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El Gobierno avisa: “El desplante mezquino al Rey amenaza el futuro del Mobile”

Puigdemont dice que Felipe VI “será bienvenido en la República de Cataluña cuando pida perdón”

El Rey saluda al mayor de los Mossos, Ferran López. VIDEO: Atlas

El Gobierno "deplora" la actitud "irresponsable y sectaria" por parte de "determinados cargos institucionales", en referencia a Ada Colau y Roger Torrent entre otros, que han anunciado su negativa a participar en el recibimiento al Rey en el Mobile World Congress (MWC). "Los desplantes institucionales, además de injustos y mezquinos, ponen en riesgo que Barcelona pueda seguir albergando en el futuro un evento global de tanta importancia", han indicado fuentes del Ejecutivo. A su juicio, la presencia del Rey en Barcelona "simboliza el apoyo de la Corona y del conjunto de España" al Mobile, "y por extensión, al desarrollo y pujanza de la economía catalana", informa Juan José Mateo.

El Gobierno recuerda que en la edición del MWC de 2017 visitaron la feria 108.000 personas de 208 países y participaron más de 2.300 empresas. Su impacto económico se cifró en 465 millones de euros y generó más de 13.000 empleos los días de la feria y las jornadas previas. Preguntada sobre si el rechazo de Colau o Torrent de participar en el recibimiento del Rey pone ha supuesto un cambio en la posición de los organizadores del congreso, la GSMA, una portavoz ha asegurado que no tienen "nada que añadir" a la declaración que formularon el año pasado. "GSMA tiene un acuerdo en vigor con los socios de la ciudad de Barcelona que hace de Barcelona la Capital Mundial del Móvil y la ciudad que alberga el Mobile World Congress hasta 2023", ha afirmado la portavoz, quien ha añadido, no obstante, que "GSMA continúa monitorizando los acontecimientos en España y Cataluña y evaluando cualquier impacto potencial para la Mobile World Capital y el MWC", informa Lluís Pellicer.

En octubre, en el momento de máxima tensión por el desafío independentista, ya hubo dudas sobre la continuidad del Mobile en Barcelona y la GSMA, organizadora del congreso, emitió un comunicado en los mismos términos. La presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes, llegó a anunciar en 2016 que trabajaría para intentar que se mude a la capital, que aporta "más estabilidad, infraestructuras, comunicaciones y personal cualificado".

Horas antes del pronunciamiento del Gobierno, el candidato de JxCat a la Presidencia de la Generalitat, Carles Puigdemont, se ha pronunciado sobre la decisión de Colau, secundada luego por Torrent. "El Rey Felipe VI será bienvenido a la República de Cataluña como máxima autoridad de España cuando pida perdón por su papel inconstitucional el pasado mes de octubre", ha tuiteado el expresidente catalán en alusión al discurso de Don Felipe del pasado 3 de octubre, dos días después de la celebración del referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional. 

"Todavía en este país hay libertad para elegir a qué cenas se va y a qué cenas no se va. Todos sabéis la situación de intervención de la Generalitat. El 3 de octubre el Rey hizo un discurso muy duro en el que muchos catalanes nos sentimos humillados", ha explicado esta mañana Jordi Puigneró, secretario de Telecomunicaciones de la Generalitat, quien fue el primero en anunciar que no asistiría a la cena. "No iré a la cena pero seguiré trabajando desde el Govern para que sea el mejor Mobile de la historia", ha afirmado Puigneró en el Mobile Lunch. Conciliador, Carlos Grau, director de la Mobile World Capital, ha insistido en que "existe una enorme complicidad entre administraciones" porque "nos estamos jugando mucho". Grau ha subrayado que el congreso tiene contrato con la ciudad hasta 2023 y que el éxito de esta feria va de la mano del éxito de Barcelona, informa Ana Pantaleoni.

El Rey presidirá a las siete y media de la tarde este domingo la cena oficial de inauguración del MWC, en la que será su primera visita a Cataluña después del discurso. El congreso de telefonía móvil es una cita fija en la agenda de Felipe VI, pero este año se celebra sin que se haya formado Govern tras las elecciones de diciembre y en plena aplicación del artículo 155 de la Constitución. Ni el Ayuntamiento de Barcelona, ni el presidente del Parlament, ni la Generalitat participarán en los saludos protocolarios al Rey que preceden a la cena oficial y a la inauguración del Mobile. Las tres instituciones expresan así su rechazo al papel del Monarca tras el referéndum. La alcaldesa sí asistirá al resto de actos, mientras que un representante de la Generalitat solo irá a la inauguración.

“Debo ser responsable delante de las miles de personas que sufrieron cargas durísimas y arbitrarias el 1-O. Ante estos hechos tan graves, la figura del Rey debería haberse mantenido neutral y haber llamado al diálogo, pero se posicionó con las tesis más duras y represivas mostrando cero empatía ante esta vulneración de derechos”, argumentó ayer Colau, tras comunicar a la Casa del Rey que no participaría en el saludo protocolario a Felipe VI. La alcaldesa también criticó “el encarcelamiento de los líderes sociales y políticos”.

El protocolo real exige que antes de los eventos donde asiste el Rey las autoridades salgan a recibirle. Es la llamada línea de recepción. El Ayuntamiento aclaró que la alcaldesa no participará en el saludo de esta noche —antes de la cena en el Palau de la Música—, ni en el de mañana —en el Recinto de Fira Barcelona. Colau, sin embargo, sí asistirá a la cena y también irá a la inauguración. “Velaré siempre por el respeto institucional, pero una cosa es el respeto institucional y otra es la pleitesía”, alegó Colau. Es la primera vez que el Rey visita Cataluña tras el 1-O.

El presidente del Parlament, Roger Torrent, seguirá la misma fórmula que Colau. La segunda autoridad de Cataluña en ausencia del presidente de la Generalitat asistirá a la cena, pero no saldrá a recibir al Rey y saludarle.

Si se sigue el mismo protocolo que en la cena del año pasado, Torrent tendrá que sentarse a la izquierda del Rey al no haber president. Enfrente estará la alcaldesa Colau. Un portavoz de la Cámara catalana explicó que previamente Torrent y Colau comentaron cómo escenificar el malestar por la reacción de la Casa del Rey ante el problema catalán sin afectar su compromiso con uno de los eventos más importantes para la economía catalana y de impacto mundial. “El jefe de Estado no ha dedicado ni una sola palabra a los heridos del 1-O por la actuación de la Guardia Civil y la Policía”, agregó el portavoz.

Otros representantes políticos han anunciado que no asistirán a la cena como protesta, como es el caso del secretario de Telecomunicaciones de la Generalitat, Jordi Puigneró; el de Empresa y Conocimiento, Pau Villòria; y el de Empresa y Competitividad, Joan Aregio, así como el líder de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alfred Bosch.

Por parte del Gobierno central acudirán la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría; el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, y el secretario de Estado de la Sociedad de la Información y Agenda Digital, José María Lassalle, así como el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo. También asistirán la alcaldesa de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona), Núria Marín, y los máximos responsables de GSMA, la organización que impulsa el congreso.

La última vez que el Rey viajó a Cataluña fue el pasado agosto, para participar en la manifestación de repulsa por los atentados de Barcelona y Cambrils y visitar a los heridos. Tanto el Rey como el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fueron recibidos con pitidos y gritos en esa marcha de protesta, en un momento en el que el proceso independentista empezaba a tomar velocidad de cara al referéndum.

Felipe VI vuelve a Barcelona después de haber mantenido una postura firme en defensa de la legalidad y la Constitución tras el referéndum. Dos días después de la consulta, el Rey transmitió su primer mensaje extraordinario a los españoles, un discurso en el que acusó al Govern de haber incurrido en una "lealtad inadmisible". "Ante esta situación de extrema gravedad", dijo el Rey en su mensaje televisado, "es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones".

El Rey volvió a aludir a Cataluña en su mensaje de Navidad, días después de las elecciones del 21-D, y llamó a los diputados electos a emprender un camino que no lleve "de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión", sino a recuperar "la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo".

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