Familias homosexuales

El registro civil de Murcia exige un certificado de la clínica de fertilidad a dos mujeres para inscribir a su hijo

La administración exige requisitos extra cuando los progenitores son del mismo sexo

Un matrimonio de lesbianas con sus dos hijas, en una imagen de archivo.
Un matrimonio de lesbianas con sus dos hijas, en una imagen de archivo.Uly Martín

La mujer de Esther N. (prefiere no dar su apellido) está a punto de dar a luz. Antes de que nazca su hijo, ambas decidieron ir al registro civil de Murcia, donde residen, para conocer los trámites para inscribir al bebé y allí se encontraron con la sorpresa de que los requisitos exigidos no son los mismos que en el caso de un matrimonio heterosexual.

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Esther acudió con su pareja al registro civil este martes y, además de requerirles el libro de familia y el certificado de nacimiento para la inscripción, el funcionario que las atendió les requirió un certificado del centro de fertilidad, necesario para "un matrimonio como el vuestro”. Según les dijo, el certificado facilita los trámites y evita que “mamá 2 tenga que iniciar un proceso de adopción” que alarga la gestión. Además, el registro ha obligado a las dos madres a acudir en persona para elegir el orden de los apellidos del bebé. El propio funcionario, denuncia Esther, les explicó que en el caso de matrimonios heterosexuales basta con indicar el orden elegido en la solicitud y no se pregunta sobre la técnica de fertilidad utilizada ni se requiere certificado alguno.

“Ya íbamos prevenidas por otras amigas de que nos podían pedir más requisitos, pero confiábamos en que después de la sentencia a favor de María José y Brenda las cosas hubieran cambiado”, explica en una conversación telefónica Esther. Se refiere al caso de un matrimonio de mujeres que, en 2016, tras nueve años de matrimonio y dos hijos en común, sufrieron que el registro civil de Denia les denegara la inscripción de su tercer bebé como hijo de ambas. Ellas decidieron “ir hasta el final” y llevar el caso ante la justicia, que les dio la razón.

Desde la reforma de 2015 de la Ley de Registro Civil, explica el abogado Alberto Martínez Soriano, que asesora a la pareja, no hay dudas de que el certificado de la clínica de fertilidad es innecesario para registrar a un recién nacido: “Como mucho, en el caso de matrimonios entre dos mujeres, se podría interpretar que la madre no gestante debe manifestar su consentimiento para que se determine la filiación del recién nacido a su favor”. El registro, legalmente, no puede pedir nada más a ningún matrimonio, ni heterosexual ni homosexual.

Esther lamenta que en caso de acudir al registro un hombre y una mujer resulta casi “impensable” que les vayan a preguntar “de qué manera se ha hecho la fecundación”. “Un matrimonio heterosexual también puede recurrir a clínicas de fertilidad para un embarazo, pero nadie les pregunta al respecto”, señala. Martínez Soriano recuerda que las inscripciones “se hacen con la presunción de que, en un matrimonio, el hijo es de ambos progenitores”.

Un matrimonio "exactamente igual de legal"

El problema, según Adelaida Campillo, presidenta de la Asociación de Familias de Gays y Lesbianas de la Región de Murcia (Asfagalem) es que, aunque han pasado 13 años desde la aprobación de la ley de matrimonio homosexual en España (junio de 2005), muchas administraciones no han asumido que no hay dos tipos de matrimonio, sino que la unión de dos mujeres es “exactamente igual de legal” que la de un hombre y una mujer.

Campillo, que puso en marcha esta asociación después de vivir una situación muy similar a la de Esther, considera que muchas parejas de mujeres no denuncian estos casos o plantean reclamaciones al registro porque suceden en un momento “delicado y complicado” como es el de la maternidad.

No obstante, la situación se repite en numerosos registros de España y, en cada uno, los requisitos que piden a las madres pueden variar. “Cada uno interpreta la norma como le da la gana”, lamenta Campillo. Esther ha recibido cientos de mensajes de mujeres de toda España contándole situaciones similares.

A raíz de la denuncia pública de Esther de esta situación a través de su cuenta de Twitter, la asociación ha abierto una campaña en la plataforma Change.org para pedir que se acabe con la discriminación en el registro murciano. Desde el martes acumula ya más de 2.500 firmas.

Martínez Soriano anima también a las parejas que sufran este tipo de situaciones a elevar una queja formal al Consejo General del Poder Judicial para que este organismo tome cartas en el asunto. El PSOE se ha hecho eco también de esta historia y ha registrado una pregunta en el Senado para pedir al Gobierno que aclare la situación.

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