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Pasión por el ‘procés’

La crisis política y emocional en Cataluña convierte octubre en un fenómeno mediático histórico

Partidarios de la independencia de Cataluña siguen el discurso de Puigdemont del 10 de octubre en una pantalla gigante en Barcelona.
Partidarios de la independencia de Cataluña siguen el discurso de Puigdemont del 10 de octubre en una pantalla gigante en Barcelona. AFP

¿Cuánto puede durar un beso en la pantalla? Alfred Hitchcock respondía que el tiempo que hiciera falta... siempre y cuando hubiera una bomba de relojería a los pies de los amantes. Era la explicación del cineasta británico al misterio del suspense. Y la alegoría que puede extraerse de la atención mediática que está procurando el procés, un hito de audiencias y de expectación que se justifica en la relevancia informativa y en la escalada política, emocional, de la narración.

El discurso de Felipe VI llegaron a verlo 12,4 millones de españoles. Y rebasó el 76% de la cuota de pantalla en todo el país, anotándose un récord que demuestra la aprensión y zozobra de los propios catalanes, pues el 83% de los espectadores de Cataluña se reunió delante del televisor a las nueve de la noche del 3 de octubre de 2017. Es interesante el dato porque representa cinco puntos más de cuota de pantalla en Cataluña de cuanto supuso la final del Mundial de Sudáfrica, que fue del 78%. Y tiene sentido la comparación hasta en términos balompédicos porque ha prosperado un derbi entre Cataluña y España de identidades, banderas y hasta hooliganismo callejero.

El factor emocional, en efecto, ha dopado la atención informativa hacia el procés, un acontecimiento de duración y audiencia sin parangón en la historia contemporánea. La web de EL PAÍS experimenta los mejores datos de su historia, promediando en octubre una audiencia diaria que le permitirá establecer un récord histórico. Ninguna noticia había llegado tan lejos —el fútbol, los atentados de París, la victoria de Trump...—, aunque el aspecto más llamativo concierne a la vitalidad inagotable del fenómeno informativo. "Exacto, no estamos en la dinámica de una noticia grande que provoca una resaca, sino en un estado de interés permanente. La noticia no deja de ocurrir, se alimenta de sí misma, está viva permanentemente, se revitaliza", explica Guillermo Castellanos, responsable de Audiencias y Analítica del sitio web de este periódico.

Hay otras conclusiones que pueden generalizarse. Por un lado, el insólito interés informativo que el procés suscita fuera de las fronteras españolas. Por otro, la implicación, la fruición del lector, del espectador, en los contenidos. Y en último término, o en primero, el punto de inflexión que supuso el pasado septiembre la impresión de que el procés iba realmente en serio.

Hasta entonces, hablar de Cataluña lastraba las audiencias y redundaba en el hartazgo de la opinión pública. Desde entonces, en cambio, sobrevino la atracción de una emergencia: informativa, sociológica, institucional, económica que ha hecho del procés la noticia de todas las noticias.

La jornada del referéndum proporcionó a La Sexta el mayor hito de audiencia de su historia (28,1%) —la cadena ha subido tres puntos en octubre respecto a septiembre—, del mismo modo que la cobertura del 10 de octubre —comparecencia parlamentaria del president Puigdemont— permitió a TV3 una concentración masiva de espectadores (53,3%), afianzando el liderazgo de la cadena catalana respecto a las emisoras generalistas en el ejercicio de 2017.

Y es verdad que las redes sociales han asumido un papel decisivo en la consolidación de las posverdades —fotos virales, manipulaciones, realidades paralelas—, pero también es cierto que los espectadores, los oyentes y los lectores han acudido a confortarse a las referencias informativas homologadas. El portal de elconfidencial.es, por ejemplo, ha experimentado un aumento del tráfico del 40% en el mes de octubre. Y la web de elmundo.es ha batido en ocho días de octubre la marca histórica de cinco millones de navegadores diarios que atrajeron los atentados de París.

La excepcionalidad explica que Antena 3 haya evacuado Los Simpson, intocables desde 1994, para alargar el magacín matinal Espejo público, cuyo mayor hito en sus 10 años de emisión se produjo el 11 de octubre con un 24,6%. Su directora, Belén García, sostiene que no se explica el fenómeno informativo sin el tiempo que se ha ido madurando la metáfora del choque de trenes.

"Ha habido un caldo de cultivo. Llevamos dos, tres años, aludiendo a la crisis catalana, tratando de explicar una cuestión tan compleja y buscando hacerlo con pluralidad. Ahora que el choque se está produciendo, es normal que suba la audiencia, pero obliga a un enorme ejercicio de responsabilidad informativa. Hay muchas emociones y sensibilidades en juego".

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