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Rajoy plantea ausentarse de una cumbre europea para esquivar al líder de Kosovo

España no reconoce como país a la antigua provincia serbia

Albaneses de Kosovo conmemoran el 20º aniversario de la matanza de un líder militar, el pasado 7 de marzo en Prekaz.
Albaneses de Kosovo conmemoran el 20º aniversario de la matanza de un líder militar, el pasado 7 de marzo en Prekaz. AFP

La política interna se cruza en la agenda europea de Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno se plantea ausentarse de la cumbre que la UE va a celebrar con los países de los Balcanes para evitar la foto con el presidente de Kosovo, que España no reconoce como país. El líder del Consejo Europeo, Donald Tusk, insistirá este viernes a Rajoy en la importancia de sostener el vínculo con los países balcánicos acudiendo a la cumbre prevista para el 17 de mayo. Las tensiones con el independentismo catalán, que en más de una ocasión ha esgrimido la doctrina Kosovo para justificar su ruptura con la legalidad española, disuaden al jefe del Ejecutivo de participar en ese encuentro. España insiste en que no ha tomado una decisión definitiva.

Grecia, Chipre, Rumania y Eslovaquia también niegan a Kosovo el estatus de país. Este pequeño territorio balcánico se autoproclamó independiente de Serbia en 2008, 10 años después del asedio lanzado por las fuerzas serbias, con la intervención posterior de la OTAN para frenar la masacre. Pero ninguno de los cuatro plantea un rechazo a la cumbre equiparable al de Rajoy y sus líderes prevén participar, según la media docena de fuentes consultadas para esta información. Muy probablemente el Ejecutivo español tema que esa foto con el líder kosovar, Hashim Thaçi, pueda ser utilizada en su contra por los independentistas.

El problema radica en el formato que han planteado las instituciones comunitarias. La Comisión Europea ha vuelto a abrir la puerta a los Balcanes tras años con las perspectivas de adhesión congeladas. Pero la estrategia comunitaria incluye a los seis territorios aglutinados bajo la etiqueta de Balcanes occidentales. Aunque estos países tienen diferente encaje en su vínculo con la UE, la diplomacia europea ha querido escenificar el acercamiento a todos incluyéndolos —prácticamente en pie de igualdad— en la cumbre que se celebrará en dos meses en Bulgaria. Eso ha molestado a los cinco Estados que rehúsan reconocer la independencia kosovar, avalada por el Tribunal Internacional de Justicia (el de La Haya) en 2010.

Fuentes diplomáticas y comunitarias aseguran que se están explorando vías (por ejemplo, evitar que la bandera de Kosovo figure junto al resto) para propiciar la asistencia de Rajoy. España se declara dispuesta a buscar un arreglo válido y decidirá sobre su presencia en función del formato de la reunión. Tanto el Gobierno español como los de los otros cuatro Estados lamentan que, 15 años después de la última cumbre entre la UE y sus vecinos balcánicos, los trámites para un nuevo encuentro se hayan acelerado en pocas semanas.

Reunión con Tusk

El líder del Consejo Europeo, que visitará este viernes a Rajoy en Madrid, espera persuadirlo de que merece la pena mostrar unidad en el acercamiento a los Balcanes, que Europa reedita ahora para amortiguar las influencias de Rusia y China en esa región.

Aunque el viaje de Tusk a Madrid tiene el objetivo más amplio de preparar la cumbre ordinaria que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE celebrarán la próxima semana en Bruselas, su intención es abordar este asunto.

Un dosier ligado a la política interna

España plantea pocos problemas en la UE. Los diferentes Gobiernos que se han sucedido desde el ingreso en el club comunitario han respaldado, en general, las posiciones de Bruselas. Pero la actitud respecto a Kosovo tiene que ver más con cuestiones internas que de política exterior.

De los seis países balcánicos, la exprovincia serbia es el que tiene el vínculo más laxo con la UE: un acuerdo de asociación que evita dar perspectivas concretas. Tampoco Bosnia tiene estatus de candidato a integrarse en la UE. Serbia, Montenegro, Albania y Macedonia sí figuran en esa lista (y los dos primeros ya negocian). Aun así, las perspectivas de adhesión son muy débiles para todos.