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El falso suicidio que ocultaba un ajuste de cuentas entre narcos de La Línea

Dos traficantes han sido detenidos por arrojar a un hombre por la ventana en una nueva escalada de violencia entre clanes del hachís en Cádiz

Efectos para vigilancia que se encontraron en el piso de la víctima.
Efectos para vigilancia que se encontraron en el piso de la víctima.

Un hombre aparece muerto en la calzada a medianoche. Sobresaltados, los vecinos avisan a la policía. Creen que el individuo se ha suicidado al lanzarse al vacío desde su vivienda, ubicada en el piso número 13 en el edificio Rocamar, en La Línea de la Concepción (Cádiz). Pero a los agentes no les cuadra lo ocurrido: el finado tiene en los brazos signos de haberse resistido y la posición del cadáver no encaja con el salto voluntario, ni con el accidente. La investigación ha concluido que fue un homicidio. Al menos dos personas tuvieron que arrojarle al vacío en el primer ajuste de cuentas entre narcos que la Policía Nacional recuerda haber investigado en esta ciudad en los últimos años.

Ocurrió el pasado 9 de agosto, pero hasta ahora no se había podido cerrar el círculo del homicidio. Dos hombres de 31 y 37 años han sido detenidos, acusados de arrojar por la ventana al varón de 50 años que esa madrugada apareció muerto en el aparcamiento en superficie del edificio Rocamar. Tanto los sospechosos como su víctima tenían antecedentes por narcotráfico. Además, en el piso desde el que cayó hallaron material diverso que demuestra que el lugar era utilizado como punto de vigilancia para las mafias del hachís.

“Seguramente que, en alguna operación, [los narcotraficantes] perderían alguno de los cargamentos. A lo mejor se lo achacarían por no estar en su sitio y por eso le ajustarían las cuentas”, ha explicado el inspector Sánchez, jefe de la Brigada de Policía Judicial de La Línea, este martes en el transcurso de una rueda de prensa. Esta es la principal hipótesis para explicar lo ocurrido.

Según la investigación, los dos detenidos forzaron la puerta del domicilio de la víctima en la madrugada del 9 de agosto. Al sorprenderlos, la víctima se escondió en una de las habitaciones. Fue descubierto y comenzó un forcejeo. “Intentó zafarse. Fue bastante agresivo”, reconoce Sánchez. El cadáver tenía heridas y contusiones, principalmente, en los brazos y antebrazos que demuestran que opuso una gran resistencia.

El hombre se precipitó por la ventana de esa misma habitación y falleció al caer contra el suelo del aparcamiento. “Todo podría haber pasado como un suicidio”, ha detallado Sánchez. Sin embargo, las sospechas comenzaron desde la primera inspección ocular: “Las heridas no eran de una caída voluntaria y el lugar de la caída tampoco”, ha añadido en referencia a la ventana, menor que otras que tiene la vivienda.

En el piso, localizaron unos prismáticos, dos maletines con prismáticos de largo alcance, ocho teléfonos móviles o una báscula de precisión. Eran los efectos que el fallecido supuestamente empleaba para labores de vigilancia. Desde la casa se controlaba visualmente tanto la zona de Poniente (que da a la Bahía de Algeciras y que suele ser empleada para los alijos de tabaco con Gibraltar) y la de Levante (en cuyas playas se suele alijar el hachís procedente de Marruecos).

Los agentes creen que la víctima no trabajaba para un único clan del hachís, sino que vendía información para varias mafias. En el desempeño de esa tarea, algo salió mal y terminó pagando con su vida. La policía cree que los arrestados no son los únicos autores del homicidio y mantiene abierto el caso para determinar la implicación de “varias personas" que quedan  "por identificar”, según ha explicado el inspector.

Mientras los agentes continúan con sus pesquisas, los dos sospechosos —detenidos en la noche del jueves al viernes de la semana pasada— ya han sido puestos a disposición judicial. El juzgado de instrucción en funciones de guardia de La Línea los ha enviado a prisión.

El inspector de la comisaría linense ha reconocido que se trata de “la primera investigación” en estos términos que llega hasta ellos relacionada con una muerte por ajuste de cuentas entre narcos, algo que ya ocurre en otras zonas como en la cercana Costa del Sol. “Al menos que sepamos”, matizan fuentes policiales, en referencia a otros sucesos que ocurren entre las bandas del hachís del Campo de Gibraltar y que, al no ser denunciados, no llegan a trascender.

En los últimos años, la Fiscalía Antidroga de Cádiz ha alertado del aumento de la violencia entre los clanes para evitar los robos de droga entre ellos. Esta escalada de agresividad ha quedado patente en el hallazgo de armas o casquillos de bala usados en registros o incluso en las respuestas a tiros que los narcos han llegado a dar a la policía cuando se han visto acorralados.

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