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Un ensayo erradica la hepatitis C de la prisión de El Dueso

El 10,2% de los reclusos tenían el virus antes del trabajo

El penal de El Dueso en 2007, cuando cumplió 100 años.
El penal de El Dueso en 2007, cuando cumplió 100 años.

La sencilla fórmula de analizar a todos los reclusos y tratar a los que den positivo por la hepatitis C ha conseguido erradicar la infección en la prisión de El Dueso (Cantabria), según recoge un artículo publicado en la revista American Journal of Gastroenterology.Es la primera vez que se consigue un resultado así en España.

El trabajo, que firma en primer lugar Antonio Cuadrado, del hospital de Valdecilla, de Santander, es una muestra en un entorno controlado del efecto de los nuevos medicamentos contra esta infección, ya que son de fácil administración (se toman en pastillas durante 8 ó 12 semanas) y de su efectividad, rayana en el 100%.

Este ensayo comenzó en mayo de 2016 y se mantuvo hasta julio de 2017. En ese tiempo, el 99,5% de los reclusos aceptaron participar (847 en total) y, aparte del protocolo de analizar su sangre para buscar anticuerpos o presencia del virus y darles posteriormente la medicación, los profesionales sanitarios del centro y los pacientes contaron con un sistema de historia electrónica que se podía consultar desde el hospital.

Tradicionalmente, la población de las cárceles tiene una alta prevalencia de hepatitis C, en muchos casos adquirida por el uso compartido de jeringuillas o, en menor medida, por relaciones sexuales desprotegidas. En este caso, hasta un 23,2% de los voluntarios dieron positivo bien al anticuerpo (prueba de que habían estado en contacto con el virus) o al microorganismo en sí. De ellos, 86 (el 10,2%) tenían el virus, y se les ofreció participar en las siguientes fases del ensayo. Eso sí, el 52% tenía la enfermedad en un grado aún leve (una fibrosis de menos de dos en una escala que va del cero al cuatro)

En 2017, año que concluyó el trabajo, la tasa de infectados en el conjunto de la población española, según la SEPD, Sociedad Española de Patología Digestiva, era del 1,9%. La diferencia de más de 21 puntos indica el impacto de la hepatitis C en la población reclusa.

Los autores del trabajo destacan que, hasta la llegada de los nuevos tratamientos, el abordaje de la hepatitis C en prisiones era mucho más complicada. Se trataba de medicaciones con efectos adversos importantes y que había que tomar mucho tiempo. Por ejemplo, exponen que en los cinco años anteriores solo habían recibido tratamiento antiviral 53.

También apuntan que el coste de suministrar esta medicación (unos 8.000 euros por persona) está muy por debajo del límite de lo que se considera razonable gastar por año de salud ganada, que está “generalmente aceptado” en 24.000 euros por año.