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Sánchez: “Este Gobierno va a gobernar con el Parlamento, no contra el Parlamento”

El presidente y sus ministros afrontan su primera sesión de control en el Congreso de los Diputados

Pedro Sánchez, durante su primera sesión de control como presidente del Gobierno.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tratado de marcar distancias con el Ejecutivo del PP durante su primera sesión de control en el Congreso de los Diputados, una época en la que, pese a no tener la mayoría parlamentaria, impuso sus políticas desde La Moncloa. Sánchez, abriendo un nuevo tiempo en la segunda mitad de la legislatura, ha mostrado su disposición a tener en cuenta la realidad parlamentaria: “Este Gobierno va a gobernar con el Parlamento, no contra el Parlamento con vetos como hacía el del PP”.

El PP esperaba a Sánchez y al Gobierno con una batería de munición parlamentaria en su primera comparecencia en el pleno del Congreso. Como partido con mayor representación parlamentaria disponía de nueve preguntas, que cuando gobernaba no usaba, y no desaprovechó ninguna para zarandear al Gobierno. Incluso añadió una interpelación urgente. Pero no solo el PP aguardaba al Gobierno: también Ciudadanos y los partidos que apoyaron la moción de censura para apear a Mariano Rajoy. Todos, con ansias de desentrañar las intenciones del Gobierno en los distintos frentes.

El portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, ha tendido a Sánchez una alfombra llena de clavos llevándole al terreno de las presuntas hipotecas con los grupos que le auparon en la moción de censura, dando por hecho que algunos de los primeros gestos del Ejecutivo ya suponían abonos de facturas. Con el conflicto catalán en el punto de mira, se ha referido a una posible modificación de la Constitución, a la disposición a “tergiversar” las sentencias del Tribunal Constitucional y a su determinación parar poner fin al control de las cuentas de la Generalitat. Hernando ha instado a Sánchez a no acabar como José Luis Rodríguez Zapatero, "cediendo ante el nacionalismo y aumentando de modo inasumible el gasto público".

El jefe del Gobierno, con el mismo talante que estrenó este martes en el Senado, no le ha pedido al PP que sea leal con el Gobierno, pero sí “al menos con el Estado”. “No agiten la confrontación territorial: para eso ya están otros grupos”, ha reclamado a Hernando, tras reprocharle que criminalicen ahora a partidos con los que han gobernado, como el PNV. Sánchez ha remarcado que los únicos compromisos adquiridos por su gobierno “son con la regeneración democrática y la recuperación de los derechos y libertades desmantelados y recuperar la cohesión territorial dañada durante los años de Gobierno del PP".

Ha pedido una reflexión al PP en el nuevo escenario político para “aprender de sus errores”: “La estrategia que siguieron en la oposición contra el Estatuto en Cataluña y luego en el Gobierno ha hecho que tengamos una crisis territorial de enorme envergadura”, le ha reprochado. El presidente, como hiciera durante el debate de la moción de censura, ha exigido al PP sea tan leal con el Gobierno como el PSOE lo fue en la oposición ante la crisis territorial. “Les animo que hagan oposición al Gobierno, pero no a costa de debilitar aún más la convivencia entre los pueblos de España y los ciudadanos de nuestro país”, ha exhortado.

Mucho más receptiva para Sánchez ha resultado la intervención con el líder de Unidos Podemos, Pablo Iglesias, a quien ha tenido que agradecer “el tono y la disposición para entenderse para cambiar la dinámica producida en los últimos años” en la Cámara por la colaboración del PP y Ciudadanos. Iglesias, exhibiendo una cordialidad almibarada, ha agradecido el levantamiento de vetos del Gobierno a iniciativas neutralizadas por el PP y ha pedido a Sánchez apoyo a la proposición de ley de permisos de paternidad y maternidad remunerados al cien por cien para convertirla en ley.

El presidente no ha desaprovechado la oportunidad de recordar que tanto el PP como Ciudadanos calificaron de "ideológico" el movimiento feminista, que ha considerado transversal por "defender algo tan esencial como la igualdad de género". Ha recogido el guante de Iglesias y ha avanzado que el Gobierno estudia los permisos de paternidad y maternidad intransferibles y con una "remuneración adecuada" y ha anunciado la celebración de un Consejo de Ministros sobre empleo y asuntos sociales que abordará diversos asuntos en este sentido. Iglesias ha instado al PSOE a crear junto a Unidos Podemos "una mesa de coordinación parlamentaria" para canalizar una "agenda legislativa conjunta".

La sombra de Montoro

Pero el portavoz de Compromís, Joan Baldoví, no ha comparecido con la disponibilidad de Iglesias. Como político de la comunidad que más sufre la infrafinanciación venía encendido después de que el presidente admitiera este martes en el Senado que el Gobierno no podría abordar a fondo en esta legislatura la reforma del sistema de financiación autonómica. “No haga un Montoro a los valencianos”, ha exigido, en referencia a los compromisos no cumplidos por el exministro de Hacienda de Rajoy. Baldoví ha advertido a Sánchez de que su partido no le apoyó en la moción de censura contra Rajoy “para que hiciera lo mismo que el PP”.

En su réplica, el jefe del Gobierno ha defendido que mantiene el compromiso expresado en el debate de la moción de censura sobre la necesidad de revisar el sistema y "cambiarlo a fondo", pero que con el débil apoyo parlamentario el Gobierno no va a poder culminar ese empeño hasta la próxima legislatura. “Seamos ambiciosos, pero también realistas”, le ha pedido Sánchez, que se ha comprometido a “hacer mejoras” en el corto plazo.

Tras las refriegas de los distintos portavoces con los ministros y ministras, la responsable de Política Territorial y función Pública, Meritxell Batet, ha tenido que afrontar el embate de la antigua titular de Sanidad, Dolors Montserrat, con el conflicto catalán de fondo. El PP le ha pedido cuentas por sus propósitos de recuperar artículos del Estatuto de Cataluña que el Tribunal Constitucional declaró inconstitucionales.

La ministra ya había reclamado a ERC a que no cerrara vías de diálogo con el Gobierno ni despreciara acuerdos parciales. También le había pedido a su portavoz, Joan Tardà, que su partido ofreciera "reciprocidad positiva" y que trabajara para rebajar "la angustia" de todos los catalanes, más allá de su posición en el conflicto. En el otro frente, Montserrat ha sostenido que el Gobierno acabará claudicando ante el independentismo. La ministra, sin embargo, le ha respondido que dialogar no es ceder y ha urgido al PP, como ya había hecho entes con Ciudadanos, a decidir si en esta nueva etapa quieren participar en la solución del conflicto catalán.

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