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Cospedal deja la política, pero defiende sus reuniones con Villarejo

La ex secretaria general del PP se despide con un reproche a sus compañeros: "Un partido que no defiende a los suyos, no puede esperar que los ciudadanos confíen en él”

María Dolores de Cospedal ha renunciado este miércoles a su escaño en el Congreso después de que el pasado lunes aceptara la petición de su partido para que abandonara la ejecutiva de la formación por sus conversaciones con el comisario José Manuel Villarejo. Asegura que se va para liberar a su partido de ataques “injustificados”. En su despedida de la política, defiende unas maniobras que la dirección del PP tachó de “inaceptables” y hace un reproche a sus compañeros: “Un partido que no defiende a los suyos, no puede esperar que los ciudadanos confíen en él”.

La ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, en el Congreso, en octubre. En vídeo, Cospedal dimite.

"Era mi deber”. “Mi responsabilidad”. “Mi obligación”. De todas las formas posibles, María Dolores de Cospedal, ha justificado las reuniones con el comisario José Manuel Villarejo que han puesto punto final a una carrera política de más de 20 años. En un comunicado, solo dos días después de abandonar la ejecutiva popular, la ex secretaria general del partido comunicó este miércoles su renuncia también al escaño en el Congreso “para liberar al PP de cualquier ataque”. La ex secretaria general los considera “injustificados” —habla de “ensañamiento”— y a lo largo de cuatro folios se presenta como una víctima por haber luchado contra los corruptos que “traicionaron” su partido, un "trabajo ingrato" que le generó, asegura, “numerosos enemigos”. Al reunirse con Villarejo, insiste, solo buscaba “una visión más clara de lo que estaba ocurriendo”. “No habría actuado de forma diferente diez años más tarde”.

El día anterior, fuentes de la dirección nacional del PP habían calificado de “inaceptables” sus reuniones con el comisario, en las que ella y su marido hablan sobre Gürtel o la posibilidad de investigar a Javier Arenas y al hermano de Alfredo Pérez Rubalcaba. Pablo Casado se había desmarcado de lo que definió como “vergonzantes prácticas del pasado”, advirtiendo, además, que se reservaba la opción de dar otros pasos según se fueran conociendo “nuevas revelaciones”. Hoy celebró la renuncia de Cospedal: “Ha puesto los intereses del partido por delante de los suyos”.

La presión interna para que dimitiera fue aumentando a medida que se conocían nuevos audios de Villarejo. Y en su despedida, Cospedal incluye un reproche al PP en forma de ruego: “Pido a mis compañeros que cierren filas ante las injusticias. Siempre he creído que un partido que no es capaz de defender a los suyos cuando están siendo injustamente atacados no puede esperar que los ciudadanos confíen en él”.

La ex secretaria general del PP insiste en que Villarejo “acudió” a ella en 2009 para ofrecerle “información que podía ser de interés capital para esclarecer comportamientos sospechosos que después la justicia calificaría como delictivos”. En los audios difundidos, el comisario —entonces en activo; desde hace un año, en la cárcel— explica ante Cospedal cómo no le fue posible romper “el famoso pendrive” [lápiz de memoria]" del contable de la trama Gürtel, “mortal” para los intereses del partido, según el propio Villarejo.

“Pecado mortal”

“Si es un pecado mortal haber hablado con un comisario que acababa de ser condecorado por el entonces ministro del Interior del PSOE, entonces, me equivoqué, pero en lo que seguro que me equivoqué fue en pedir a mi marido, Ignacio López del Hierro, que ayudara al PP. Ahora él está pagando por haberme ayudado”, afirma. Es el único error que admite Cospedal: haber involucrado a su esposo. Cargos populares han criticado en los últimos días con dureza ese papel de López del Hierro, al que llamaban “el secretario general consorte”.

Cospedal asegura en su comunicado que decidió abandonar la política en el último congreso del PP, cuando, el pasado julio, Pablo Casado se hizo con la presidencia del partido frente a Soraya Sáenz de Santamaría. La cesión de los apoyos de la ex secretaria general, eliminada en la primera vuelta de las primarias, fueron clave en la victoria de Casado. Cospedal afirma que el lunes, cuando abandonó la ejecutiva del PP pero no su escaño, lo hizo porque pensaba dejar la política después de una “transición ordenada”, pero después de "reflexionarlo más", decidió adelantar esa salida. Fuentes populares aseguran, no obstante, que antes del escándalo de Villarejo era una seria candidata a las elecciones europeas. Desde que se difundieron las primeras grabaciones hasta su renuncia al escaño han pasado 10 días.

Al dejar su escaño, Cospedal renuncia a un sueldo de 2.891 euros brutos al mes, más otros 1.470 euros como presidenta de la Comisión de Exteriores y 1.874 euros más (estos, libres de impuestos) por ser diputada de fuera de Madrid. También deja de ser aforada en caso de ser imputada. Su renuncia, como explica en su comunicado, libera al PP de la presión ante la campaña electoral andaluza, y le permite retomar su agenda de oposición. Casado pidió la dimisión de cuatro ministros en cuanto Cospedal abandonó la ejecutiva.

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