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¿Pueden los patines eléctricos circular por la carretera?

Las grandes capitales españolas comienzan a regular este medio de transporte: Barcelona ha sido la primera en crear una normativa propia

Amadeo Tusell, de KPsport, sobre un patinete eléctrico.

El patinete eléctrico contará con una regulación propia en breve. De momento, ciudades como Madrid y Valencia trabajan en ordenanzas de movilidad. Barcelona se adelantó el pasado viernes aprobando la nueva normativa para patinetes, segways (la marca que los popularizó), ruedas y plataformas eléctricas, triciclos y bicis de carga y turísticas. En la capital, el departamento de Medioambiente confirma que está manteniendo reuniones con todos los sectores afectados, incluyendo a ciclistas y conductores de taxi. Y en Valencia esperan que tener una normativa para "el último trimestre del año". Holanda y Alemania ya lo han regulado.

Los patinetes eléctricos están empezando a ganar su propio espacio en las concurridas aceras de las urbes españolas. Son una manera de desplazarse ecológica y eficiente. Algunos pueden llegar a velocidades de 24 kilómetros por hora, pero están obligados a compartir espacio con los peatones. Amadeo Tusell, de la empresa KPsport, recomienda que se circule por el carril bici o por la acera "con casco y respetando a los viandantes" en aquellas ciudades que aún no tienen normativa propia. En el asfalto están prohibidos. Aunque Tusell espera que las regulaciones que están en marcha sean similares a las que tienen las bicicletas.

Eso es lo que ha hecho Barcelona. Su Ayuntamiento ha aprobado una serie de medidas que dividen los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) en cinco categorías. Todos ellos deberán bajar de las aceras para dejarlas libres a los viandantes. Los patinetes eléctricos, englobados en la primera categoría, deberán circular por carriles bici o calles de plataforma única, en los que siempre tiene prioridad el peatón. Los de mayor tamaño podrán circular también por vías pacificadas, en las que la velocidad máxima es de 30 kilómetros por hora.

En Madrid varias empresas turísticas ofrecen rutas con este vehículo. El pasado mes de febrero el Consistorio lanzó una consulta ciudadana en el portal Decide.madrid.es con diferentes preguntas sobre movilidad urbana entre las que se encontraba la siguiente: ¿Por dónde consideras que deberían circular los aparatos de movilidad personal como patinetes y patinetes eléctricos: por la calzada, la acera o los carriles reservados? ¿Debería limitarse su uso en determinadas zonas de la ciudad? "Todavía no podemos responder a esto, pero estamos trabajando en una solución”, señalan desde el área de Medioambiente.

En Valencia tampoco existe una normativa y ha sido hace poco cuando han arrancado los trámites: no será hasta el último trimestre del año cuando estos dispositivos estarán amparados por una ordenanza, señalan fuentes municipales.

La empresa KPsport, especializada en este medio de transporte, explica que su uso solo está regulado en dos países de Europa: Holanda y Alemania. "En los Países Bajos es donde más se está promoviendo la movilidad ecológica. De hecho, han prohibido la circulación de vehículos de gasolina por el centro de la ciudad y todos los de servicios públicos son eléctricos", señalan. La compañía explica que Alemania se ha sumado a la incitativa "habilitando carriles bici en parques o zonas de paso y otros espacios públicos y todos los transportes eléctricos se catalogan como bicicletas por lo que comparten la misma normativa".

La compañía Segway fue muy optimista en sus inicios: pretendían vender 50.000 unidades el primer año, pero en los primeros 24 meses apenas alcanzaron las 6.000. El precio, que arrancó por 5.000 dólares, lo condenó pronto. Tan mala fue la fortuna en que incluso el expresidente de los EE. UU. George W. Bush tuvo un pequeño accidente con uno de estos aparatos. Con el cierre cada vez más acuciante de los centros de las ciudades para los coches, los patines eléctricos tienen oportunidad de hacerse un hueco entre las alternativas de movilidad urbana ecológica. Estos dispositivos cuestan alrededor de 700 euros, funcionan mediante carga eléctrica y no emiten gases contaminantes.

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