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Dos alumnos del máster de Casado le contradicen: era obligatorio ir a clase y hacer trabajo final

Están llamados a dar su testimonio ante el juez en un mes y muestran correos de Álvarez Conde con la convocatoria del tribunal de defensa del texto

Pablo Casado exhibe sus trabajos del máster en la rueda de prensa que ofreció en abril tras la información de EL PAÍS. En vídeo, declaraciones de Casado.

Dos alumnos del mismo máster que hizo Pablo Casado entre 2008 y 2009 en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) han decidido romper el silencio que mantenían hasta ahora profesores y estudiantes de ese año en torno a cómo fue ese curso y ante las dudas de si hubo trato de favor con el diputado del PP. Francisco José Valentín Ruiz y Mariana López Hurtado, matriculados en aquel máster y que, según confirman, han sido llamados a declarar en agosto por la jueza que investiga el caso en Madrid, han accedido a hablar con EL PAÍS, y contradicen los argumentos clave de Casado para defender que el modo en que obtuvo el título fue correcto. Por el contrario, Valentín y López afirman: “Los nueve o diez que éramos fuimos a clase todo el año, era obligatorio, hicimos exámenes o trabajos en cada asignatura, según el criterio del profesor, y al final tuvimos que hacer un trabajo de fin de máster, un trabajo de investigación dirigido por un profesor y que debíamos defender ante un tribunal de tres profesores. Era un requisito para acceder al doctorado, una asignatura más con créditos". Fueron textos de unos 90 folios. No obstante, precisan que el día de la defensa del trabajo final los alumnos acudieron a la convocatoria y el tribunal les comunicó que ya habían evaluado los textos y no era necesario que los leyeran.

Tras las revelaciones de EL PAÍS sobre su máster el pasado mes de abril, el actual candidato a las primarias del PP admitió que no fue nunca a clase, no hizo exámenes y no hizo el trabajo final, equivalente a lo que luego se llamó Trabajo Fin de Master (TFM). Ha asegurado que en aquel curso no era necesario y que justo aquel año la legislación vigente no lo contemplaba, porque fue un momento de transición hacia el modelo europeo del plan Bolonia. Ha sido hasta ahora su principal argumento, aunque este periódico ha comprobado que en las ediciones del máster del año anterior y posterior sí se exigió un trabajo final. La URJC, por su parte, no ha aclarado cuáles fueron las reglas ese año, y al ser reclamada por los tribunales tampoco encontraría la norma que lo regulaba.

Dimite la vicerrectora de Ordenación Académica

Elisa Silió

La vicerrectora de Ordenación Académica de la Universidad Rey Juan Carlos, Ana Cid, y la directora de este departamento, Rocío Guede, han presentado hoy martes sus cartas de dimisión. Estos abandonos complican la gestión del nuevo curso pues eran ellas las quienes dirigían este complejo proceso de horarios y designación de profesores.

Antes que Cid, decidieron abandonar el cargo el pasado jueves los responsables del vicerrectorado de Posgrado. Respondían así al cese el día anterior de su vicerrector José María Álvarez Monzoncillo, inmerso en las investigaciones de los másteres de los políticos Pablo Casado y Cristina Cifuentes. El rector Javier Ramos destituyó también ese miércoles a la vicerrectora de Calidad María Luz Martín Peña.

Pero además a Pablo Casado le convalidaron 18 de 22 asignaturas. Las cuatro restantes las aprobó con sendos trabajos que en total sumaban 92 folios. Todo lo pactó, relató, con Enrique Álvarez Conde, el controvertido director del Instituto de Derecho Público (IDP), que dirigía el curso y es el principal imputado por el caso del máster de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que lo realizó tres años después. "Hice lo que se me pidió", ha sido siempre la explicación de Casado. Dijo a la prensa que simplemente entregó sus trabajos en el despacho de Álvarez Conde y ni siquiera conoció a los profesores de esas cuatro asignaturas. Si bien, como publicó luego EL PAÍS el mes pasado, Álvarez Conde resultó ser el profesor de tres de ellas. Los dos alumnos consultados aseguran que otros compañeros del curso eran licenciados en Derecho, pero no les convalidaron la carrera con el máster, al contrario que Pablo Casado.

Francisco José Valentín exhibe un correo electrónico de 7 de mayo de 2009 enviado por Álvarez Conde en el que le comunica la fecha de presentación de su "Trabajo de Investigación", nombre del trabajo final. Dice así: “El examen del período de Investigación se celebrará el día 29 de junio, a las 17:30 horas, en el Salón de Conferencias 167 (1ª planta del edificio departamental) de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Paseo de los Artilleros s/n - 28032 Madrid. En caso de que aún no lo haya realizado, deberá comunicar al Director del Master el nombre del Tutor responsable del Trabajo de Investigación, así como el título del mismo. Previamente, y antes del 25 de junio, los alumnos deberán remitir al Director del Master (por triplicado) los trabajos de Investigación, que defenderán en sesión pública ante el Tribunal compuesto por…”. Y a continuación enumera los integrantes del tribunal, presidido por el propio Álvarez Conde. Siguen un vocal y un secretario, plazas que ocuparon dos profesoras del máster. También se enumeran tres miembros más del tribunal suplente. Todos los alumnos del máster que fueron a clase con Francisco José Valentín y Mariana López, en torno a diez, tuvieron que cumplir este trámite, tal como les recordaba Álvarez Conde en el correo electrónico. El mismo Enrique Álvarez Conde que fue el único interlocutor de Pablo Casado pero no le habría exigido ese trabajo final.

"Las explicaciones que ha dado son de risa"

“Ningún máster funciona como dice Casado, lo sabe cualquiera que haya hecho uno”, explica Valentín, que también puede aportar correos electrónicos que se intercambió con su director de trabajo final. Se considera dañado por el escándalo porque ha devaluado su titulación, cuando en realidad él recuerda un máster duro, exigente y de calidad. "Las explicaciones que ha dado son de risa, a nadie le convalidan un carrera previa, por lo menos no al común de los mortales", lamenta Mariana López. “Si no hablas con los profesores no puedes saber de qué va la asignatura, ni hacer un trabajo. Tampoco se pueden convalidar asignaturas de una carrera. No sé cómo ha podido hacer esas declaraciones”, corrobora Valentín. López explica que los trabajos con los que se evaluaba cada asignatura, en caso de no hacer exámenes, eran duros: "No eran de cuatro páginas".

Desde que EL PAÍS desveló las anomalías en el máster de Casado, la URJC no ha querido aclarar si las condiciones en que lo cursó eran acordes a las normas o no y si se produjo un trato de favor. El PP dio por buenas sus explicaciones, aun cuando trascendieron también exageraciones en su currículum acerca de sus titulaciones en Estados Unidos. Tampoco ha querido dar su testimonio ninguno de los profesores del máster. Finalmente, la jueza Carmen Rodríguez-Medel, del juzgado de instrucción número 51 de Madrid y que investiga el máster de Cristina Cifuentes, decidió abrir una pieza separada para Casado. Ha pedido toda la documentación a la universidad y el mes pasado solicitó al Congreso que acredite la condición de aforado del diputado popular. Es el paso previo para que el Tribunal Supremo pueda solicitar a la Cámara baja un suplicatorio y así investigar, en caso de que se lo concedan, al candidato a las primarias del PP.

Francisco José Valentín conserva también una ficha de la URJC que resumía la oferta del máster. Entre otros datos, detalla: “Modalidad de impartición: clases presenciales”. Las clases eran por las tardes, de cuatro a ocho de lunes a jueves. Ni Francisco José Valentín ni Mariana López vieron a Casado en todo el año. Se han enterado ahora de que fue su compañero de máster.

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