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El socialismo andaluz sufre su peor resultado y Susana Díaz pide aislar a Vox

El PSOE ofrece al resto de partidos formar un "dique de contención contra la extrema derecha"

Susana Díaz, tras la comparecencia en Sevilla.

Susana Díaz ha dilapidado la herencia que le dejó José Antonio Griñán tras la campaña de 2012, cuando el PSOE parecía haber tocado suelo con 1,5 millones de votos y 47 de los 109 escaños del Parlamento. Dos años después, con la dirigente socialista como candidata, el PSOE perdió 100.000 votos, pero se quedó con los mismos escaños. La desmovilización de su electorado, descontento con la gestión de Díaz (en un 60% según la última encuesta del CIS) y la memoria del convulso episodio sucesorio en el partido, donde la dirigente andaluza perdió las primarias frente al actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, han roto el suelo y le han llevado a los peores resultados del PSOE en Andalucía durante la democracia. Pese a estos resultados, Díaz ha hecho un llamamiento a los partidos democráticos para crear un dique común de contención a la extrema derecha, que supondría volver a contar con el apoyo de Ciudadanos. El líder de esta formación, Juan Marín, ha adelantado su posición con un escueto "se les ha acabado el chollo", en referencia al PSOE.

El PSOE ha ganado las elecciones, pero se queda con 33 escaños y el 27,95% de los votos (1.009.243 papeletas). Adelante Andalucía baja a 17 escaños, insuficientes para asegurar una mayoría de izquierdas. El peor resultado socialista antes de estas elecciones fue con Manuel Chaves como candidato en 1994, cuando obtuvo 45 escaños con 1.395.131 votos (el 38%).

Con caras tristes, los socialistas han arropado a Susana Díaz, quien compareció a las once y un minuto de la noche. "A pesar de haber ganado las elecciones, es una noche triste para los socialistas", afirmó. "Es evidente el retroceso real de la izquierda. Pero lo más grave es que ha entrado la extrema derecha y lo ha hecho en Andalucía", analizó.

Llamamiento

"Sabiendo que hemos tenido la confianza mayoritaria, hago un llamamiento a las fuerzas políticas constitucionalistas para parar a la extrema derecha en Andalucía", pidió Díaz. La dirigente socialista  asumió la responsabilidad de llamar al resto de partidos y que digan si quieren sumar sus votos a los de la extrema derecha o evitar un partido "xenófobo" y que "justifica la violencia contra las mujeres".

"Que digan si están dispuestos a que la mayoría parlamentaria la condicione un partido de extrema derecha", retó Susana Díaz al resto de formaciones, quien ha reconocido la pérdida de la confianza de un 7% de los electores frente a los últimos comicios. De esta forma, la dirigente socialista ha hecho un llamamiento, principalmente a Ciudadanos, para ser "dique de contención" de la extrema derecha. A este llamamiento, Juan Marín ha hecho oídos sordos.

El escenario electoral deja fuera la posibilidad de una alianza con Adelante Andalucía, la confluencia de IU y Podemos que ni siquiera suma los 20 que obtuvieron por separado en la pasada legislatura. Los escaños obtenidos por el PSOE amargan la victoria del partido, que pasará a ser la cabeza de la oposición por primera vez en la historia de la democracia andaluza si se consuma la alianza de la derecha.

Díaz ha llegado a estas últimas elecciones tras un desgaste progresivo del PSOE que heredó de José Antonio Griñán, quien le dejó el mando de la Junta de Andalucía en 2013 para evitar la presión del caso de los ERE, el fraude con ayudas sociolaborales, sobre la presidencia de la Junta. Griñán alcanzó la jefatura autonómica pese a la primera y única victoria del PP hasta la fecha en Andalucía. El candidato popular entonces, Javier Arenas, consiguió 50 escaños, tres más que el PSOE. Sin embargo, la alianza socialista y de IU permitió un Gobierno de coalición.

Díaz heredó esta circunstancia, pero no fue capaz de consolidar esa unión de izquierdas. Convocó las elecciones el 22 de marzo de 2015 con la esperanza de recuperar parte del voto y prescindir de los apoyos parlamentarios de otras formaciones para poder gobernar.

El PSOE, con una participación del 63,94%, se hizo con 47 escaños gracias a 1.411.755 votos (100.00 menos de los que obtuvo Griñán). Pero en porcentaje había dejado por el camino un 7%. Díaz, tras casi tres meses de bloqueo, consiguió su investidura con el apoyo de Ciudadanos, que irrumpía en el Parlamento con nueve escaños. Podemos quedó en la oposición tras haber conseguido 15 representantes e IU se quedó con cinco.

Silencio

Nadie ha celebrado la victoria del PSOE en el hotel donde los socialistas aguardaron atrincherados los resultados electorales. El primer aviso les llegó de las encuestas realizadas a pie de urna, en la que vaticinaban la debacle. A diferencia de otras convocatorias, ningún dirigente compareció ni siquiera para agradecer que la jornada electoral se haya celebrado sin incidentes destacados.

Antes de las once de la noche, la presidenta de la Junta se encontraba oculta con su equipo. Tenían preparado el discurso fundamentado en que, una vez más, el PSOE había sido el partido más votado y la izquierda sumaba apoyos suficientes para pensar en un Gobierno socialista, una vez más después de 36 años. Sin embargo, los resultados, muy por debajo de los vaticinios de las encuestas de la campaña, y las declaraciones de los partidos que quedaron en segunda y tercera posición (PP y Ciudadanos), les hicieron rehacer el discurso.

"Se les acabó el chollo", gritó Juan Marín desde la sede de Ciudadanos, dando por hecho que cumplirá la promesa de no volver a apoyar a los socialistas durante la nueva legislatura, como hicieron durante el anterior mandato de Susana Díaz.

Juan Manuel Moreno dio también por hecho el cambio, por lo que la alianza de los partidos de la derecha es ya solo cuestión de negociaciones. El dirigente del PP ha justificado los resultados en "el hastío de la población que buscaba alternativas para Andalucía". El PP se ha mantenido como el segundo partido más votado, aunque se ha dejado siete escaños que han repercutido en Ciudadanos y Vox.

Una victoria insuficiente en siete de las ocho provincias

El PSOE ha ganado en siete de las ocho provincias andaluzas, pero ha sido insuficiente para asegurarle una mayoría amplia en el Parlamento, donde las fuerzas de derecha suman más que los votos socialistas y de Adelante Andalucía.

El PSOE ha mantenido su baluarte de Sevilla, pero ha perdido dos escaños con respecto a 2015. Los mismos ha perdido en Cádiz, donde gobierna en la capital Podemos, formación que, en confluencia con IU, ha perdido un representante. En Almería ha ganado el PP y el PSOE lo ha hecho en Huelva, Jaén, Córdoba, Jaén y Granada.

En Málaga, el PSOE, el PP y Cs han empatado a cuatro escaños.

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