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Ciudadanos abre la puerta a que Juan Marín no presida la Junta

La única condición irrenunciable del partido de Rivera es sacar al PSOE del Gobierno andaluz

Madrid / Sevilla

El acuerdo entre el PP y Ciudadanos en Andalucía se allana con la posición que ha decidido adoptar el partido de Albert Rivera para facilitar el pacto. Aunque su propuesta sigue siendo que su candidato, Juan Marín, presida la Junta, Ciudadanos rebajó este lunes sus exigencias y no descartó que sea el del PP, Juan Manuel Moreno, el que encabece el Gobierno andaluz. Su objetivo final es que los socialistas se abstengan y evitar a Vox, pero Susana Díaz se niega: “Al PSOE de Andalucía no lo va a poner de rodillas nadie”, avisó la socialista.

El secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas.

El pacto de Gobierno que, salvo sorpresa, desalojará al PSOE de la Junta andaluza avanza a muy buen ritmo, sin que la presidenta en funciones quiera darse por aludida. El PP y Ciudadanos se reúnen por primera vez esta tarde para empezar a forjar ese acuerdo, y lo hacen ya con el principal escollo para el pacto salvado: quién presidirá el Gobierno andaluz. El partido de Albert Rivera abrió la puerta este lunes, incluso antes de empezar a hablar, a que Juan Marín no presida la Junta, como el candidato y la dirección venían reclamando desde la noche electoral. Sorteado ese punto, el acuerdo parece casi hecho.

Ciudadanos sabe muy bien jugar la pelota en una negociación. Lleva ya muchas a sus espaldas: hasta ahora ha desempeñado un papel habitual de partido bisagra en el Gobierno central y en varias comunidades autónomas, pactando tanto con el PSOE como con el PP. Por eso el secretario general de la formación, José Manuel Villegas (negociador además con el PP en Andalucía), quiso decir lo que dijo. El número dos de Rivera compareció en rueda de prensa tras la reunión de la ejecutiva permanente y anunció que la única línea roja de su partido es que el PSOE salga de la Junta. Esto es lo mismo que admitir que no es imprescindible que Marín sea presidente.

“La línea roja es el compromiso con los andaluces de que el PSOE no va a formar parte del nuevo Gobierno”, explicitó Villegas, que aun así defendió que su propuesta sigue siendo que Marín presida la Junta, porque es un aspirante “limpio” sin problemas de corrupción, y en cambio Juan Manuel Moreno Bonilla tendrá pronto que dar explicaciones por los casos que afectan al PP. Pero la presidencia no supondrá un obstáculo. “Nosotros no hemos puesto nunca ninguna línea roja más”, subrayó. Al contrario, el PP sí que reclama la presidencia, una premisa irrenunciable para llegar a un acuerdo, como declaró la dirección del partido la misma noche electoral y en la que insistió el propio Moreno Bonilla este fin de semana en una entrevista con EL PAÍS.

Las negociaciones tomarán cuerpo en la reunión de hoy, a las cuatro de la tarde, en Sevilla entre los candidatos, Moreno Bonilla y Marín; y los secretarios generales de PP y Ciudadanos, Teodoro García Egea y José Manuel Villegas, respectivamente. Salvado el escollo de la presidencia, todo indica que las conversaciones irán sobre ruedas. “La fe mueve montañas y estoy muy cerquita de alcanzar la cima de la montaña. Escuchadme, que suelo acertar”, declaró ayer el candidato del PP.

Los populares plantearán medidas “de choque” como una auditoría de las cuentas de la Junta que aclare en qué se ha gastado el dinero público y cuánto hay comprometido hasta la fecha. Ciudadanos está de acuerdo, al igual que también hay consenso sobre la eliminación del impuesto de sucesiones. La rebaja del IRPF, la eliminación de la subasta de medicamentos, la reducción de las listas de espera y la mejora de infraestructuras educativas son otras de las medidas en las que están de acuerdo. Por su parte, Ciudadanos llevará tres bloques de regeneración democrática con la eliminación de aforamientos políticos.

Abstención

Cerrado el acuerdo, el PP y Ciudadanos sumarían 47 escaños (55 es la mayoría absoluta), incluirían un pacto de control de la Mesa del Parlamento Andaluz y después el objetivo es pedir la abstención al PSOE (45 diputados), para no tener que apoyarse en los 12 escaños de Vox.

Los socialistas, sin embargo, no contemplan la opción de abstenerse. “A los que piden la abstención del PSOE para que gobierne la tercera fuerza, lo más lógico sería preguntarles por qué no se abstienen ellos con la primera fuerza. Son interrogantes que tendremos que debatir en los próximos días”, advirtió Susana Díaz durante la reunión del comité director, el máximo órgano entre congresos de la federación andaluza, donde se analizaron los resultados electorales.

La presidenta en funciones alertó de que no solo no se abstendrá, sino que no apoyará ninguna otra medida de ese eventual Gobierno del PP y Ciudadanos, por lo que estos tendrían que apoyarse permanentemente en Vox. “No se puede gobernar Andalucía con 47 escaños sin el apoyo de Vox. Cualquier votación en el Parlamento necesitará el apoyo activo de la ultraderecha. Vox no podrá ser un colaborador pasivo en Andalucía”, afirmó Díaz. Los socialistas incidirán en la incomodidad que eso le supone a Ciudadanos. Perdida la batalla de la Junta, se trata de ganar el relato. Todos se culparán de permitir a la extrema derecha que condicione el Gobierno andaluz.

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