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El Gobierno rechaza cualquier mediación interna o externa sobre Cataluña

Dastis recibe el apoyo a la integridad de España del secretario general de la Liga Árabe

El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, tras recibir al secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit.
El ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, tras recibir al secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit. EFE

Ni la Unión Europea, ni Angela Merkel, ni Iñigo Urkullu ni la Iglesia ni otros interlocutores o expertos internacionales en conflictos. El Gobierno de Mariano Rajoy rechaza totalmente la mediación de cualquier interlocutor para rebajar la tensión en su tensa relación con Cataluña. El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, ratificó esa posición con el argumento de que ese asunto compete solo a España y sus instituciones: “No vemos que haya justificación para una mediación de la Unión Europea; esto no es un conflicto entre dos partes”.

La palabra mediación ha estado desde siempre en la boca de los principales responsables políticos en Cataluña y más tras el balance de la complicada jornada vivida el pasado 1-O con el intento de referéndum de autodeterminación. El presidente catalán, Carles Puigdemont, aludió a esa necesidad de un arbitraje europeo al considerar que el caudal de votos cosechados ese día y las escenas violentas registradas hacían necesaria una intermediación. El Ejecutivo de Rajoy no acepta ni esos argumentos ni considera la posibilidad de recurrir a una mediación exterior, por ejemplo de la Unión Europea, ni interior, como ofrece el lehendakari Iñigo Urkullu, o como desde Cataluña se ha sondeado con la Iglesia católica.

El ministro Alfonso Dastis remachó ayer esa posición tras entrevistarse en Madrid con el secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul-Gheit, del que recibió un apoyo total y público a mantener la integridad de España. Dastis descartó recurrir a ninguna mediación: “No vemos que haya justificación para una mediación de la Unión Europea; esto no es un conflicto entre dos partes sino una situación que tiene que ver con el cumplimiento de la ley, el Estado de derecho y el mantenimiento del régimen democrático en España”.

Cumplir las obligaciones

El ministro contestó con ese rechazo a una pregunta específica sobre si se contemplaba esa vía y tras extenderse en los últimos días esa alternativa, que reiteraron ayer varios eurodiputados en el debate sobre la situación de Cataluña en el Parlamento de Estrasburgo. Dastis no la contempla, ni la ve buena ni viable: “Francamente, no creemos que tenga que haber ninguna mediación sino el cumplimiento de las obligaciones y el respeto a los valores que establecen el tratado de la UE y que sustenta toda la construcción europea”.

Las ofertas de mediación se han mezclado en algunos casos con la demanda de un mayor diálogo entre las partes. Y han alcanzado incluso a la canciller alemana Angela Merkel, de gran influencia para Rajoy.

El ministro de Asuntos Exteriores ha continuado el miércoles, por su parte, su campaña de adhesiones de las principales instituciones internacionales a la postura de España. En su reunión con Ahmed Aboul-Gheit, el mandatario de la Liga Árabe subrayó su disposición a que “se preserve siempre la integridad del territorio y la soberanía de todo el Estado” y equiparó esa postura sobre España y toda la zona del Mediterráneo con la mantenida para otros conflictos como los de Siria, Irak o Libia.

Dastis, además, reiteró la intención del Ejecutivo de mantener la unidad de acción con Ciudadanos y el PSOE en todo lo relacionado con Cataluña al margen de posiciones como la expresada el martes por los socialistas de reprobar a la actual vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. “El Gobierno ha tenido muy claro desde el principio que quiere contar con el apoyo idealmente de todos los partidos del arco parlamentario, singularmente con los que a lo largo de estos años han defendido la Constitución y, entre ellos, naturalmente, el PSOE”, remachó Dastis.

También hizo ayer un intento de interceder el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quien propuso a Rajoy y a Puigdemont que “se sienten en una mesa, sin condiciones previas, para acordar una mediación” entre las Administraciones que presiden para buscar una solución a la crisis catalana, informa José Marcos. La iniciativa acordó en la reunión de la mesa de partidos por la libertad, la fraternidad y la convivencia impulsada por Unidos Podemos con representantes de ERC, PDeCAT, PNV y Compromís. Esto es, cuenta con el beneplácito de Junts pel Sí y las formaciones en el Govern catalán.

Fuentes de La Moncloa informaron que el presidente agradeció la llamada al líder de Podemos e incidieron en que el presidente le ha explicado a Iglesias “que lo que tiene que hacer Puigdemont es renunciar a la declaración unilateral de independencia”. El Gobierno ha transmitido que este punto “no es negociable” y que “no se puede tratar con quienes plantean un chantaje tan brutal al Estado”.

La Generalitat pide ayuda a la Iglesia

El vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, de ERC, se reunió ayer con el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, que el martes por la tarde se había visto junto al también cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la sede la presidencia del Gobierno en La Moncloa.

Desde hace semanas hay contactos entre la Generalitat y el cardenal-arzobispo de Barcelona, y entre la Generalitat y el abad de Montserrat, Josep Maria Soler.

A la reunión de Rajoy con Omella y Osoro no acudió el presidente de la conferencia episcopal, Ricardo Bláquez, arzobispo de Valladolid, con quien el presidente del Gobierno no oculta su enojo, ya que este organismo emitió la semana pasada un comunicado en el que conminaba a las partes al “diálogo”, una equidistancia que ha molestado en La Moncloa.

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