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Valls se desmarca de Ciudadanos y propone un pacto con PSOE y PP para aislar a Vox

El aspirante a la alcaldía de Barcelona que impulsa Ciudadanos propugna una especie de cordón sanitario constitucionalista

Acto de lanzamiento de la campaña de Valls.
Acto de lanzamiento de la campaña de Valls.
Barcelona / Madrid

“Con el nacionalpopulismo no se puede pactar”. Así se expresó este viernes Manuel Valls, el ex primer ministro francés y candidato a la alcaldía de Barcelona por una plataforma que incluye a Ciudadanos. En plena negociación para formar Gobierno en Andalucía, Valls subrayó a EL PAÍS la necesidad de rechazar el apoyo del partido de extrema derecha. Se desmarca así de Ciudadanos, que pretende gobernar con el PP en esa comunidad autónoma gracias a Vox. Y propone como alternativa un gran pacto de Estado entre PSOE, PP y Ciudadanos para marginar a los populismos.

Para Manuel Valls, “la respuesta al desafío que plantea la extrema derecha es la cooperación” entre socialistas, conservadores y liberales, según plantea en un artículo publicado este sábado en este diario. Este gran acuerdo entre las fuerzas constitucionalistas —a imagen y semejanza de los Pactos de La Moncloa firmados en 1977 por el Gobierno, los principales partidos y los agentes sociales— tendría ahora en Andalucía su primera posibilidad de reeditarse. Pero Valls aspira a ampliar ese pacto en todo el Estado.

La idea de los pactos de Estado siempre ha sido del gusto de Ciudadanos —al menos en teoría—, aunque ese partido añade muchos matices para poder llevarla a la práctica. El secretario general de la formación liderada por Albert Rivera, José Manuel Villegas, no rechaza de entrada la propuesta de Valls, pero precisa: “Estamos de acuerdo en que los pactos que deberían vertebrar la política en España en los próximos tiempos deberían ser pactos centrados en los partidos constitucionalistas. Es lo que venimos defendiendo desde Ciudadanos para que ni los más extremistas ni los separatistas o nacionalistas tengan un papel decisivo en España. Coincidimos y lo hemos defendido públicamente siempre, también en Andalucía”.

Villegas, sin embargo, responsabiliza al PP y al PSOE de que esos grandes acuerdos no se puedan llevar a efecto ahora en Andalucía: “Si el PP y el PSOE miran al centro será más fácil; si se radicalizan, como hace Pedro Sánchez, será más difícil”.

El aspirante a la alcaldía de Barcelona que impulsa Ciudadanos propugna una especie de cordón sanitario constitucionalista —como el que hay en varios países europeos— contra los populismos de izquierdas y la ultraderecha. Las tres formaciones constitucionalistas “se tienen que sentar, hablar y pactar”, sostuvo este viernes en una conversación con este diario. “Los socialistas tienen que entender que no se puede jugar con esto [dejar a Vox al margen]. Es un tema de interés general”, recalcó el ex primer ministro francés, que insistió en que, además, la expresidenta de Andalucía, la socialista Susana Díaz, debería abstenerse en la votación de investidura del popular Juan Manuel Moreno. Valls critica también al PP por negociar abiertamente con Vox, y le pide a la formación que lidera Pablo Casado que “aguante el tipo” y rehúya esos 12 votos determinantes para que la derecha gobierne en la comunidad autónoma y desbanque al PSOE de esa comunidad tras 36 años en el poder.

Valls se desmarca así, al menos en parte, de la dirección de Ciudadanos. En contra de lo que propone el ex primer ministro socialista francés, Villegas asegura que Ciudadanos no cree en los cordones o bloqueos a formaciones como Vox o incluso Podemos: “Nosotros no hablamos de cordones sanitarios ni de boicoteos, sino de pactos entre partidos centrados y constitucionalistas”.

Para Manuel Valls, en cambio, ese bloqueo iría en paralelo con el pacto de Estado entre PSOE, PP y Ciudadanos. Ese acuerdo “es urgente”, afirmó, “teniendo en cuenta que acaba de arrancar un año electoral”, y con la extrema derecha a las puertas de entrar en el Congreso, a juzgar por el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) conocido este viernes.

¿Ruptura?

En plena precampaña, el candidato a la alcaldía de la capital catalana por Ciudadanos se mostró confiado en que la formación que lo apadrina no cederá a la presión para pactar en Andalucía —ni en otros lugares de España— con el partido de Santiago Abascal. “No tengo duda sobre las convicciones de Ciudadanos”, defendió Valls, para después agregar que cree que en los próximos días habrá movimientos. “Gobernar con Vox sería un problema para todos”, sentenció.

Con todo, Valls se negó a explicar si una decisión de Ciudadanos de pactar con Vox podría implicar un cambio en su relación con Ciudadanos. Y, ante la posibilidad de una eventual repetición de las elecciones en Andalucía, se mostró confiado en que al final habrá un acuerdo en los términos que él plantea. Valls niega que el apoyo ya alcanzado entre PP, Ciudadanos y Vox para conformar la mesa de la Cámara andaluza sea equiparable al de pactar un Gobierno.

La irrupción de Vox “pone en peligro la interpretación del sistema de vida que se dieron los españoles con la Constitución de 1978”, según Valls. El peligro, añade, es que Vox erosione “los derechos civiles, los derechos de la mujer, cuya dignidad y libertad es sometida a vejación y ataque, y el avance hacia la ciudadanía europea y el reparto del poder territorial”.

El PP menciona “un acuerdo de tres grupos” con Vox

El PP andaluz apostó ayer por un acuerdo de tres grupos políticos que incluya a Vox junto a Ciudadanos y propicie la investidura de Juan Manuel Moreno como presidente de la Junta. El portavoz del PP, Elías Bendodo, mencionó esa fórmula para dar cabida a la formación de extrema derecha, cuyos votos son necesarios para lograr la mayoría absoluta de 55 escaños, ya que PP y Ciudadanos solo suman 47. Un acuerdo de tres grupos “como el de la Mesa del Parlamento”, mencionó Bendodo, pacto que ha otorgado la presidencia de la Cámara a Ciudadanos y ha permitido que Vox tenga voz y voto en la Mesa. La intención del acuerdo es abrir “un canal de comunicación” con el partido de Santiago Abascal, subrayó Bendodo, que recordó que todo requiere su tempo y que ahora cada grupo debe plantear sus exigencias. “Hay muchos puntos de coincidencia entre las fuerzas del cambio para llevar a cabo dos ideas: el cambio y que el PP lo lidere”, dijo.

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