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El primer test del nuevo mapa político se juega en Andalucía

El probable adelanto por Susana Díaz de las elecciones autonómicas a diciembre abrirá un ciclo electoral decisivo para la política española

Madrid / Sevilla

La próxima cita electoral en Andalucía —en diciembre si mañana toma cuerpo el anuncio de adelanto y en marzo si fallan los pronósticos— se convierte en el primer gran examen del vuelco político producido por la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa tras la moción de censura de junio. Los cuatro principales partidos convertirán las andaluzas en la primera prueba de una serie de citas electorales en 2019 que dibujarán el nuevo mapa político y repartirán el poder para varios años.

Susana Díaz sirve sopas perotas este sábado en Álora (Málaga).
Susana Díaz sirve sopas perotas este sábado en Álora (Málaga). EFE

La presidenta andaluza, Susana Díaz, debilitada tras la derrota interna frente a Pedro Sánchez de mayo de 2017, se juega su carrera política en las elecciones andaluzas, que todos en el PSOE y en La Moncloa dan por hecho que convocará este lunes para el próximo 2 de diciembre. Legalmente, Díaz debe convocarlas con una antelación mínima de 54 días. La líder andaluza está empeñada en que los comicios tengan sabor exclusivamente local y rechaza de plano hacerlas con las generales.

Está en juego mucho más que la continuidad de los 37 años de gobierno ininterrumpido del PSOE en la Junta. Sánchez tiene que demostrar que las encuestas que le dan 10 puntos de ventaja al PSOE en toda España son reales. El líder del PP, Pablo Casado, lastrado por los escándalos de corrupción, debe probar que es la alternativa y que ha conseguido frenar a Ciudadanos. Albert Rivera tiene el desafío de refutar la idea de que Ciudadanos da muy bien en las encuestas pero no en las elecciones. Su partido aspira a quedar por encima de los populares. El último sondeo del CIS andaluz, de febrero, apunta que podría lograrlo. Y Pablo Iglesias debe demostrar que ser el socio de gobierno del PSOE no supone un perjuicio electoral.

Durante semanas, altos cargos socialistas han pedido a Díaz que adelantara las elecciones para aprovechar las buenas encuestas, pero ella se resistía. El riesgo de que se precipitaran las elecciones en Cataluña y la inestabilidad generalizada le han convencido de que anticipar los comicios era lo mejor para que las andaluzas no coincidieran con ninguna otra cita, aseguran fuentes de la Junta.

La política española ya funciona como si se hubieran convocado los comicios. Los líderes del PP y Ciudadanos casi están instalados ya en Andalucía y Sánchez ha convocado un inédito Consejo de Ministros en Sevilla el 26 de octubre, un movimiento que suena a campaña. “Las andaluzas van a aclarar posiciones. El PP se dará un golpe de realismo. Serán los grandes derrotados, los moderados se les van. Y a partir de ahí comenzará la liguilla de derechas entre Ciudadanos y PP con Vox robándoles los restos”, analizan en La Moncloa. Los populares confían en que ganarán con comodidad a Ciudadanos.

Desembarco de líderes

El PSOE andaluz llega dispuesto a revalidar su mayoría simple (47 de 109 escaños). Con el desgaste de casi cuatro décadas en el poder, los socialistas se enfrentan por primera vez a los dos partidos a su izquierda, Podemos e Izquierda Unida, que concurren juntos: Adelante Andalucía. La unión de sus 863.000 votos puede arañarle diputados, aunque las previsiones apuntan a una repetición del pacto entre PSOE y Ciudadanos, un socio de investidura muy cómodo.

El que más ha pisado hasta ahora Andalucía ha sido Rivera. El líder de Ciudadanos en la comunidad, Juan Marín, señala: “Los líderes se lo tomarán como un sondeo previo a las elecciones nacionales, pero Pedro Sánchez no creo que venga porque a Susana no le gusta demasiado que lo haga”. Las heridas no se han cerrado, pero ahora a Díaz y Sánchez les conviene un buen resultado. Así que es probable que se imponga el pragmatismo.

Lo que sí parece diferente es el tono que ambos usan para hablar del independentismo catalán. Díaz es mucho más dura y aunque hasta ahora mantenía un perfil bajo, empezó a realzarlo esta semana y es previsible que lo endurezca. Ella no necesita los votos catalanes para gobernar, y Sánchez sí. Por eso ella quiere su propia campaña. La líder de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, le resta importancia al desembarco de líderes desde Madrid: “Los líderes estatales acompañarán, pero los andaluces están un poco hartos de que vengan a darles lecciones. No olvidamos cuando Rivera dijo que venía a enseñarnos a pescar.

 

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