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El hombre que triunfó como actor tras el Gordo que cayó en Calahorra

Nacho Guerreros, de la serie 'La que se avecina', pagó los derechos de su primera obra de teatro con parte del premio que tocó en 2002 a sus padres

Nacho Guerreros, a la izquierda, en una escena de 'La que se avecina'. Quality

La mañana del 22 de diciembre de 2002 Nacho Guerreros, Coque en la popular serie La que se avecina, se despertó con un mensaje de su prima en el buzón de voz. El actor, que nació en Calahorra (La Rioja), en aquella época todavía no había empezado su carrera; trabajaba por la noche en un bar de copas de Madrid. El mensaje, que le pilló medio dormido, le espabiló de golpe: a sus padres les había tocado el Gordo. Como a al menos otros 4.000 calahorranos, beneficiados con parte de ese premio, aquella fecha marcó un antes y un después en la vida del actor y de su familia. 15 años más tarde, Guerreros cuenta cómo gracias al dinero del Gordo pudo dar un primer empujón importante a su carrera profesional con la participación en una obra de teatro.

A Guerreros le costó toda la mañana localizar a sus padres. En aquel entonces, recuerda, ellos no tenían móviles y se quedaron hasta la hora de comer en la calle, celebrando con el resto de los vecinos de este rincón de La Rioja (23.827 habitantes, según los últimos datos del INE) con botellas de champán. Aquel año nueve provincias fueron agraciadas con el Gordo, pero la mayoría del premio— el primero de la historia repartido en euros — cayó en Calahorra y en Alcantarilla (Murcia). En la localidad riojana casi nadie ha olvidado una lluvia de cerca de 130 millones, la mayoría repartida por la Cofradía de Santa Vera Cruz. "La resaca duró toda la Navidad. Yo creo que todavía, después de 15 años, eso está allí. Cada 22 de diciembre se recuerda", afirma Guerreros, que finalmente se reunió con su familia al día siguiente.

El actor afirma que le dio pena no poder vivir y sentir ese momento "de primera mano", pero sí que se benefició del premio que tocó a sus padres. Al principio montó una tienda de diseño y decoración en Madrid, de la que estuvo al frente durante cinco años, y mientras tanto pudo dar sus primeros pasos en el teatro profesional. Gracias a un préstamo de su padre, compró los derechos de reproducción de Bent, una obra de 1979 realizada por el estadounidense Martin Sherman. La puesta en escena del espectáculo permitió a Guerreros mostrar sus cualidades como intérprete y acceder a su primer papel importante en la televisión en la serie Aquí no hay quien viva. "Si mi padre no me hubiera prestado el dinero, yo no habría podido hacer la función. Para mí fue fundamental esa lotería".

La cofradía afortunada

"Tocó y bien que tocó, y gracias que tocó", confirma la Cofradía de Santa Vera Cruz, que desde mediados del siglo XVI gestiona las actividades de la Semana Santa en Calahorra. El Gordo ese año estuvo muy repartido porque el número afortunado (el 8.103) lo vendió la cofradía en participaciones de 2,50 euros. Con la cantidad de dinero que se llevó, Santa Vera Cruz supo aprovechar el premio para el disfrute de sus casi 2.000 miembros. Se restauró completamente el templo de San Francisco, una antigua iglesia barroca, se ampliaron las instalaciones para las actividades de la Cofradía y se compró una nave industrial, cuyos espacios se destinan ahora a los jóvenes y a la realización de talleres.

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El presidente, José Joaquín Catalán, cuenta que dentro de la iglesia se montó una exposición permanente de pasos de Semana Santa —"el único de La Rioja", precisa Catalán—, de los que los más antiguos se realizaron hace casi 500 años. En 2014 la Semana Santa de Calahorra fue declarada Fiesta de Interés Nacional. Para el Ayuntamiento de esta localidad la restauración del Templo y el museo de pasos han contribuido a obtener este reconocimiento y al desarrollo del turismo religioso en la ciudad. En una de las nuevas campanas instaladas en la iglesia tras la reforma, completada hace diez años, está grabado el número ganador. También tiene un nombre: los cofrades la bautizaron "La Lotería".

Los otros ganadores

Nacho Guerreros asegura que a muchos entre familiares, amigos y conocidos les tocó el primer premio en 2002. La mayoría, según él, aprovechó el inesperado regalo para pagar deudas pendientes o comprarse una casa o un coche nuevo. El Ayuntamiento de Calahorra afirma que los sectores más beneficiados fueron el de automóviles, compra o reforma de vivienda, viajes, joyas y productos tecnológicos.

Álvaro Ramírez, otro de los calahorranos agraciados, asegura que su familia compró un piso nuevo. Ramírez, que tenía 15 años entonces, recuerda que su padre, empleado en el sector de las instalaciones domésticas, tuvo muchísimo trabajo hasta que empezó la crisis económica. “España entera estaba en los años buenos de la burbuja inmobiliaria”, recuerda.

Los beneficios del Gordo fueron poco a poco perdiéndose. Muchos vecinos de Calahorra recuerdan que en los primeros años el precio de la vivienda subió considerablemente, pero empresas de los sectores más favorecidos al principio señalan que la circulación de ese dinero generó efectos momentáneos. Nacho Guerreros recuerda que la crisis “fue brutal” y se pregunta: “¿Si no hubiésemos tenido esa inyección de dinero, qué nos hubiera pasado?”. Lo que no ha caído desde que tocó el Gordo, es la venta de lotería. Tanto el Ayuntamiento como Santa Vera Cruz aseguran que los boletos se siguen despachando muy rápido. “Antes de 2002 nos costaba mucho vender las participaciones; ahora todo se acaba en 15 días”, dice el presidente de la cofradía.

El actor de La que se avecina y su familia tampoco pierden la costumbre de adquirir lotería. Guerreros, en Madrid, donde vive desde hace años. Pero sus padres, que disfrutan ahora de una jubilación "tranquila y sin deudas" gracias al Gordo, continúan comprandola en Calahorra. Coque, como todo el mundo lo conoce por su personaje en la serie de televisión, recuerda que "hay que seguir trabajando, porque el dinero se acaba", pero participar en la Lotería de Navidad "es una tradición que no se pierde".

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