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Rivera: “Vamos a echar al PSOE de la Junta”

El partido de Albert Rivera crece 12 escaños, a solo dos puntos del PP, y se presentará a la investidura

Albert Rivera, Juan Marín e Inés Arrimadas, tras conocerse los resultados de las elecciones andaluzas.

Albert Rivera ha conseguido uno de los dos objetivos que se había marcado en las elecciones andaluzas, y el otro lo ha acariciado. El más importante, que desató la euforia en el partido, la posibilidad de desalojar a Susana Díaz de la Junta de Andalucía tras 36 años de socialismo. No lo esperaban: pasadas las nueve de la noche, en la dirección aún reconocían como "muy difícil" la suma en la derecha. Pero un vuelco histórico permite a Rivera acariciar el Gobierno andaluz. "Vamos a echar al PSOE de la Junta de Andalucía", proclamó el líder de Ciudadanos tras conocerse los resultados. La segunda pretensión quedó cerca: no hubo sorpasso al PP, pero Ciudadanos les pisa los talones a los populares.

En su comparecencia, el líder de Ciudadanos anticipó, exultante, que su partido intentará liderar el Gobierno alternativo a Díaz. "Vamos a presentar nuestra candidatura", anunció Rivera, igual que había avisado que haría durante la campaña. "No hay ningún motivo para que no gobierne Ciudadanos", subrayó Rivera junto al candidato, Juan Marín, y la cúpula del partido, en un hotel de Sevilla, entre gritos entusiastas de sus militantes, que corearon "¡Adiós, Susanita adiós!". Rivera ignoró a Vox y, en cambio, citó a PP y PSOE como los partidos a los que pedirá el voto para su candidato. "El cambio ha llegado a Andalucía, tenemos suficientes votos para el cambio", argumentó Marín. Marín justificó su pretensión de presentarse en que "solo desde un proyecto de centro se puede liderar este cambio". Ni uno ni otro mencionaron a la formación de extrema derecha.

El entusiasmo invadió el partido, que logra un importante crecimiento, con 12 escaños más que en 2015: pasa de nueve diputados a 21 y pisa los talones al PP, sin sorpasso, pero a solo dos puntos de distancia. No ha habido sorpasso al PP, pero ha estado muy cerca, lo que permite a Ciudadanos mantener abierta la batalla por el liderazgo del centro derecha. El partido de Albert Rivera supera los 650.000 votos y el 18%, a menos de 100.000 papeletas del PP y a dos puntos de diferencia. Los 21 escaños de Rivera, frente a 26 del PP, se construyen sobre todo en los buenos resultados del partido en Cádiz, Málaga y Sevilla. En estas dos últimas provincias, Ciudadanos logra superar al PP. Pero el éxito de Ciudadanos es la posibilidad de suma en la derecha que, no obstante, abre un escenario de pactos complejo que ahora habrá que clarificar.

Ciudadanos abrió la campaña con el compromiso de que no investiría a Susana Díaz ni pactaría en ningún caso con el PSOE. Al mismo tiempo, tendió la mano al PP, pero Rivera y Marín han reivindicado el liderazgo de ese eventual pacto con el argumento de que le corresponde a Ciudadanos presidir el Gobierno porque crece mientras el PP baja. “Vamos a plantear encabezarlo nosotros, un Gobierno limpio, no pendiente de los juzgados. El PP, desde la oposición, no ha conseguido una sola medida. Vamos a proponer una investidura y que nos apoyen. Si hay un solo escaño más de cambio, el PP tendrá que apoyarnos para que lideremos el Gobierno”, afirmó el líder de Ciudadanos la última semana de campaña.

Las dificultades estarán, por tanto, en ese acuerdo del PP porque los populares también querrán liderar el Gobierno con la legitimidad de haber quedado por delante, pero también en el apoyo de Vox. Marín aseguró en entrevista en EL PAÍS que no pactarían con Vox, pero sí admitirían sus votos para una investidura sin negociarlos. Esto es, igual que Pedro Sánchez tuvo el apoyo de los independentistas en la moción de censura. "Si Vox decide votarnos, estaremos encantados. Muchísimas gracias por el apoyo, pero eso es para hacer los cambios que Ciudadanos plantea, no para poner en marcha políticas de otros partidos con los que no compartimos espacio. No vamos a pactar con Vox ni vamos a llegar a acuerdos con ellos", dijo Marín.

Rivera pidió un voto de castigo en Andalucía a Pedro Sánchez, y este domingo insistió en la lectura de que el fracaso de Susana Díaz es el fracaso del presidente socialista. "Escuche, señor Sánchez, los andaluces le han dado la espalda, le pido que convoque elecciones", sentenció Rivera.

Éxito de una campaña de acento catalán

La campaña de Ciudadanos tuvo más acento catalán que andaluz. El partido buscó el voto de castigo a Díaz por la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, y en especial por su estrategia de distensión con los independentistas catalanes. “Me consta que van a venir muchos votantes del PSOE que van a decir basta, que no le compran a Sánchez sus ocurrencias, los pactos con los separatistas”, defendió Rivera en el mitin de cierre de campaña en Sevilla. El mensaje pivotó en la unidad de España y la protesta contra el separatismo catalán, con poco énfasis en las propuestas para reformar Andalucía. Rivera y Arrimadas se volcaron con una veintena de actos entre los dos para arropar a un candidato discreto, Juan Marín, con poco tirón, pero que sin embargo ha resultado.

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