Interior ultima un programa para reeducar a presos violentos

El ministerio ya puso en marcha un plan similar dirigido a presos yihadistas que hasta ahora no ha dado resultado

Vista panorámica de la cárcel de Soto del Real (Madrid).
Vista panorámica de la cárcel de Soto del Real (Madrid). Álvaro García

Instituciones Penitenciarias ha elaborado el Programa de Intervención en Conductas Violentas (Picovi) para “ayudar”a los presos condenados por delitos graves o que se comportan de modo agresivo en la cárcel “a reconocer su conducta y motivarles hacia el cambio desarrollando habilidades cognitivas, emocionales y conducturales”. El Ministerio del Interior ya puso en noviembre un plan similar dirigido a presos yihadistas que hasta ahora no ha dado resultados, según critican fuentes penitenciarias.

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“Entrenar” a los presos “en autorregulación emocional y en conductas alternativas a la violencia” como primer paso para su reinserción una vez abandonen la cárcel. Ese es el principal objetivo del programa elaborado recientemente por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias para hacer frente a episodios violentos protagonizados por reclusos y que en los últimos meses han provocado lesiones a funcionarios de prisiones, según denuncian los sindicatos.

Según documentos de Interior a los que ha tenido acceso EL PAÍS, el programa Picovi está dirigido tanto a “internos que cumplen condena por la comisión de delitos violentos en general” como a “aquellos que estando en prisión muestran comportamientos violentos de forma grave y reiterada”. Se excluye de los mismos a los agresores sexuales y a los encarcelados por delitos de violencia de género, que tienen programas concretos en marcha desde hace años. Instituciones Penitenciarias ha declinado detallar el número de reclusos a los que va dirigido ni la fecha exacta de su puesta en marcha.

Emociones y conductas

El programa detalla que el objetivo del programa es “ayudar al interno a reconocer su conducta y motivarle hacia el cambio” a través de los equipos de psicólogos de los centros penitenciarios. Para ello, pretende “desarrollar habilidades cognitivas, emocionales y conductuales que permitan a los participantes identificar y controlar pensamientos distorsionados causantes de malestar y facilitadores de la conducta violenta”. Una autorregulación que busca “promover un marco de valores y un estilo de vida adaptados a las normas comunes de convivencia y a las pautas de comportamiento pro-social”. Todo ello desarrollado en “ocho unidades de intervención” terapéuticas.

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Con ello, Interior pretende reducir el número de incidentes violentos que se producen en las cárceles. Por un lado, los que tienen como víctimas a los funcionarios de prisiones, y que desde el año 2011 y hasta agosto de 2016 —última fecha que reflejan las estadísticas oficiales conocidas— superan las 2.100 agresiones. Pero también los episodios que se producen entre presos y que desde 2005 se acercan a los 35.000.

Interior puso en noviembre en marcha un plan con idénticos objetivos dirigido a presos yihadistas. El programa puso el foco en 115 reclusos acusados de delitos terroristas, otros 33 considerados adoctrinadores de otros reos y 80 que habían dado muestras de haberse radicalizado entre rejas. Fuentes penitenciarias denuncian que sus resultados han sido por ahora “nulos” por la falta de medios para aplicarlo.

Sobre la firma

Óscar López-Fonseca

Redactor especializado en temas del Ministerio del Interior y Tribunales. Llego a EL PAÍS en marzo de 2017 tras una trayectoria profesional de más de 30 años en Ya, OTR/Press, Época, El Confidencial, Público y Vozpópuli. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

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