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PSOE y Podemos optan por el pragmatismo

El partido en el Gobierno y su socio principal se afanan en mantener una relación de no agresión mientras negocian los Presupuestos para 2019

FOTO: Pedro Sánchez recibe en La Moncloa a Pablo Iglesias el 6 de septiembre. / VÍDEO: Entrevista de Pablo Iglesias a EL PAÍS.

El PSOE y Podemos han pasado de rehuirse y mantener el mínimo contacto a establecer una relación en la que las discrepancias parecen consensuadas. El pragmatismo se impone incluso pese a las posiciones enfrentadas por la eliminación de aforamientos propuesta por el Gobierno, que en contra de su socio principal se niega a abordar la inviolabilidad del Rey. “Estamos condenados a entendernos y más con lo que hay enfrente”, reflexionan en la dirección socialista ante la dureza de la oposición que están planteando Pablo Casado y Albert Rivera dentro de su pugna por el electorado conservador. “Vamos a seguir acompañando y empujando al Gobierno sin olvidar los límites”, aseguran desde la dirección de Podemos.

La estrategia de PP y Ciudadanos está teniendo como efecto que cada vez más dirigentes socialistas —hasta hace poco reacios a compartir espacio con unos “recién llegados”, como denominan a la formación de Pablo Iglesias, fundada en 2014—, piensen que la relación con Podemos y sus confluencias desembocará en las elecciones autonómicas y municipales del año que viene en más gobiernos de coalición. “Somos la excepción en Europa, en el resto de la Unión Europea no acostumbran a los gobiernos monocolor”, se va haciendo a la idea un responsable territorial socialista.

Al frente del Gobierno con menos diputados (84) de la historia de España, Pedro Sánchez solo encuentra algo de oxígeno en Podemos. El éxito de la moción de censura, en cuyo resultado Iglesias se empleó a fondo, ha sido decisivo para que las direcciones de ambos partidos dejaran atrás el recelo que caracterizaba al trato desconfiado que mantenían en la oposición. Desde entonces, la formación de Iglesias envía el mismo mensaje: mientras dure la legislatura, cogobiernan en el Parlamento con el PSOE para “ganar las próximas elecciones juntos”, como trasladó Iglesias a Sánchez en el debate de la moción.

Los intentos de acercamiento anteriores a la moción de censura no cuajaron, como la alianza para crear “dinámicas de cambio” que los dos partidos se comprometieron a forjar después de la reelección de Sánchez como secretario general en las primarias socialistas de mayo de 2017.

En su primera reunión en 15 meses, Sánchez e Iglesias quedaron entonces en que sus equipos se empezaran a reunir con regularidad. Sin embargo, la alianza parlamentaria con la que hacer frente al PP no pasó de una primera y única reunión. El propósito de acordar políticas conjuntas se estancó. Y eso que Sánchez llegó a definir a Podemos como “socio preferente” del PSOE en septiembre de 2017. En el balance de final de año, la relación preferencial dejó formalmente de existir, aunque en la práctica no se hubiera producido salvo el acercamiento inicial tras la victoria de Sánchez en el proceso interno del PSOE.

La falta de sintonía de entonces ha dado paso a un grado de reciprocidad inédito. Las fricciones por los aforamientos de esta semana no han truncado la distensión. El último ejemplo de consenso es la aceptación del Gobierno a la propuesta de Podemos de añadir una sexta mesa, específica sobre políticas feministas, en las negociaciones sobre las Cuentas para 2019. “Si hay un acuerdo de Presupuestos esa será la clave de nuestra valoración del Gobierno”, resume Iglesias.

Entretanto, Podemos se define como la “brújula” de Sánchez. Una estrategia, la de “indicarle por dónde tiene que ir”, que en la dirección de Podemos consideran suficiente para que los ciudadanos perciban que si no fuera por su empuje, el PSOE se resistiría a abordar determinados temas como la prohibición por ley de la venta de vivienda pública a los denominados fondos buitre. “Existe una relación entre lo que dice Pablo y lo que hace Pedro”, afirman en el partido de Iglesias. “Nos alegramos de cada paso que se da hacia nuestras reivindicaciones”.

Miembros relevantes de la dirección del PSOE valoran a su vez la “elegancia” de Podemos y sus confluencias en las crisis por las irregularidades en el máster de Carmen Montón, que terminó dimitiendo como ministra de Sanidad, y en la polémica alrededor de la tesis doctoral del presidente del Gobierno. Iglesias recomendó a Sánchez que la publicara. En buena parte, para “no dar a Pablo Casado ni media excusa para que no enseñe sus trabajos” de máster realizados como Montón en la Universidad Rey Juan Carlos.

Iglesias calificó de “cutre” la reproducción sin entrecomillar ni citar de varios párrafos de la conferencia de un diplomático en La nueva diplomacia de la economía española, el libro publicado en 2013 por Sánchez junto al economista Carlos Ocaña. El dirigente político subió el tono pero no considera necesario que el jefe del Ejecutivo comparezca en el Congreso.

Competencia virtuosa

En lo que no entran en el PSOE es en definir la relación con Podemos como una “competencia virtuosa”, concepto de Íñigo Errejón. “Todas las fuerzas progresistas pagaremos una visión cortoplacista si seguimos instalados en que el otro va a desaparecer y que yo me podría alimentar de sus restos. Todo el que reduce sus tesis políticas a eso está condenado a pagar un precio”, advertía en primavera el secretario de análisis estratégico y cambio político de Podemos. “Creo que por el momento no hay condiciones muy sencillas para ello, que contrastan con que en los niveles autonómico y municipal los índices de colaboración son muy importantes”, diferenciaba el futuro candidato de Podemos a la presidencia de la Comunidad de Madrid en las elecciones de mayo.

Para Iglesias “no hay una competencia virtuosa” entre el PSOE y Podemos como la que Errejón veía entre el PP y Ciudadanos. “Lo que hay son acuerdos”, zanja, dejando claro que no comparte el análisis de su exnúmero dos. “Tenemos que moderar un poco los adjetivos y las expresiones efectistas. Lo fundamental no es el nombre, son los acuerdos con cifras. Por eso para nosotros es importante negociar los Presupuestos. Y luego, que los opinadores le pongan adjetivos”, sentencia.

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