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La división de un barrio de Oviedo por bautizar unas calles sin nombre

Los más de 3.000 habitantes de Olivares desconocen en qué dirección residen después de años exigiendo una solución. Hace un año y medio hubo un referéndum pero el conflicto se ha enquistado

Una de las vías del barrio de Olivares que sigue sin nombre propio.
Una de las vías del barrio de Olivares que sigue sin nombre propio.

Olivares es un barrio de la periferia de Oviedo en el que las calles no tienen nombre. Según Google Maps todas ellas se denominan de la misma forma: Olivares. Los más de 3.000 vecinos que residen en este núcleo de carácter rural llevan años teniendo problemas con el correo, con los pedidos a domicilio e incluso con los taxis, porque no pueden dar una respuesta clara cuando les preguntan por su (inexistente) dirección. Desde el Consistorio ovetense se atendieron las quejas y se abrió un proceso participativo para elegir las nomenclaturas en enero de 2017. 20 meses después de la votación, las vías siguen sin tener nombre, se interpuso una denuncia al Ayuntamiento en los juzgados y dos sectores del barrio acabaron enfrentados.

"Esta reivindicación la llevábamos haciendo desde hacía muchos años y nunca nos prestaron atención. Cuando llegó el gobierno tripartito —la ciudad está gobernada por una coalición formada por PSOE, Podemos e Izquierda Unida—, por fin mostraron interés en solucionarlo", comenta Ángel Díaz, presidente de la Asociación de Vecinos de Olivares. Según Díaz, desde la peña de fútbol oviedista del barrio se acordó en noviembre de 2016 con el Consistorio a espaldas del resto de vecinos que las vías llevaran los nombres y apellidos de jugadores míticos del club asturiano. "Los demás nos dimos cuenta de esa maniobra y presionamos al equipo de gobierno para que celebrara una asamblea extraordinaria, que se hizo un mes después, y allí proponer otras alternativas a la de los futbolistas", afirma Díaz. En aquella reunión se presentaron dos callejeros toponímicos, que acabaron integrándose en uno, y el de leyendas del Real Oviedo, que incluso intentó buscar apoyos en Change.org.

Ante esta disyuntiva y en vista a que los vecinos no iban a llegar a un acuerdo, Ana Taboada, concejal de Participación Ciudadana, anunció que estas dos propuestas se someterían a votación para elegir ganadora. "El problema es que se dijo que este proceso se abriría a todos los vecinos de Oviedo. Nosotros protestamos porque dejar que decidiesen ciudadanos de otros barrios era luchar contra las peñas de fútbol y con gente que no sabe ni dónde está Olivares", cuenta el representante vecinal.

El escrito que envió la asociación presidida por Díaz acabó convenciendo a la concejal y esta modificó las bases para que solo votaran los censados en el barrio mayores de 16 años. En el referéndum celebrado entre el 12 y 22 de enero de 2017 participaron 319 personas, un 11,5% del censo electoral. Del total de votos emitidos, un 79,62% —254 vecinos— apoyaron la toponomia, por los 65 olivareños que optaron por un callejero futbolero. Un resultado que hizo que los que perdieron fundaran la Plataforma de Vecinos Residentes en Olivares y denunciaran en los juzgados el proceso participativo el 4 de abril de 2017. "Antes del cambio de bases se dedicaron a movilizar a todas las peñas y, claro, después de perder presentaron una denuncia. Ellos querían al Real Oviedo sí o sí", manifiesta Ángel Díaz.

La Sala del Contencioso Administrativo número 2 de Oviedo falló en favor del Ayuntamiento y obligó a pagar las costas del procedimiento a los demandantes. Pero la cosa no quedó ahí. Los miembros de la Plataforma de Vecinos recurrieron la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, que el pasado 7 de julio ha vuelto a dar la razón al Consistorio, ratificando así la legalidad del procedimiento y los requisitos que se establecieron. La Plataforma de Vecinos Residentes en Olivares no ha querido hacer declaraciones a EL PAÍS.

Desde la concejalía de Participación se detalló el callejero con la propuesta ganadora, pero la denuncia y los posteriores juicios aplazaron su implantación. Más de un año y medio después del referéndum, los vecinos de Olivares siguen esperando a que bauticen sus calles de una vez. "El área de Estadística lo está tramitando y luego también tiene que ser aprobado por la Junta de Gobierno. La sentencia ha salido en pleno verano", aclara Nidia Fernández, portavoz del gabinete del Ayuntamiento de Oviedo. Según Fernández, no hay una fecha fijada para el visto bueno y colocación de las placas, aunque espera "que no se demore mucho".

Mientras se inicia los trámites de aprobación, Ángel Díaz seguirá esperando al taxi o al mensajero en la parada del autobús. "Yo lo que quiero es que de una vez pueda decir que vivo en la vía Quintana y que sea oficial en todos los ámbitos. Pero falta voluntad, que es lo que hemos visto que no ha tenido el equipo de Gobierno en estos dos meses", finaliza resignado Díaz.

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