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Malestar en el PP por la gestión del ‘caso Cifuentes’

Dirigentes de la formación consideran que el retraso en resolver la polémica hace daño al partido

La gestión del caso Cifuentes ha provocado malestar entre dirigentes del PP, que consideran que la polémica ha maniatado al partido, diluyendo la convención nacional, impidiendo que sus iniciativas tengan relevancia y erosionando el mensaje con el que la formación se quería lanzar a las elecciones de 2019. La situación "hace daño" al partido, según distintos interlocutores. Sin embargo, el peligro de que una resolución rápida del caso beneficie a Ciudadanos ha acercado a los partidarios y detractores de la presidenta. Mariano Rajoy espera al fin de la investigación judicial para tener argumentos con los que tomar una decisión.

Cristina Cifuentes, en una imagen de archivo.

Ha pasado casi un mes desde que estalló la polémica sobre las irregularidades que rodean al máster de Cifuentes en la Rey Juan Carlos. En esas cuatro semanas, el partido se ha divido en dos y no ha tomado ninguna decisión sobre la presidenta de Madrid, que se enfrenta a una moción de censura que le arrebataría el gobierno regional al PP por primera vez en 23 años. Las criticas internas a Cifuentes se han visto alimentadas porque no se haya puesto punto y final a la polémica con el paso de los días. Una situación que está “haciendo daño” al PP, según distintos interlocutores.

Así, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, reconoció ayer que el caso del máster de la presidenta madrileña tiene “zonas de sombras” que están generando “daño al PP” y admitió que cuando los políticos no ejercen “con transparencia” puede haber “exigencias de responsabilidad”. Aunque el ministro también mantuvo que se trata de algo “anecdótico” que no debe desacreditar la trayectoria profesional de Cifuentes, señaló que es un caso que preocupa al Gobierno, y que, aunque “de eso no se habla en los Consejos de Ministros”, sí que lo tratan en alguna ocasión “tomando un café”.

“Hay días que la presión mediática sobre este tema se hace insoportable y hace daño al partido: no podemos colocar ningún mensaje político”, coincidió un importante líder regional del PP. “La oposición usa esto contra el partido y eso desgasta la marca”, añadió. “Cuanto antes pase esto, mejor, porque nos podremos poner a trabajar en lo que nos interesa”, siguió. “Pero los que sostienen la posición de esperar sostienen que de actuar rápido se le está dando una capacidad de influencia a Ciudadanos que al final solo le engorda, porque le convertimos ante la sociedad en el partido que lucha contra la corrupción. “Si a la primera entregamos a Cifuentes, nos debilita”.

“Las ruedas de prensa de la convención sobraban”, lamentó un integrante de la dirección nacional sobre las tres intervenciones con las que Cifuentes marcó la agenda de cada una de las jornadas del cónclave que celebró hace dos semanas el partido. “Es muy grave decir que ella dimite si se lo dice Rajoy”, añadió. Y remató: “La gestión ha sido equivocada desde el minuto uno. No estamos de acuerdo en cómo se ha gestionado esto [por Cifuentes]”.

Cercado por las preguntas sobre Cifuentes y sin capacidad para dar por cerrada la polémica, el PP se muestra agotado.

“He hablado todos los días cada diez minutos de este tema”, resumió ayer el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna.

Entonces, ¿por qué no se toma una decisión definitiva que termine con el desgaste y permita al PP y al Gobierno recuperar la iniciativa política?

Porque el PP ha optado por apurar los plazos —el 7 de mayo es el límite para que se celebre la moción de censura que une a PSOE, Podemos y Ciudadanos— para que entre sus votantes se instale la idea de que Albert Rivera quiere descabalgar al gobierno legítimo de Madrid para sustituirlo por uno de izquierdas. Condicionados por su rivalidad electoral y la proximidad de los comicios locales, regionales y europeos de 2019, los dos partidos han preferido por ahora el desgaste mutuo a una resolución rápida.

Límite 7 de mayo

Esa táctica es la que está consiguiendo unificar de puertas a fuera a las distintas facciones del PP, muy dividido sobre el futuro de Cifuentes. Tanto en el Gobierno como en el PP hay voces que abogan por defender la continuidad de la presidenta —aunque eso implique perder el poder en Madrid tras la moción de censura— y destacados dirigentes que apuestan por priorizar la continuidad en el gobierno —dejando caer a Cifuentes—. Ese conflicto interno está quedando soterrado poco a poco por la idea de aguardar a las conclusiones de la investigación judicial para tomar una decisión. Una táctica que permite al PP ganar tiempo y emplearlo en desgastar a Ciudadanos.

“Queda mucho para el 7 de mayo”, apuntó el coordinador nacional del PP, Fernando Martínez Maillo, el lunes. “El PP no es una máquina de picar carne”, siguió. “Quiero ver a Ciudadanos sentado con Podemos y el PSOE para negociar una moción de censura”, añadió sobre una cita que la formación de Rivera ha evitado hasta ahora con el argumento de que aún no hay fijada una fecha para esa votación.

“Creo que debemos esperar a la resolución judicial”, resumió ayer la ministra de Empleo, Fátima Báñez.

“Sería partidario de no entregar a Cristina a la primera, de esperar un pronunciamiento de la fiscalía o de la universidad que fuera contundente, y si llega, pues entonces, con esa razón, y no con otra, sí, propiciar el cambio”, cerró un líder regional del partido.

El recuerdo del caso de Rita Barberá

La lenta gestión que está haciendo el PP del caso Cifuentes no se entiende sin los precedentes. En la formación conservadora aún supuran las heridas abiertas porque las salidas de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá —luego fallecida— o la senadora Pilar Barreiro —investigada en el caso Púnica—) se produjeran antes de que hubiera conclusiones judiciales firmes.

"Los mismos que acosaron y lincharon a Rita hasta el final de sus días, y algunos incluso después, son los que ahora linchan a Cristina", tuiteó el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando. "El procedimiento es el mismo y el acoso similar".

Este integrante de la dirección nacional no es el único diritente del PP que esgrime esta tesis para argumentar la necesidad de defender a Cifuentes. Ministros y dirigentes nacionales consultados por este diario coincidieron con ese criterio.

La lenta gestión que está haciendo el PP del caso Cristina Cifuentes no se entiende sin los precedentes. En la formación conservadora aún supuran las heridas abiertas porque las salidas de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá —luego fallecida— o la senadora Pilar Barreiro —investigada en el caso Púnica— ) se produjeran antes de que hubiera conclusiones judiciales firmes.
“Los mismos que acosaron y lincharon a Rita hasta el final de sus días, y algunos incluso después, son los que ahora linchan a Cristina”, tuiteó ayer el portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando. “El procedimiento es el mismo y el acoso similar”.

Este integrante de la dirección nacional no es el único dirigente del PP que esgrime esta tesis para argumentar la necesidad de defender a Cifuentes. Ministros y dirigentes nacionales consultados por este diario coincidieron con ese criterio.