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Las Administraciones suspenden en la prevención contra los incendios forestales

Greenpeace alerta de que el 80% de los municipios que están en zonas de alto riesgo no tiene planes de emergencia

Zona arrasada por las llamas en el espacio natural de Doñana en junio de 2017.
Zona arrasada por las llamas en el espacio natural de Doñana en junio de 2017.

Hace un año, durante el trágico junio de incendios forestales en la Península, las llamas arrasaron el centro de Portugal y acabaron con la vida de 64 personas. Casi al mismo tiempo, el fuego atacó uno de los símbolos medioambientales de España: Doñana, que sufrió el peor incendio de su historia como espacio protegido al quemarse alrededor de 8.000 hectáreas.

En ambos casos se trató de grandes incendios. En 2017, hubo 56 grandes incendios forestales (aquellos que superan las 500 hectáreas) en España. Fue el peor año de la década y hay que remontarse hasta 2006 (cuando hubo 58) para encontrar un ejercicio con más grandes siniestros de este tipo. "Tenemos incendios que no habíamos visto hasta ahora", sostiene el ingeniero de montes David Caballero, uno de los autores del informe Protege el bosque, protege tu casa, presentado este martes por Greenpeace.

El informe incide en la necesidad de que las Administraciones actúen en materia de prevención y protección. Según los datos recabados por Greenpeace, "el 80% de los municipios en zonas de alto riesgo de incendios no cuenta con planes de emergencia". Estos planes son competencia de los Ayuntamientos pero, según ha recordado esta organización ecologista, las comunidades autónomas en muchas ocasiones no ponen a disposición de los Consistorios recursos. "Es una responsabilidad compartida", ha señalado Mónica Parrilla, encargada de la campaña de incendios de Greenpeace. 

"Los montes españoles, en los que a menudo se insertan viviendas, son un auténtico polvorín para los incendios forestales", asegura esta organización. Greenpeace ha recalcado que no existe entre la población la percepción del riesgo de incendio forestal como, por ejemplo, sí existe con los terremotos. "Es un problema ambiental que afecta a la seguridad nacional", ha señalado Mario Rodríguez, director en España de Greenpeace.

Buena evolución de 2018

Las abundantes lluvias de este año han hecho que, de momento, sea un buen ejercicio en cuanto a incendios forestales. Hasta el 31 de mayo se habían registrado 917 incendios y 1.646 conatos (de menos de una héctarea) que afectaron a 8.643 hectáreas de superficie. Es una superficie mucho menor de la que se había quemado el pasado año en esas mismas fechas, cuando eran 28.357 las hectáreas dañadas.

"Con tantas lluvias se reduce la preocupación", ha apuntado Parrilla. "Pero en cuanto venga una ola de calor y se seque la vegetación tendremos un polvorín", ha alertado.

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