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La estrategia de Villarejo: “Soy un tipo paciente. Hay que esperar hasta que pegas la hostia”

El comisario jubilado presumía ante sus clientes de que se tomaba todo el tiempo que hiciera falta antes de actuar

El comisario Villarejo abandona, en febrero de 2016, los Juzgados de Estepona (Málaga) tras declarar por el ático de Ignacio González
El comisario Villarejo abandona, en febrero de 2016, los Juzgados de Estepona (Málaga) tras declarar por el ático de Ignacio González

El comisario José Manuel Villarejo detalló en 2017 al empresario Juan Muñoz —marido de la periodista Ana Rosa Quintana y quien acababa de contratar al policía jubilado para espiar a dos personas— cuál era su forma de trabajar para recabar información comprometedora sobre sus víctimas. En una conversación que grabó el propio policía el 15 de febrero de ese año y cuyo audio fue intervenido por la Unidad de Asuntos Internos en el registro de su domicilio en Boadilla del Monte (Madrid), Villarejo presumía de tomarse todo el tiempo que hiciera falta antes de actuar: “Yo soy un tipo paciente. He aprendido en mi curro a ser muy paciente. He estado con curro que me ha llevado cazar a un tío dos o tres años y eso, tienes que tener una claridad mental como para decir ‘hay que esperar’, ‘hay que esperar’, pum pum pum, ¿sabes?, hasta que pegas la hostia”.

La conversación se encuentra incluida en la pieza separada Pintor del sumario de la Operación Tándem que instruye el juez de la Audiencia Nacional Diego de Egea y por la que el policía permanece encarcelado desde noviembre de 2017. En la grabación, de más de dos horas de duración, se escucha a Villarejo reconocer que la publicación en 2015 por parte de EL PAÍS de los detalles de su entramado empresarial le había perjudicado y había hecho que muchos de sus clientes —habla de empresas del Ibex 35 y de bancos— habían dejado de contratarle. “Claro, la gente se acojona”, le dice a su interlocutor antes de presumir que había conseguido recuperar su elevado volumen de negocio: “Como un tiro, en el 2016, cuando me quedaban dos [o] tres meses para jubilarme [se retiró en junio de ese año], me empezaron a entrar los temas más difíciles de España [...] porque como todo el mundo piensa que yo lo arreglo todo”.

También alardeaba de que las informaciones sobre sus sospechosas actividades ya no afectaban a su negocio, en parte porque aseguraba tener importantes contactos en la prensa que le llamaban “todos los días”. “Lo que desconcierta a todos estos [en referencia a los medios que denunciaban sus actividades] es que a mí la prensa me come la polla, me toca las narices y como además tengo buenas asesoras como mi buena amiga Ana [Rosa Quintana”, le explica al marido de la propia periodista.

Esta pieza separada del sumario incluye cinco archivos del audio grabados por Villarejo de sus encuentros con el empresario Juan Muñoz, así como las anotaciones encontradas en una agenda que llevaba el policía con detalles sobre sus encuentros. Los agentes también localizaron los informes que el comisario realizó sobre las dos víctimas y para los que, además de seguimientos, Villarejo colocó una cámara de vídeo oculta en el baño de un local de copas para captar a una de ellas mientras consumía droga.

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