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El ‘procés’ provoca una fuga de policías de Cataluña

El último concurso para cubrir vacantes en España se salda en esta comunidad con 471 plazas desiertas y solo una veintena cubiertas. 260 agentes han pedido el traslado a otras regiones

Oposiciones Policia Nacional
Agentes de la Policía Nacional y Mossos d'Esquadra, el pasado mes de enero frente al Parlament.

Los policías no quieren estar destinados en Cataluña. El último concurso convocado por el Ministerio del Interior para cubrir cientos de vacantes de la Policía Nacional en toda España ha provocado en esta comunidad el fenómeno contrario al buscado. Del medio millar de plazas ofrecidas, solo se han cubierto una veintena. A la vez, cerca de 260 agentes —cerca del 10% de los policías destinados— han pedido el traslado a otras regiones. Interior asegura que lo compensará con el envío de buena parte de los 1.300 agentes que se incorporan en junio.

El déficit de policías y guardias civiles es un problema crónico en toda España que se agravó durante los años de la crisis, en los que la oferta de empleo para incorporarse a las Fuerzas de Seguridad se redujo de manera drástica. El pasado octubre, faltaban 20.800 agentes para cubrir las plantillas de ambos cuerpos. La Policía Nacional era la responsable de la mayor parte de ese déficit: solo estaban cubiertas 64.763 plazas de los 78.137 existentes. Faltaban más de 13.000 agentes, un 17%. Ese porcentaje es mayor en Cataluña. Según una reciente respuesta parlamentaria, el pasado 31 de diciembre debía haber en esta comunidad 3.946 policías. Sin embargo, solo estaban “disponibles” 2.859, incluyendo los que están en la llamada segunda actividad (prejubilados que siguen desempeñando funciones policiales) y alumnos en práctica.

Un déficit de 1.087 agentes (el 28% de la plantilla) que, en buena parte, se quería compensar con el último concurso de méritos para cubrir plazas de las escalas básicas y de subinspección, las que engloban a buena parte de la plantilla. Sin embargo, la publicación el pasado martes del resultado del concurso ha revelado que de las 500 plazas ofertadas no solo no se han cubierto, sino que el número de vacantes se ha incrementado. Por un lado, solo una veintena de agentes destinados en otras comunidades han pedido el traslado a Cataluña. De este modo, 471 plazas ofertadas para esta comunidad han quedado desiertas —el 37% de las vacantes de toda España—. Un número sensiblemente superior al de otras convocatorias. En 2015, fueron 378. Al año siguiente, 361. Y en 2017, 375.

Destinados forzosos

Fuentes policiales añaden un dato: “En 2017, de las 27 comisarías de Cataluña solo quedaron plazas desiertas para policías de base en 18. Ahora, son 25”. En la Jefatura Superior, en Barcelona, quedan sin cubrir 178 puestos. En el aeropuerto de El Prat, 41. En la frontera de La Jonquera, 31.

A esta cifra se une el elevado número de agentes destinados en Cataluña que han pedido, y conseguido, su próximo traslado a otros rincones de España —cerca de 260— lo que incrementará el déficit de policías. Un portavoz de Interior asegura a EL PAÍS que este descenso de agentes destinados en Cataluña se compensará en breve, “antes incluso de que se marchen los agentes que han pedido el traslado”, con el envío a esta comunidad de buena parte de los 1.300 agentes que jurarán su cargo en junio. “No habrá ningún vacío”, recalcan. Fuentes sindicales apuntan que los agentes novatos que se destinen “rondarán los 500”, cifra que Interior no desmiente. A ellos se sumarán 87 de los alumnos que este verano saldrán de la academia para hacer el año de prácticas: la mayoría de ellos irán destinados a Barcelona y al aeropuerto de El Prat.

Ramón Cosío, portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP, el mayoritario), habla de “éxodo” y achaca buena parte de él “a la nueva situación social que ha provocado el procés. Es cierto que Cataluña nunca ha sido un destino atractivo para los agentes, por la carestía de la vida, pero la presión social de los últimos meses ha disparado el fenómeno”. La solución que plantea Interior no convence a Cosío, que destaca que Cataluña se ha convertido en “un destino de paso en el que no hay arraigo”.

Adolfo Medina, del Sindicato Profesional de Policía (SPP, el mayoritario entre los mandos), apunta en la misma dirección. Para Medina la solución es complicada. “A corto plazo, se puede dar un incentivo económico, como en el País Vasco y Navarra, pero el problema de fondo persistirá. Hay que conseguir que en Cataluña se vea a la Policía de una manera muy distinta, sobre todo tras el procés”. Medina destaca que en este “éxodo” se han marchado agentes con más de 10 años en Cataluña. “Por cada uno que ha pedido ir a la provincia de Barcelona, otros 10 han pedido marcharse”, subraya tras analizar los datos.

“Ya no hay ningún aliciente laboral”

“Desde el despliegue de los Mossos d’Esquadra, ya no hay ningún aliciente laboral en Cataluña”, se queja la portavoz de la Unión Federal de Policía (UFP) en Cataluña, Isabel Rodríguez. El sindicato mantiene un litigio con el Ministerio del Interior. Exigen que al menos se pague el suplemento de territorialidad acorde al nivel de vida que existe en una ciudad como Barcelona. “Gente que no tenía pensado irse, se ha ido”, añade Rodríguez, que también considera que el procés ha agravado la situación y provocado un “éxodo”.

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