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El bloqueo político obliga a Sánchez a ajustar 6.000 millones más de lo previsto

El Gobierno preparaba un presupuesto con recortes de gasto o subidas fiscales de 5.000 millones; el revés a los objetivos de déficit eleva el ajuste hasta los 11.000 millones en total

La ministra Nadia Calviño, en una conferencia de prensa en Buenos Aires (Argentina).
La ministra Nadia Calviño, en una conferencia de prensa en Buenos Aires (Argentina). EFE

Consecuencias políticas del bloqueo a la senda de déficit en el Congreso: los apoyos del Gobierno de Pedro Sánchez son tan frágiles como parecía, y la aprobación de todas y cada una de las medidas va a ser un auténtico vía crucis. Pero la abstención de Podemos, los nacionalistas catalanes y otros grupos políticos que apoyaron a Pedro Sánchez en la moción de censura contra Mariano Rajoy tiene también severas consecuencias económicas. Grosso modo: con la nueva senda pactada en Bruselas, España estaba obligada a hacer un ajuste de 5.000 millones de euros para cumplir los objetivos de déficit; ante ese bloqueo, los recortes se elevan automáticamente a 11.000 millones.

Esos 6.000 millones adicionales equivalen a toda la inversión pública en un año en carreteras, ferrocarriles y puertos. Y obligará a todas las Administraciones a ajustarse el cinturón: exige un ajuste adicional de 1.000 millones al Estado, de 2.500 millones a la Seguridad Social (con graves dificultades de financiación) y de 2.500 millones más a las comunidades autónomas.

El Gobierno del PP dejó el déficit público en el 3,1% del PIB el año pasado: el mayor de Europa, por encima de Grecia y de todos los demás países del euro, con España convertida en el único país que sigue en el brazo correctivo del Pacto de Estabilidad. Economía prevé cerrar el déficit en el 2,7% del PIB este año. El objetivo pactado para 2019 es del 1,3%. La ministra de Economía, Nadia Calviño, había desplegado una frenética actividad en Bruselas para pactar una nueva senda con el comisario francés Pierre Moscovici. Moscovici dio su visto bueno a cierta relajación. Pero con una condición: presentar un presupuesto creíble en los capítulos de ingresos y gastos el próximo otoño. Con el bloqueo en el Congreso de los nuevos objetivos, el Gobierno no tiene más remedio que activar un ajuste adicional, de hasta 11.000 millones, frente a los 5.000 que concedía el margen adicional acordado en Bruselas. Esos 6.000 millones de austeridad adicional son el efecto secundario de la votación de hoy en el Congreso, si al final los grupos políticos acaban votando como han anunciado.

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