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Sánchez refuerza la coordinación entre el Gobierno y el PSOE con ‘delegados’ en los ministerios

El presidente quiere evitar errores de comunicación y que el partido marque los tiempos al Ejecutivo

Pedro Sánchez quiere que el Gobierno y el PSOE tengan una coordinación engrasada y sin disfunciones. Aunque una parte importante de la ejecutiva socialista ha desembarcado en La Moncloa, la dirección del PSOE tiene responsables de área que hasta ahora desempeñaban un trabajo activo de propuestas que no se quiere que colisionen o marquen los tiempos al Ejecutivo. El presidente ha dado orden de reforzar esa coordinación, para la cual se designarán enlaces en los ministerios con el PSOE.

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El presidente socialista, Pedro Sánchez. AP

El Gobierno debe ir por delante del partido y este acompañándole. Y no al revés. Es la premisa sobre la que Pedro Sánchez quiere que se acompase la acción política del Ejecutivo que preside y la del PSOE. El presidente busca engrasar la comunicación entre La Moncloa y Ferraz para que esa sea la tónica de funcionamiento y por eso se va a poner en marcha un sistema que lo favorezca y evite errores.

Con ese objetivo, se ha pedido a los ministerios que elijan a un miembro del equipo para que haga de enlace con el partido. Esta especie de delegados en el Gobierno mantendrán una comunicación fluida con Ferraz. Su interlocutor en el PSOE será el secretario de coordinación territorial, Santos Cerdán, quien está actuando como encargado de las principales tareas orgánicas diarias bajo la supervisión del secretario de Organización, José Luis Ábalos, que tiene que repartir su tiempo con el trabajo en el ministerio de Fomento que dirige. Cerdán, mano derecha de Ábalos, dará cuenta a su vez a los responsables de área de la ejecutiva de cuál es la línea y los plazos de actuación, según explican fuentes del partido. Se trata de que fluya la información entre el Gobierno y el PSOE.

No quiere Sánchez contradicciones en el discurso ni que el partido marque los tiempos comunicativos al Gobierno. Al presidente socialista no le gustó que un miembro de la ejecutiva, el secretario de Justicia, Andrés Perelló, avanzara la intención del Gobierno de sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos. Perelló anticipó la noticia el pasado fin de semana, como publicó EL PAÍS, y el gabinete de Sánchez se vio obligado a confirmar que esos eran sus planes antes de lo que había previsto.

La coordinación entre el Ejecutivo, el partido y el grupo parlamentario se articula también con la reunión que ha instaurado Sánchez los lunes en La Moncloa, que él mismo preside. A ella están citados la vicepresidenta, Carmen Calvo, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, la portavoz parlamentaria, Adriana Lastra, así como el jefe de gabinete del presidente, Iván Redondo, y el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver. En estos encuentros —el primero fue este pasado lunes— se pasará revista a la estrategia política y de comunicación semanal.

La relación entre La Moncloa y el partido de Gobierno puede acarrear ciertas tensiones, sobre todo si hay perfiles políticos potentes y con personalidad en la ejecutiva. En la etapa final del Gobierno de Felipe González se desataron entre los renovadores y guerristas, mientras que en el periodo de José Luis Rodríguez Zapatero no se recuerdan especiales interferencias. Sí que suelen producirse siempre al final en todos los Gobiernos problemas de comunicación entre los miembros del mismo Consejo de Ministros, pero no es el caso aún en el gabinete de Pedro Sánchez, que lleva solo unas semanas de andadura.

Aunque en el caso del PSOE de Pedro Sánchez una parte importante de la dirección socialista ha pasado a ocupar tareas de Gobierno, lo que facilita que los intereses y el trabajo estén alineados. En los próximos días van a producirse nuevos nombramientos gubernamentales de la ejecutiva socialista, de donde ya ha salido una decena de integrantes al Gobierno (tres de ellos son ministros). Uno de los próximos en desembarcar es el secretario de Economía, Manuel Escudero, que está previsto que asuma un importante puesto relacionado con su área, según fuentes del partido. Pero en Ferraz siguen ejecutivos con peso como la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, el exlehendakari Patxi López, el responsable de estudios y programas, José Félix Tezanos; la exministra Beatriz Corredor, la portavoz de Educación en el Congreso, Luz Martínez Seijo, la responsable de política municipal, Susana Sumelzo; el de transparencia y participación, Odón Elorza; de justicia, Andrés Perelló; la alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat Nuria Marín o el secretario de empleo, Toni Ferrer, entre otros.

El partido pasa en todo caso a asumir un rol secundario toda vez que el protagonismo lo tiene el Gobierno. La dirección del PSOE, que se reunía hasta ahora semanalmente, pasará a hacerlo ahora una vez cada quince días. La ejecutiva plenaria (la ampliada) y la permanente (formada por 49 miembros) se alternarán.