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COLUMNA

España funciona pese a ellos

Denigran a España y sus instituciones cuando afirman en el Parlamento que es "un fraude" llegar a La Moncloa como lo ha hecho Sánchez

Pedro Sánchez, tras ganar la moción de censura, el pasado viernes.
Pedro Sánchez, tras ganar la moción de censura, el pasado viernes. EFE

En el momento en el que la legión de cenizos auguraba las diez plagas bíblicas sobre España, el país ha demostrado de nuevo ser más fuerte y democrático que lo que ellos creen. La Constitución, las instituciones, los poderes del Estado y la sociedad en su conjunto han funcionado como un reloj para sacar al país del atolladero en un tiempo récord.

Para empezar, España acaba de derribar un vergonzoso mito: el de que la corrupción no tiene coste. Se lo debemos a esa justicia tan politizada, según los predicadores del miedo y la mentira. ¿Cómo explican que haya dado semejante varapalo al hasta hace unas horas partido gubernamental?

Herido de muerte el Gobierno de Rajoy por el veredicto sobre Gürtel, la solución parecía inviable. Sin embargo, se ha logrado aplicando con naturalidad las normas previstas en la Constitución. De la noche a la mañana, España tiene nuevo presidente. Por cierto, el séptimo tras la dictadura. Siete en 40 años, una plusmarca de estabilidad que muy pocos países pueden exhibir.

Lo ocurrido sienta un buen precedente para el momento en el que, probablemente, Sánchez no pueda seguir gobernando por la amalgama de partidos que le apoyan con intereses contrapuestos. Si así fuera, será una nueva ocasión de aplicar las reglas de juego y adelantar elecciones. El sistema, cada vez más engrasado, funciona y debe seguir funcionando correctamente.

Pese a todo, el catastrofismo debe estar muy arraigado en la ciudadanía española, de manera que ahora simplemente ha cambiado de bando. Solo así puede interpretarse que quienes hasta hace unas horas se presentaban como los más patriotas entre los patriotas se dediquen ahora a vilipendiar la imagen de España y vaticinar catástrofes por doquier.

Lo hicieron al anunciar el hundimiento de la bolsa y la prima de riesgo si triunfaba la moción de censura. Y como se equivocaron, adjudican el mérito a Italia, que sin duda ha influido, pero algo habrá tenido que ver también que España haya cambiado sin problemas su jefe de Gobierno y que el nuevo haya prometido respetar sus compromisos europeos.

Denigran también a España y sus instituciones cuando afirman en el Parlamento que es "un fraude" llegar a La Moncloa como lo ha hecho Sánchez, cuando la moción de censura es un resorte totalmente constitucional. Son esos patriotas que prevén un desastre y, a renglón seguido, le dicen a Sánchez que no cuente con su ayuda para evitarlo. Es lo que advirtió el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, cuando ya se sabía que el líder socialista ganaría la moción de censura.

España tiene mucho que mejorar. ¿Y qué país no? Pero no lo logrará hasta que se reduzca el índice de catastrofistas y acomplejados por habitante. La séptima plaga, la que supuestamente correspondería a este séptimo presidente, fue una tormenta de granizo y fuego (Éxodo 9:13-35), pero España ya no cree a los profetas de esas calamidades.

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