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El coste del grafiti ilegal: 77 millones en siete años y medio

El gasto de Renfe dedicado a limpiar las pintadas vandálicas se dispara en 2017 hasta los 15 millones

Grafitis en un tren de cercanías en la estación de Plaza de Cataluña, en Barcelona.
Grafitis en un tren de cercanías en la estación de Plaza de Cataluña, en Barcelona.

Amparados por la oscuridad, tres personas se adentran en la estación de Renfe de la Fuente de la Mora (Madrid). El reloj marca las 5.35 de la madrugada del 25 de octubre de 2013. Y los vigilantes observan a través de las cámaras cómo los sospechosos se preparan para abalanzarse sobre un vagón de tren modelo 450 de 15 metros. En apenas unos minutos, causaran con sus botes de espray daños por más de 2.500 euros y se darán a la fuga. Pero los agentes logran localizar a uno de los grafiteros. Al que firma como RIMA, que acabará condenado a un año de prisión, según una sentencia confirmada este año por la Audiencia Provincial sobre una actividad vandálica de consecuencias millonarias que hace un mes hizo saltar las alarmas del sector cuando se registró una oleada de ataques en Madrid y Barcelona, con agresiones incluidas a pasajeros y vigilantes. Renfe se ha gastado casi 77 millones de años en limpiar las pintadas de sus trenes en los últimos siete años y medio.

Según los datos facilitados por el Gobierno en una respuesta parlamentaria al diputado Sergio del Campo (Ciudadanos), el dinero destinado por la empresa pública a eliminar los grafitis de los trenes se ha disparado hasta los 15,6 millones en 2017 —más otros 10 millones adicionales empleados en vigilancia—, frente a los 8,9 de 2016. La cifra del pasado año es la más alta desde 2012, cuando superó los 12 millones. Y, entre enero y junio de 2018, ya se ha gastado 7,8 millones, más que en todo 2015, cuando tuvo que invertir 6,4 millones en este fin.

Por ello, con el objetivo de combatir estas acciones, "en los últimos años se han ido incrementando los servicios de seguridad, precisamente en los lugares en donde se estaban produciendo las agresiones y los grafitis", apunta el Ejecutivo. El Gobierno indica en su respuesta, además, que la mayoría de las agresiones "físicas" y "verbales (insultos, coacciones y amenazas)" a los vigilantes de seguridad son de grafiteros sorprendidos in fraganti y de viajeros sin billetes.

Cada año se registran aproximadamente 500 ataques a empleados de Renfe, según los datos incluidos en la misma respuesta parlamentaria. Una cifra que se ha reducido en 2017 hasta las 506, tras tres años al alza: en 2013 se registraron 424; en 2014, 543; en 2015, 550; y en 2016, 590. "Los recursos de personal de seguridad se dimensionan en los días y turnos horarios en los que se consideran necesarios; todo ello tras un análisis y evaluación de riesgos. Lo que no impide que circunstancialmente, una vez producidos daños o agresiones en lugares o momentos determinados, se reaccione instalando operativos de seguridad o, en su caso, potenciando los existentes", sentencia el Gobierno.

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