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Pablo Casado sacó su máster con solo cuatro trabajos que suman 90 páginas

El dirigente del PP muestra los cuatro trabajos con los que le fue concedido el título

Pablo Casado, vicesecretario de comunicación del PP, este martes en la sede de su partido en Madrid.

Pablo Casado, portavoz del PP, ha admitido este martes que en su máster en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), cursado en 2008 y 2009, no fue a clases, ni realizó exámenes, ni defendió un trabajo final ante un tribunal. Relató que así se lo propuso el director del máster, Enrique Álvarez Conde, y fue posible porque  logró convalidar 18 de las 22 asignaturas. Las otras cuatro las superó con sendos trabajos, que en total sumaban 92 folios. Casado ha reconocido que ignoraba si el resto de alumnos del curso tuvieron idéntico trato. “Hice lo que se me pidió. No me pareció extraño. Si hubo algo que no estaba bien, lo desconozco”, ha dicho.

El vicesecretario de Comunicación del PP ha celebrado este martes una conferencia de prensa para dar explicaciones sobre su máster tras la información publicada por EL PAÍS. Ha mostrado formularios de inscripción y resguardos de pago que probaban su paso por el máster oficial en Derecho Autonómico y Local, pero admitió que tan solo hizo unos trabajos para obtener el título. Exactamente, cuatro, de 55, 16, 11 y 10 folios. El más voluminoso fue lo que se llamaba trabajo de fin de itinerario, equivalente a 12 créditos. Ha vuelto a argumentar que no era necesario un trabajo equivalente al de fin de máster, defendido ante un tribunal público, y ha elegado la responsabilidad en el centro.

Un alcalde del PP que hizo el máster un año antes afirma que sí entregó trabajo final y acudió a clase

Otro cargo del Partido Popular que hizo el máster de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), citado en la información de EL PAÍS de ayer lunes, también ha ofrecido hoy explicaciones, pero en su caso contradicen la experiencia relatada por Casado. Daniel Pérez, alcalde de la localidad madrileña de Galapagar, que realizó el máster desde finales de 2006, durante 2007 y hasta principios de 2008 –el año antes del de su colega de partido– ha querido dejar claro que, por el contrario, él sí realizó "un Trabajo de Fin de Máster (TFM)", y que sí asistió a clases. Además, según ha afirmado en un comunicado, dice conservar más de medio centenar de correos electrónicos con compañeros de clase y “al menos seis profesores”.

Entre otras pruebas que afirma poder aportar, como demostración de una actividad real en la realización del curso, asegura poseer correos electrónicos con la secretaría de la universidad, el Instituto de Derecho Público, la asociación de antiguos alumnos y el servicio de información de la universidad. También otros correos que hacen alusión a la entrega de su trabajo de fin de máster y con el Servicio de Títulos Oficiales de la propia URJC, para solicitar la expedición de su título y otro en el que se le avisa de que está emitido y puede acudir a recogerlo.

La normativa por la que se regía su curso, el real decreto 56/2005, no recoge explícitamente la necesidad de esa defensa, aunque cuatro profesores de la URJC y otra docente de fuera señalan que también entonces se exigía. “Es verdad que esos años, 2008 y 2009, fueron una época de transición. Pero si este máster se llama máster oficial está regulado por el plan de Bolonia, no hay más”, ha señalado Begoña Soto, profesora de la facultad de Comunicación de la URJC, directora de otro máster en 2010. “Desde mi experiencia, cualquier programa de doctorado y cualquier máster conlleva la elaboración de un trabajo final, se llame como se llame, defendido ante una comisión”, ha explicado la docente.

El portavoz del PP ha añadido que su forma de cursar el máster le fue propuesta por Enrique Álvarez Conde, un catedrático que es pieza clave de todo lo que está trascendiendo en las últimas semanas de la URJC. Es el director del Instituto de Derecho Público (IDP) que organizó el máster de Casado y el de Cifuentes. Este martes le llamó a declarar la Policía Nacional en las diligencias abiertas a raíz de las dos denuncias presentadas en la fiscalía por el caso Cifuentes.

Casado ha defendido que su curso de posgrado no era el mismo que el de la presidenta, que lo cursó tres años después. En la URJC se informa de que uno sustituyó al otro. El entonces diputado de la Asamblea de Madrid se matriculó el 15 de octubre de 2008, abonó 1.465 euros en tres pagos y luego abonó 227,20 euros por solicitudes de convalidación. Casado, de 37 años, indicó ayer que le fueron convalidadas más de un 80% de las asignaturas y dos tercios del total de créditos exigidos, que eran 60.

Fue gracias a materias de su licenciatura en Derecho por la Complutense, aseguró, aunque no aportó la documentación que adjuntó entonces ni facilitó a los medios la que había enseñado durante su comparecencia. Esa convalidación es legal, según las fuentes universitarias consultadas, pero se dio en un porcentaje muy excepcional. Otro docente de la URJC, que ha impartido clases en otras ediciones del citado máster y lleva más de tres décadas de docencia, asegura a este periódico que, por su experiencia, los alumnos tienen que superar asignaturas, los trabajos se tienen que exponer en clase y después hacer exámenes. También señala que “nunca” le ha ocurrido que uno de sus alumnos convalide dos tercios de sus créditos.

El rector plagiador

El presidente de la comisión de convalidación que le permitió no cursar 18 asignaturas era, en 2009, el vicerrector Fernando Suárez, posteriormente elegido rector y apartado del cargo por una quincena de plagios.

Casado ha añadido que, cuando inició este máster, ya había cursado antes otros cuatro posgrados, en Georgetown, Harvard, el Instituto Empresa y el IESE. Ha relatado que al mismo tiempo cursó la licenciatura de Dirección y Administración de Empresas, también en la URJC. Se matriculó en 2007, por lo que, ha confirmado, lo estudió a la vez que el máster. Y mientras era también diputado de la Asamblea de Madrid, donde estaba en dos comisiones, y presidente de Nuevas Generaciones. Al preguntarle si era posible que le diera tiempo a todo, respondió que sí.

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