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España rebaja al máximo su presencia en una cita de la UE con Kosovo

Rajoy es el único presidente que evita el encuentro, se ausenta en varios actos de la cumbre europea con los Balcanes y envía solo a un evento al embajador en Bruselas

Rajoy durante una rueda de prensa con su homólogo búlgaro en Sofía.
Rajoy durante una rueda de prensa con su homólogo búlgaro en Sofía. AFP

Mariano Rajoy será el único líder europeo ausente en la cumbre que la Unión Europea celebrará este miércoles y jueves con los países de los Balcanes en Sofía. La cita había sido convocada por Bulgaria como presidencia de turno de la UE en este semestre por su peculiar situación geográfica y estratégica con los Balcanes y a la misma se había invitado a Kosovo, un territorio que España no reconoce como estado propio y con el que se quiere buscar la mayor distancia posible para evitar equiparaciones con el conflicto independentista en Cataluña. El Ejecutivo de Rajoy ha negociado durante semanas con Bulgaria, con la UE y con sus socios para evitar una declaración conjunta y clara de respaldo a Kosovo y se ha pactado una presencia institucional menor, con el embajador permanente en Bruselas, en el acto central y varios desmarques evidentes del presidente español de eventos oficiales y de partido.

España no es el único país de la UE que no reconoce a Kosovo, de hecho hay otros cuatro que tampoco lo hacen, pero sí el que ha querido expresar en esta ocasión de manera evidente y con un gesto contundente su rechazo a la participación del presidente de este territorio balcánico, Hashim Thaçi, en el encuentro institucional en Sofía. Grecia, Chipre, Eslovaquia y Rumania también rechazan otorgar el estatus de Estado a la exprovincia serbia, que declaró unilateralmente su independencia en 2008, tras el asedio sufrido por las tropas serbias 10 años antes y que motivó una intervención de la OTAN. Una década después, 115 países reconocen su independencia, pero hay otros 80 que no, entre ellos Rusia, China, Brasil y cinco países de la UE (España, Grecia, Rumanía, Eslovaquia y Chipre), además de la propia Serbia, candidata oficial a la adhesión a la UE desde 2012.

Algunos de estos miembros de la UE también se sentían incómodos con el formato y la premura con la que se había organizado todo el evento, pero han preferido no dar la espalda a una región que la UE intenta volver a atraerse para contrarrestar la influencia que otros actores (Rusia en lo político y China en lo económico) están ganando en la zona. Es la primera vez en 15 años que el club comunitario organiza una cita con sus vecinos balcánicos y lo hace en Sofía no por casualidad. Fuentes oficiales españolas del máximo nivel han querido comprender la particularidad de Bulgaria, que linda con esos territorios y que intenta desde hace años facilitarles la mayor estabilidad posible en su propio beneficio.

Rajoy y el primer ministro búlgaro, Boyko Borisov, y sus interlocutores en estas semanas previas, llegaron al punto intermedio de permitir la celebración de la cumbre pero evitar la participación de España al máximo nivel. En la rueda de prensa conjunta que ambos mandatarios ofrecieron este martes en Sofía se planteó esta cuestión a ambos y casi calcaron sus respuestas. Rajoy, eso sí, quiso conceder a su amigo Borisov, con el que lleva años coincidiendo en distintos cargos institucionales, una vía de salida y aceptó públicamente que España no podía reconocer Kosovo pero sí apoyaría "todas las medidas que contribuyan al desarrollo y la estabilidad de la región desde la perspectiva de la Unión Europea".

El presidente español llegó incluso a valorar especialmente el "tesón y empeño" de Bulgaria y de su presidente por intentar mejorar las condiciones de vida de la gente que habita en esa zona de los Balcanes occidentales y ratificó que España estará siempre para ayudar en ese sentido. Rajoy no pasó por alto pero tampoco incidió demasiado en que ausentarse estos días de la cumbre UE-Balcanes es lo lógico y "coherente" con la tradicional posición española "desde hace años" sobre Kosovo. Rajoy valoró así también que la declaración final cerrada de esa cumbre "es neutral" en torno al tema del posible reconocimiento internacional de Kosovo.

El primer ministro Borisov no desaprovechó su ocasión para desligar, como hizo recientemente en una entrevista en EL PAÍS su ministro de Exteriores, cualquier reivindicación sobre Kosovo con lo que sucede en Cataluña. Dijo que no hay "equivalencia posible" y remachó varias veces que en la crisis catalana refrenda todo lo que haga el Gobierno y el presidente de España. Sobre Kosovo, Borisov recalcó que su preocupación es favorecer "la paz y mejorar la vida" de los habitantes. La ministra búlgara Lilyana Pavlova, responsable de la presidencia de turno que ejerce Bulgaria en la UE, atribuyó la ausencia de España en la reunión con los líderes de los Balcanes a las tensiones en Cataluña e insistió en que no hay comparación posible con Kosovo. "No estamos decepcionados porque Rajoy ha venido aquí dos días. Entendemos plenamente su preocupación por la cuestión de Cataluña; por otra parte, creemos que el caso de Kosovo no tiene nada que ver", aseguró a EL PAÍS.

La Comisión Europea incluyó a Kosovo en su Estrategia para los Balcanes comunicada el pasado mes de febrero y en la que demandaba a Pristina a alcanzar "un acuerdo de normalización de relaciones amplio y jurídicamente vinculante" con Serbia para avanzar hacia la adhesión a la UE.

Rajoy mantuvo este martes una serie de encuentros bilaterales como presidente con el jefe de Gobierno búlgaro y anoche una cena de trabajo. Esta mañana tendrá una cita con el presidente de los populares europeos, Manfred Weber, para explicarle que tampoco acudirá a la tradicional cita del PPE que se organiza siempre antes de una cumbre de la UE para fijar posiciones. No lo hará porque el partido similar al PP de Kosovo también estará en esa reunión. Rajoy sí estará luego en la cena de jefes de gobierno de la UE y en la misma se verá incluso con la canciller alemana Angela Merkel, pero no celebrará con ella ninguna reunión bilateral ni abordará el asunto de la estancia en Berlín del expresidente Carles Puigdemont y sus problemas y disputas con la justicia, según fuentes de su entorno directo.

Un alto cargo europeo que exige anonimato asegura que no contaban con la presencia de Rajoy y que agradecen que haya al final al menos una representación española en la cumbre. Aun así, esa asistencia se limitará solo a la reunión oficial del jueves, que no es propiamente de jefes de Estado y de Gobierno sino que incluye también a otros representantes económicos y sociales. Al almuerzo, reservado a los gobernantes, no asistirá nadie en representación de España. Fuentes diplomáticas alegan razones de coherencia y de seriedad política para evitar un encuentro con un mandatario cuya legitimidad no se reconoce.

El jueves, el presidente español ha justificado también su ausencia de las reuniones de trabajo entre la delegación de la UE y los representantes de los Balcanes, porque entre ellos está Kosovo, pero enviará al embajador de España y representante permanente en Bruselas, Pablo García-Berdoy, que sin embargo tampoco se quedará a la comida común. En estos días se han entablado conversaciones no solo para decidir quién participaba en reuniones, comidas y demás eventos y también bajo qué bandera.