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Borja Sémper: “Si el populismo reaccionario nos arrastra, no pinto nada en política”

El candidato del PP a la alcaldía de San Sebastián carga contra Vox: "Estamos a una distancia sideral"

Borja Sémper, este lunes, en Madrid.

En las primarias del PP de julio del año pasado, Borja Sémper (Irún, 43 años) apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría, que perdió ante Pablo Casado. El portavoz en el Parlamento vasco y candidato a la alcaldía de San Sebastián se ha convertido en el verso suelto del partido. Es autor de dos libros: Maldito (des) amor, precisamente, de poesía, y Sin complejos, donde reivindica el sentido crítico, el derecho a hablar claro. 

Pregunta. ¿Pactaría con Vox?

Respuesta. Creo que ese escenario no se va a producir. El problema de un pacto con Vox, más allá de la suma de diputados o concejales, es que sea capaz de influir en materias sensibles que transformen lo que representas.

P. ¿Qué pensó al ver las primeras peticiones de Vox en la negociación del pacto andaluz? ¿Se hubiera levantado de esa mesa?

R. No creo que sea una cuestión de levantarse de la mesa. Me parecieron un despropósito. Vox quería desmontar el consenso en torno al drama que afecta a muchas mujeres derivado de la violencia que ejercen contra ellas quienes se creen superiores por el mero hecho de ser hombres. Ahí no se puede ni entrar al debate.

P. Pero en el PP hubo unos días de duda y “violencia intrafamiliar”...

R. Se estaba en un contexto de negociación para proclamar a Juan Manuel Moreno presidente andaluz: hubo prudencia. Y cierta sorpresa al conocer semejante disparate.

P. ¿Cuál debe ser la estrategia del PP ante Vox?

R. En buena medida, lo que estoy percibiendo en las últimas semanas: confrontar, demostrar que hay un modelo alternativo. El PP tiene una posición que le permite no arrugarse ante los disparates de Vox. Una cosa es promover una política de inmigración ordenada, coordinada con la UE, y otra que esa política carezca de un mínimo de humanidad. Su idea de repatriar a 50.000 personas, meterlos en barcos y sacarlos de España evoca momentos muy feos de la historia de Europa. Vox no hace esa reflexión porque le interesa alentar los miedos, dar respuestas pueriles e irresponsables a problemas muy complejos. He sufrido el enfrentamiento político y me asusta mucho que la división que padecí en Euskadi se traslade al resto del país. El PP, el PSOE y Ciudadanos, con una concepción positiva del desarrollo de España estos 40 años, tenemos que tener muy claro que nuestro modelo constitucional es un bien a preservar y que hay quienes están dispuestos a cargárselo con tal de obtener un rédito político.

P. Isabel Díaz Ayuso, en Madrid, subraya las similitudes: según ella, Vox no plantea nada que no viera antes en el PP.

R. Conozco a Isabel, me parece una mujer brillante, pero no comparto eso. Vox tiene una concepción política de España esencialista y nacionalista. Para ellos hay una forma de ser español y lo que se salga de ahí es ser menos español.  Yo milito en un partido en el que independientemente de a quién reces, beses o votes tienes los mismos derechos y obligaciones que tu vecino. Eso nos pone a una distancia sideral de Vox.

P. ¿Y cree que el nuevo PP ve esa distancia sideral, o acorta kilómetros?

R. Creo que sí. Y si no, la discrepancia no me preocupa. Me preocuparía que fuéramos una secta, que mi discurso no tuviera hueco y sí lo tuviera el de uno que se define como muy de derechas. Con esta radicalización de la política algunos creen que hay que ir a partidos puros en el discurso, sin matices. Pero, por lo general, los grises aciertan mucho más que el blanco y el negro. ¿Eso te convierte en derechita cobarde? ¿En un acomplejado? Para mí, hoy lo valiente es defender lo contrario a la ortodoxia.

P. ¿Vox es extrema derecha?

R. Me lo he planteado muchas veces. Mi sensación es que las viejas etiquetas ya no sirven. Hemos pasado del eje izquierda-derecha a un eje populista-institucional y ahora estamos en el eje reaccionario-moderado. Creo que Vox, como otros fenómenos similares en Europa, e igual que lo que significó, con sus diferencias, Podemos en su día, no es tanto extrema derecha como populista y reaccionario.

P. ¿Sitúa a la misma altura a Vox y a Podemos? ¿En qué se parecen Abascal e Iglesias?

R. Tienen elementos propios del populismo que les unen, como las respuestas simples a problemas complejos. ¿Hay un problema con la inmigración? Vox dice: levantemos un muro. ¿Hay un problema con la corrupción? Podemos dice: el problema es el régimen del 78. Han sido muy hábiles. Iglesias aprovechó la crisis y la corrupción, y Abascal la situación en Cataluña. Y comparten una concepción cesarista del liderazgo.

P. Casado anuncia la vuelta del “PP verdadero”. ¿Dónde se había ido?

R. Es una forma de simplificar para decir que hay un nuevo presidente y voluntad de recuperar el desgaste. El PP nunca abandonó su posición ideológica, ocupar la centralidad; es lo que hizo Aznar, singularmente en su primera etapa, y Rajoy.

P. Pero Aznar cree que ese desgaste se debe a la tibieza ideológica.

R. Los factores que explican los resultados electorales son múltiples. En mi opinión, lo que más daño nos ha hecho ha sido la corrupción. Rajoy ganó elecciones en medio de una crisis económica que se llevó por delante numerosos Gobiernos en la UE, y lo hizo aplicando medidas complicadas. Rajoy es merecedor de mucho respeto, también del respeto de Aznar.

P. La convención escenificó la reconciliación con Aznar. ¿Usted le ha perdonado?

R. Yo no soy quién para perdonarle o no. A mí me gusta el modelo de expresidente que cuando habla, habla bien, para echar una mano.

P. El Gobierno vasco ha paralizado la asignatura sobre ETA después de que asociaciones de víctimas denunciaran que blanqueaba a la banda. ¿Comparte esas críticas?

R. Respeto mucho a los redactores del programa, pero creo que cometen errores graves. Está hecho desde una óptica profundamente tendenciosa y no probablemente por sus redactores sino por su responsable político, Jonan Fernández. Creo que esto se tiene que enseñar en la escuela, pero tal como está la política, ahora es imposible hacerlo bien. Lamentablemente, habrá que esperar. Creo que hay una voluntad en algunos casos mezquina e interesada, en otros fruto de un buenismo mal entendido, que provoca que se presente a ETA como una expresión violenta más de las muchas que había. Y eso es terrorífico porque el mensaje que se lanza a chicos y chicas de 15 a 18 años es que ETA fue una especie de mal necesario, primero por el franquismo y luego porque la democracia no respondía a las expectativas nacionalistas.

P. ¿Y cree que la represión franquista también debería estudiarse en el colegio?

R. Sí, claro. En EGB cuando llegábamos a la historia del franquismo, se acababa el curso. No llegábamos a darla. Claro que se tiene que explicar. Lo que tiene que hacer la escuela es dar información, datos, explicarle a los chicos y chicas cómo ha sido su historia, también la reciente. Afortunadamente, en España no hay dudas, o quienes dudan son una parte minoritaria, de que el franquismo fue un drama para España porque era una dictadura. Sí hay gente en España que dice que ETA tuvo alguna razón de ser y esa gente no es menor, en el País Vasco.

P. Casado quiere acabar con el acercamiento de presos. ¿Usted es partidario?

R. Mi posición coincide con la del colectivo de víctimas del terrorismo del País Vasco, Covite, que preside Consuelo Ordóñez, quien me consta que tiene una interlocución fluida con el Ministerio [del Interior]. Piden que para ser acercados, los presos renieguen de la violencia y de su pasado criminal. Lo he reflexionado mucho y me parece que esa es la posición sensata.

P. El expresidente balear José Ramón Bauzá se va acusando al PP de haber “regado el nacionalismo” y ser un “actor fundamental” para que Baleares termine “en la misma situación que Cataluña”. El mismo día en el que anunció su marcha, el PP presentó una proposición no de ley para "garantizar el uso del castellano en términos de igualdad en el conjunto del Estado". El texto propone adoptar medidas para eliminar "toda imposición de una lengua como fuente de discriminación". ¿Comparte esa idea? ¿El euskera es una fuente de discriminación en Euskadi?

R. "Hay que diferenciar la lengua de la política lingüística. Me molesta y me preocupa mucho que haya quienes no entiendan que el catalán, el gallego, el valenciano… son lenguas tan españolas como el castellano. ¿Por qué hemos permitido que los nacionalistas patrimonialicen lenguas que son de todos los españoles aunque se hablen solo en una parte? Lo que dice Bauzá, al que aprecio en lo personal, me parece un despropósito. Una mayoría de mallorquines habla con naturalidad tanto el mallorquín como el castellano. Otra cosa son las políticas lingüísticas irresponsables que no entienden la pluralidad de la sociedad y no respetan la libertad de los padres a la hora de escolarizar a sus hijos. Otra cosa es usar la lengua como arma política y conseguir que otros muerdan el anzuelo. Yo quiero que los niños vascos aprendan con naturalidad y en igualdad de condiciones el euskera y el castellano, otra cosa me parecería empobrecernos culturalmente.

P. ¿Y eso no está garantizado ahora?

R. En estos momentos sí porque hay tres modelos: íntegro en castellano, uno bilingüe, e íntegro en euskera. El problema es que las políticas del PNV tienden a eliminar el modelo en castellano y minimizar el bilingüe. Eso es una irresponsabilidad. Tan irresponsable es Bauzá como el preboste del PNV que tira de la cuerda en otro sentido. Y hay una versión ombliguista de nuestros problemas que circunscribe la educación al aprendizaje de las lenguas autonómicas, cuando el gran debate, además de la libertad de elección y la garantía de que pervivan esas lenguas, es cómo garantizamos que nuestros chavales se enfrenten a un mundo cada vez más abierto con un conocimiento de inglés. La mala política lingüística nos está llevando también a un problema de equidad que va a afectar a las rentas más bajas o sin ser bajas a aquellos que optan por la educación pública. Eso sí es un escándalo y es lo que debería preocupar al dirigente de turno del PNV o a Bauzá: que nuestros chavales no aprenden inglés en la escuela pública.

P. ¿Por qué entró en política?

R. Por un compromiso casi ético y moral. Porque mis padres me decían: eso no lo digas en la calle. Porque mataban a una persona casi delante de mí por ser policía nacional; porque parecía que solo un nacionalista podía ser vasco de verdad. Y porque estaba deslumbrado por la figura de Gregorio Ordóñez [teniente de alcalde de San Sebastián asesinado por ETA en 1995], un político muy valiente, contundente con ETA y decidido a responder los problemas de la gente, fueran nacionalistas o no, le hubieran votado o no.

P. ¿Y por qué la abandonaría?

R. Si continúa esta política de decir la cosa más fuerte; si el populismo reaccionario nos arrastra a los demás a las trincheras, yo no pinto nada en política. No me sentiré útil. En el barro siempre gana el populista. La búsqueda del entendimiento es lo que nos hace progresar.

"España y la UE no han sido claros con Venezuela"

Pregunta.  Casado acusa a Sánchez de ser "el mejor aliado de la tiranía de Venezuela". ¿Por qué el ultimátum de España, junto a Alemania y Francia, a Maduro para que convoque elecciones es ser aliado de la tiranía?

Respuesta. Yo he echado en falta un discurso contundente del presidente del Gobierno. He echado en falta que quisiera liderar una posición europea respecto a Venezuela. Echo en falta una política internacional mucho más contundente y clara, que busque el liderazgo, más que ir a rebufo. Soy consciente de las dificultades, no soy tan ventajista, pero creo que la política se forja a través de liderazgos. Esto no es solo un problema político o socioeconómico, sino humanitario, por lo que están padeciendo los venezolanos: hay éxodos, hay gente que está siendo asesinada, que muere de hambre y no es un tema nuevo.

P.  ¿Un ultimátum no es una posición contundente?

R. A mí lo del ultimátum me parece un poco de broma. No hay más que ver la reacción de Maduro. Se han sumado Australia, Canadá, los países del club de Lima… Creo que el grueso de la comunidad internacional se ha manifestado con mucha claridad y rapidez, España y Europa no.

P. ¿Habría que haber reconocido a Guaidó el primer día?

R. Habría que haber hecho un discurso político contundente a favor de la transición y el cambio en Venezuela, en este caso ejemplificado por Guaidó, pero me da igual: a favor de un cambio. Me gusta mucho el discurso de Felipe González en los últimos tiempos y no es sospechoso de ser un peligroso derechista. Creo que esa es la línea.

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