este error sí me parece más importante, el del PSOE. Me parece una decisión de calado. Pero es una estupidez decir que Ciudadanos es un partido de derechas, por sus posiciones a favor de la eutanasia, de los vientres de alquiler, o la económica, flexible entre el liberalismo y la socialdemocracia”, opina el fundador del partido Arcadi Espada. El también cofundador Francesc de Carreras ve otro riesgo en la evolución de la formación, el de que “no se aclara si es un partido no nacionalista o ha pasado de un patriotismo cívico constitucional a un nacionalismo español. Por algunas manifestaciones de Cs, parece que esto puede cuajar”, advierte.

Ciudadanos se sigue reivindicando un partido de centro y la dirección insiste en que se mueve por necesidad electoral. “Te tocan las cartas que te tocan, y con eso tienes que jugar”, dice un dirigente. Hay ambición, el partido ha logrado hitos, como ganar las elecciones en Cataluña. Así sale a las generales. Arrimadas se encargó de subrayarlo este sábado: “Este partido es la historia de los retos que parecían imposibles pero que se hicieron realidad”.

“Caminaremos juntos hasta el Gobierno”

El tándem electoral Albert Rivera-Inés Arrimadas se presentó este sábado en un acto en la plaza de la Villa de Madrid al que asistió en torno a un millar de personas. Ambos se dedicaron elogios y cargaron con dureza contra Pedro Sánchez. Rivera comparó a los independentistas con los golpistas del 23-F: “No me imagino al Gobierno de Suárez negociando con Tejero”.

Arrimadas prometió que se “dejará la piel” para que Rivera sea el próximo presidente del Gobierno. “Caminaremos juntos hasta el Gobierno de España”, dijo. “No podría tener a una aliada, a una socia, una compañera mejor que tú”, le correspondió él. Arrimadas no dejará el escaño en el Parlament hasta que tenga que recoger su acta de diputada en el Congreso, así que hasta mayo seguirá ejerciendo de líder de la oposición en Cataluña.

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