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España redescubre una América de vuelta del populismo

Dastis inicia en Perú y México su primer viaje trasatlántico y Rajoy le seguirá en abril a Brasil y Urguguay

El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis,y su homóloga colombiana, María Ángela Holguín.
El ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis,y su homóloga colombiana, María Ángela Holguín. EFE

Ni en Argentina ni en Brasil ha estado Rajoy en visita oficial. Como presidente no ha pisado Ecuador, Paraguay, Uruguay o Bolivia, ni por supuesto Venezuela o Cuba. La animadversión, más o menos abierta, de los Gobiernos del eje bolivariano, las tensas relaciones con la argentina Cristina Fernández y la frialdad con la brasileña Dilma Rouseff, además de la profunda crisis económica en casa, limitaron la presencia del jefe del Gobierno español en América Latina durante la anterior legislatura.

Pero el clima ha cambiado radicalmente. La llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada y de Michel Temer al Palacio Planalto ha situado a correligionarios ideológicos de Rajoy al frente de las dos principales potencias sudamericanas, mientras que la recuperación económica en España, y la depresión provocada en la región por la caída del precio de las materias primas, ha invertido los papeles. El continente ha girado a la derecha, de vuelta de un populismo ineficiente en tiempos de vacas flacas, y España se presenta como el enfermo que ha superado la crisis, aunque aún convaleciente.

El proteccionismo de la nueva Administración estadounidense, cuando no la hostilidad abierta en forma de muro fronterizo con su vecino del sur, han vuelto perentoria la búsqueda de nuevos socios, lo que ha permitido a Rajoy abanderar en la UE la iniciativa para concluir cuanto antes la negociación del acuerdo de libre comercio con Mercosur y remozar el ya obsoleto con México. El acercamiento de la nueva Mercosur (sin Venezuela) a la Alianza del Pacífico, defensora a ultranza del libre comercio, completan un panorama halagüeño.

Macri fue, en febrero, el primer mandatario extranjero recibido en visita de Estado a España tras la constitución del nuevo Gobierno. Y en los próximos meses le seguirá los pasos el peruano Pedro Pablo Kuczynsky. Brasil y Uruguay serán, entre el 24 y el 26 de abril, destino de la primera visita de Rajoy fuera de Europa, con la excepción de Marruecos, en esta legislatura; mientras que el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, ha iniciado este domingo su primer viaje transatlántico, a Perú y México. Como avanzadilla, el nuevo secretario de Estado para Iberoamérica, Fernando García Casas, ha estado ya en Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Haití y Cuba.

En La Habana, García Casas cerró la visita a Madrid, en abril, del canciller cubano, Bruno Rodríguez, que podría despejar el camino a los viajes siempre pendientes de Rajoy y el Rey a la isla caribeña y, en virtud de la Ley de Nietos, patria de una de las colonias españolas más numerosas fuera de sus fronteras: casi 150.000 cubano-españoles. Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca pende como una espada de Damocles la amenaza de revertir las medidas de deshielo tomadas por Obama, pero aún no lo ha hecho, y muchos confían en que el business pese más que la ideología en este empresario hotelero reconvertido en presidente. Mientras, España tiene la oportunidad de recuperar el tiempo perdido en sus relaciones con Cuba.

El escándalo Odebrecht, cuyos tentáculos de corrupción se extienden por todo el continente, ha salpicado a España en el Gasoducto Sur Peruano (GSP), una tubería de más de 1.000 kilómetros y 5.000 millones de dólares adjudicada a un consorcio en el que la constructora brasileña tenía el 55% y la española Enagas el 25%. Tras la rescisión del contrato, investigado por un fiscal anticorrupción que ha interrogado ya a los expresidentes Alan García y Ollanta Humala, Enagas espera recuperar los alrededor de 200 millones invertidos, pero no ha aclarado si se presentará a la nueva licitación. Paradójicamente, la eliminación de uno de sus principales competidores en América Latina podría beneficiar a las constructoras españolas.

Para afrontar la nueva etapa, Dastis está renovando a los embajadores españoles en la región: Fernando Villalonga, exsecretario de Estado de Cooperación con Aznar y responsable de cultura del ayuntamiento de Madrid con Ana Botella, para Brasil; Jesús Silva, expresidente de la ingeniería pública Ineco, Venezuela; Javier Sandomingo, exembajador de la UE en Centroamérica, Argentina; Juanjosé Buitrago, jefe de Gabinete de Margallo y Dastis sucesivamente, Cuba; Pablo Gómez de Olea, exdirector general para Iberoamérica, Colombia; y Enrique Viguera, director de la Escuela Diplomática, se perfila para México.

Lo que no tendrán los nuevos embajadores españoles son los generosos fondos de ayuda al desarrollo que les servían de carta de presentación al otro lado del Atlántico hace una década: Dastis ya ha advertido que, tras haberse recortado en un 70% durante la crisis, la cooperación seguirá congelada este año en el 0,13% del PIB para aumentar, si acaso, en 2018.